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Wednesday, June 11, 2025

STRAPON

Mi chico y yo llevamos a nuestros sobrinos, Luis y Candela, de siete años ambos, al Parque Warner. 
Era la primera vez que iban no solo a ese parque en concreto, sino a cualquier parque de atracciones en general. 
Cuando Luis y Candela tengan 37 años, durante una mañana de sol, ¿acudirán imágenes de ese día a su memoria? ¿recordarán el día que Jaime y Popy, sus tíos gays, les llevaron al Parque Warner y les subieron a Scooby Doo, a la montaña rusa de agua Río Bravo? ¿les vendrán ráfagas de recuerdos de los coches de choque del Joker, en la montaña rusa del Correcaminos, en la de Tom y Jerry, en las tazas, del mismo modo que grabado a fuego en mi memoria están esos días con mi madre con el Museo de cera, en el Zoo, con mi padre en Cortylandia? 
¿Les llevamos a pasar el día al Parque Warner para que disfrutasen de las atracciones o para que nos recuerden? 
Qué ingenuidad y qué debilidad el querer ser recordado por alguien durante un tiempo. 
El inevitable olvido. 

Gente de Valencia. Valencianas. Falleras todes. Este sábado, día 14, a las 18:30h… Directo de Pijas Marrones en el Teatro El Musical, con Ismael Chappazz y Diana Cubo. 
Será destroy. 
Las entradas serán gratuitas. Entrad en Estación Podcast y descargadlas. 
No te lo pierdas, nano. 

Junio. 
Mes LGTBIQ+ de pinkwashing, este año con marcas que ante el trumpismo han decidido arrimarse al sol que más calienta y renegar de la diversidad. 
Da un poco de penita saber que todo era mentira, vacuo mercantilismo (en realidad siempre lo supimos) pero así casi estamos mejor. Así las marcas por fin se quitan la máscara y le devuelven el movimiento a quien realmente pertenece: los maricones. 

Escuchando el nuevo disco de esta Miley ozempicada y mujer, viendo stories del épico y ultra-travesti concierto de Chappell Roan en el Primavera. Del de Amaia. 
Las reventadas que no van al Primavera porque no tienen dinero para ir dicen que los que van al Primavera son muy pesadas subiendo stories, pero a mi me encanta que lo hagan. Es humano que quieran dejar constancia de que han estado. 
Los primeros tienen derecho a su pataleta y los segundos a su entrañable alarde. 
Se necesitan mutuamente. Los unos no serían nada sin los otros. 
Se retroalimentan. 

Quedé para comer en El Corte Inglés de Princesa con Javier Montes. 
Nos habíamos visto en la presentación de la novela de Mario Canal, pero hacía doce años que no quedábamos. 
Fue como si hubiésemos quedado hace dos días. 
Pero habían pasado doce años. 
Encontré muy cambiado a Javier; menos ácido de lo que le recordaba, más tierno. Muy cariñoso. 
Me recordó más que al Javier Montes de 1997 que al Javier Montes de 2012. 
Como recién salidos de una máquina del tiempo, estuvimos hablando de la polarización de España, del cine de Carla Simón y de Oliver Laxe, de maricas fachas, de lo buen recomendador que es Pedro Almodóvar, de la hipocresía de los discursos en las redes sociales y de cómo nos gustó en su día El desconocido del lago y de lo mucho de menos que echamos a ese director, Alain Guiraudie
Javier me trajo su novela Luz del fuego, sobre la vida y la enigmática figura de Dora Vivacqua. 

Hay gente que se va un finde semana a una casa rural. 
¿No les da miedo que aparezca un loco del pueblo y les mate? O unos niños pijos a divertirse haciéndoles un Funny Games
Yo en una casa rural no podría dormir. 

Ferdi y Vero me recogieron en casa y corrimos al Imax del Herón City para ver la nueva y última Misión Imposible. 
Vero quería una ensalada, así que subimos a la terraza de El Kiosko. Palomitas y Coca Cola king size de la maquina que puedes combinar sabores y justo antes de la película, en el pantallón Imax, aparece Tom Cruise mirando a cámara, rompiendo la cuarta pared dándonos las gracias por haber elegido Imax pues él había hecho la película para que se viese en la pantalla más grande posible. 
Me impactó que una estrella así nos hablase directamente. 
La película no es de las mejores de la saga, en absoluto. Le falta el ingenio de secuencias de acción como la del tren cayendo vagón tras vagón, la del rascacielos de Dubai o la de la ópera con Rebecca Ferguson. Y le sobra gravedad. 
Debería haber sido más divertida y menos elegiática. 
Durante la proyección hubo momentos torpes, otros momentos preciosos relacionados con la recuperación de personajes de las primeras películas. Diálogos simplones y otros verdaderamente inspirados. Personajes a olvidar y otros inolvidables. 
Ver a Tom Cruise, una de las últimas grandes estrellas de cine junto a Julia Roberts, resulta todo un espectáculo: Se le ve guapo, feo, joven, viejo, con la cara inflada, con el pelo del cantante Raphael… Sin duda, el mejor productor de Hollywood
El único que no está dispuesto a doblegar el gran espectáculo del cine ante ninguna plataforma de streaming. 

Mi chico se iba de viaje de hermanos a Londres con su hermana Vir. Fue salir por la puerta y llamé corriendo a Papa Johns, que mi chico no me deja comer más pizza de la cuenta. 
Me la comí viendo La familia de la tele en RTVEPLAY, que me encanta porque han fichado a Alba Carrillo y a Benita. Después me puse un Tentáculos, que aunque no aguanto el tono de profe de cole de Carlota Corredera, han fichado a una fagotas muy guays y a Carolina Sobe y el programa de pronto ha adquirido un tono propio. 
Y Supervivientes, que me ha dado mucha rabia que hayan echado a Carmen Alcaide y a Pelayo, que han sido todo espectáculo televisivo. 
Pelayo empezó fingiendo ser Gandhi, pero enseguida se le cayó la máscara. Ha sido Pelayo en estado puro y ha logrado tener a un hetero manader de Vox a sus pies en la isla. 

Quedé con Reyes para comer de picoteo en alguna terracita. Estaba recién llegada de Nueva York, que no había podido venir al directo de San Isidro de Pijas Marrones. 
Había visto un Otelo con Jake Gyllenhaal en Broadway
Estuvimos hablando de lo que sufre la gente, de Emila Pardo Bazán y Clarín, de La Regenta, que le da mil millones de vueltas a Madame Bovary. 
De la hostia de la mujer de Macron a Macron y de que claramente son una pareja sadomaso y ella es dominatrix y le da por culo con strapon (muy propio de la burguesía francesa). 
También de la rueda de prensa de Melody, que fue el verdadero Sálvame que tanto se pretende resucitar. 
En la terraza estuvimos rodeados de matrimonios boomers fachas y de familias con niños insufribles. 
Nos pedimos unos de los primeros helados del verano. 
Bueno, yo un granizado de limón. 

Volvió mi chico y fuimos a ver Sirat
En un momento del cine en el que todo es igual, cortado por el mismo patrón de plástico Netflix, bajo clichés, surge de pronto Sirat, una película nueva, nunca vista hasta ahora. 
Una ventana a otro mundos. 
En cine se ha hecho todo, pero ahí está la magia, en hacer cada vez parezca la primera. Cine prodigio, inexplicable, que hace que te preguntes qué elementos son reales y cuáles pertenecen al mundo de la ficción. Y sin embargo, la película, desde su arranque, te agarra y no te suelta hasta el final, entre el asombro, la hipnosis y la verdadera conmoción. 
Oliver Laxe ha dado un golpe en la mesa del cine contemporáneo y ha puesto orden. 
Ya era hora de que ocurriese. 

Eso, sí, ojo cuidado con Oliver Laxe como personaje público. Tras esa bella fachada (es el director más guapo del cine español) y esas maneras de iluminado se vislumbra claramente una toxicidad latente, una pasivo agresividad extremadamente manipuladora. Chicas, ni con un palo.

Conócete a ti mismo y hazte ghosting.

Saturday, February 08, 2025

COMO UN IMÁN

Había quedado con Mario Canal para comer en Moncloa, pero llegué diez minutos antes y justo Mario me escribió un Whatsapp diciéndome que se retrasaba, así opté por dar una vuelta a la manzana. 
Es como un imán. 
Mis pasos iban solos a la puerta de mi colegio. 
Como un asesino que vuelve a la escena del crimen. 
Inevitablemente. 

Bajé por el Paseo de Moret que da al Parque del Oeste, donde de adolescente hacía los botellones, yo sin beber. Mis amigos hacían el calimocho y me daban la mitad de la Coca Cola que no se usaba. 
Nunca he bebido. 
Siempre me pareció una ordinariez. 
Nunca lo necesité, ni para divertirme, ni para sentirme integrado. 
Giré por Ferráz, pasando el edificio de las misiones salesianas, que es uno de mis edificios favoritos de Madrid y subí por Romero Robledo, por las casas de los militares del Ejército del Aire, hasta llegar a mi colegio, los Sagrados Corazones. 
Zona de confort y llaga sin curar. 
Tantas mañanas de frío con la mochila a cuestas, llegando tarde. 
Tantas tarde que mi madre me vino a buscar, hasta que no fue más. 
Tantas tardes mirando por la ventana de la clase, viendo el brillo de luz del exterior, deseando estar fuera, en El Corte Inglés. 
Miraba por la ventana y veía gente adulta. Pensaba en la suerte que tenían de poder ir por la calle, de no tener que estar en clase de Mari Carmen. Ahora soy yo uno de esos adultos. 
Quizá algún niño melancólico y soñador miró por la ventana y me vio sin saber que yo fui él. 

Mario y yo fuimos al Domino’s. 
Había ahí una cola de chicos de instituto pretendidamente pijos, pero que se notaba mucho que eran de clase media aspiracional. 
Los pelos, los abrigos, los zapatos, eran casi cayetanos, pero no. 
Ojalá despierten y quieran ir por el lado opuesto al que creen que les va a proteger. 
No podíamos más que charlar sobre Karla Sofía Gascón mientras esperábamos las pizzas… 

A muerte con Karla Sofía. 
Los primeros días tuvo gracia el desenmascarar a la adalid de la causas sociales y de la diversidad. Había ganas porque además caía mal, tan soberbia, tan antipática y tan necesaria. Lo pasamos bien con los memes de “qué comentario racista de Karla Sofía eres según tu signo zodiacal”. Se extrajeron reflexiones: lo cortés no quita lo valiente. Lo trans no quita lo racista, lo feminista no quita lo homófobo, lo gay no quita lo misógino. 
No estaba de más recordarlo. 
 Fascinante fue el hecho de que a la extrema derecha les diese un cortocircuito: de pronto una señora trans pensaba como ellos. Karla Sofía había hecho más por la aceptación trans entre la extrema derecha que cien discursos activistas que predican en su propia parroquia. 
Pero de pronto llegó la marabunta, el pueblo con las antorchas subiendo la colina hacia la casa del monstruo, de Frankenstein y ante el linchamiento tránsfobo no nos ha quedado otra que defender a esta mujer que ha visto cómo occidente la encumbraba en los más alto para en un par de días repudiarla y escupirla al vertedero de la cancelación. 
Me pongo en la piel de Karla y entiendo que en tiempos de oscuridad o ostracismo, en una época en la hacía castings en los que era constantemente rechazada, en la que se sentía ninguneada, sintiese rabia, ira y, al llegar borracha a casa, se metiese a soltar mierda por el teclado de Twitter, como hace el 95% de la gente que usa esa red social. 
Karla pensaba lo que escribía y al mismo tiempo un poco no. 
El ser humano es complejo e imperfecto. 
Ya está. 
Que la dejen ir a los Oscars y aquí paz y después gloria. 

¿Qué pensará Anabel Pantoja, mientras la investiga la fiscalía, de la cancelación de Karla Sofía Gascón?

Disfrutando de nuestras Domino’s roll también hablamos acerca de Isabel Coixet mostrando una gafas con las excusa de hablar sobre The Brutalist
Qué valor, con el cine que hace, criticar The Brutalist. 
En un clásico alarde de reflejo-espejo, la directora de Demasiado viejo para morir joven, señala a The Brutalist de todo lo que adolece si propio cine; de no tener alma. De querer contar algo y no transmitirlo. 
Solo vemos la paja en el ojo ajeno. 

No me interesa nada The Brutalist, ni Isabel Coixet, pero sí que Mira Sorvino y Lisa Kudrow hayan firmado ya por hacer la secuela de Romy y Michele, que ya se haya empezado a rodar Scream 7 con Matthew Lillard o que haya salido tráiler de la nueva película de una de mis sagas favoritas: Destino Final. 
También habrá nueva temporada de mi querida Buffy, que me da que va a ser un reboot, pero que cuenta con Sarah Michelle Gellar
Y arranca también el rodaje de la tercera temporada de Euphoria, que imagino que ya harán todas de madres con los hijos en el cole. 

Amé ver a las fagotas argentinas, miles de ellas, tomando las calles de Buenos Aires para manifestarse contra la homofobia de Milei. 
La extrema derecha nos ha hecho despertar. 

Habían sido los Grammy
Kanye paseando a su novia desnuda, reforzando los roles tradicionales de poder disfrazando la performance de transgresión. 
Los memes con la cara de sorpresa de Beyoncé y la IA en la que irrumpen verdaderos cowboys impidiendo que gane Cowboy Carter. 
Los solidarios agradecimientos de Lady Gaga o Chappell Roan, pero sobre todo la noche fue de la icónica actuación de Benson Boone, que yo, inmerso en mi burbuja fagota, no sabía quién era. Empieza a actuar, con sus rizos de escultura griega y su bigote leather, sentado entre los invitados, le arrancan el esmoquin y pasa a lucir un mono setentero que le marca bien todo lo marcable, tras lo que salta al escenario dando volteretas y haciendo slay. 
Mientras todo esto ocurría, Trump y Netanyahu planeaban hacer una Riviera, unas Vegas en Gaza, sobre la sangre de niños muertos. 

No en los Grammy sino en los premios Feroz, mi amigo Octavio Terol ganó el premio a mejor cartel de cine del año, por el diseño de Salve María. 
Me hizo mucha ilusión verle recoger el premio. 
Octa, con el que hemos compartidos tantos cines, paellas y paseos por Madrid. 
El logo de este blog es suyo! 

Quedamos con Ferdi y Vero para ver La Acompañante
Una obra maestra, comedia de horror sobre las relaciones tóxicas y el maltrato. 
Me recordó a los mejores guiones de Kevin Williamson
Drew Hancock ya en letras doradas y no le perderé la pista tampoco a la grandísima Sophie Thatcher, prodigiosa actriz a la que vi por primera vez en Yellowjackets, hace muy poco en Heretic y aquí, que está inmensa. 

Ah, y que no se me olvide contaros el Benidorm Fest de este año. 
Amo a Paula Vázquez. Es un mito de España. En la primera semifinal estaba como ausente, descolocada. Algo le pasaba. ¿Quizá estaba pasando por un desamor? 
Cada vez que veo a Inés Hernand es como si viese a Christian Bale en American Psycho. 
Ruth Lorenzo muy simpática y muy buena compañera. Se la ve generosa y empática. 
Es curioso que canciones que en su escucha no llaman la atención, luego en directo ganan gracias a la profesionalidad y al talento de los artistas y viceversa; canciones favoritas que luego en directo son un desastre porque el artista no está preparado para actuar en directo. 
Kuve iba con una canción horrible, pero ella lo bordó. Con presencia. 
David Afonso fue con una canción exploit de Marc Anthony, como para señoras divorciadas, pero él está bueno, aunque no lo suficiente como para pasar a la final. 
Chica Sobresalto muy simpática, con carisma, pero una Rigoberta Bandinada. 
Kingdom fueron con una canción muy Vicco, que pretendía ser la sorpresa Nochentera del año, pero a la cantante se la comió el escenario. 
Y al final desafino como una perra pariendo. Sonia y Selena un sueño marica. 
La Chispa era de las favoritas, con su mezcla de Rosalía y La Hungara, pero desafino de un modo muy grosero y desagradable. 
Daniela Blasco salió en plan Beyoncé, luego se puso Chanelista, pero muy quiero y no puedo, sin pegada. Mucho fuego pero poca chicha. 
El público gritando “Sonia y Selena, Sonia y Selena” y de pronto anuncian que quien pasa es Lucas Bum, que me encantó que fuese vestido en homenaje a Locomía, pero llevaba una canción horrorosa a su madre muerta, para dar penita y ganar votos (lo cuál, tristemente funciona), instrumentalizando la muerte de su madre para ganar un concurso. 
Además cantó fatal. 
Luego cantó Edurne, que fue una cosa muy segundomundista. 

En la segunda semifinal la gala empezó con Chenoa cantando un medley ultra-ordinario, muy ella. 
Historia de España. 
Paula Vázquez en esta segunda gala ya estaba más suelta. 
Mel Omana fue la sorpresa. La canción no se podía escuchar en Spotify, pero ella en directo es una bomba. Con fuerza, cantando bien, con gracia. 
Henry Semler muy sosito, muy entre Alfred y Pol Granch. 
Deteresa un mejunje bienintencionado, pero deslavazado y lo peor de todo: feo. La izquierda no debe renunciar a la estética si quiere llegar a ser algún día aspiracional para el público. 
J Kbello una bomba. Sexy y exportable. La iluminación regular; no se le veía todo lo bien que teníamos que verle. 
Carla fue con una canción copia de Aitana que en directo parecía de Ruslana. Lo quiso meter todo: cuarto oscuro, banco central europeo. A ella la falta fuerza. 
Celine hizo una actuación anticuada y cantó mal. 
Melody, la favorita de los maricones, quiso hacerse una Superbowl con todo: ella del cielo en un columpio vestida de Jeepers Creepers, reveal de vestuario, un trono que era una peineta que fue lo más, tumbada en el suelo con leds como beyoncé y al final desafinando como una loba en celo. Ruth Lorenzo cantó una canción de rock pero sin despeinarse. 
Y los finalistas fueron Melody, JKbello, Mel Omana, ah y Mawot, que cantó muy bien, como si fuese Tino Casal, pero que hasta ahí. 

Total que ya en la final ganó Melody, que es muy Torremolinos y Maspalomas. 
Una auténtica folclórica, niña, joven y vieja. 
Por España. 
En esa final actuó Amaral, con ella cantando en directo realmente apabullante. 
Y Rigoberta Bandini con una canción muy resultona pero ella desplegando ese aura oscura que nubla el día. Sacó al escenario a señoras mayores de un modo condescendiente, como si estas señoras fuesen muppets para divertirnos, como si sacase a los Fraggle. 
Pero no eran teleñecos; eran mujeres, cada una con su vida, con su historia.

Tuesday, December 31, 2024

LA BRAGA ROJA

Urgencia en las calles. 
La gente con prisa. Como si llegasen tarde al 2025. 
¿Se puede llegar tarde a lo inevitable? 
Al destino poco le importa, por no decir nada, que hayas hecho los deberes, que hayas dejado algo por hacer. 
¿Hay uvas para todos? ¿tienes la braga roja? ¿hay botella de champán? ¿tenemos pan? 
Una noche que se siente presionada. Siempre lo tiene muy difícil para cumplir con las expectativas. 

En Nochebuena fuimos, antes de la cena, a casa de Virginia, la hermana pequeña de Jaime, para darnos los regalos. 
Vir le regaló a Jaime el videojuego de Alan Wake 2, para la Play5 y a mi cosas para estar muy a gusto y calentito en casa: calcetines gustosos, un masajeador de cabeza, mascarillas de skin care y todo de cuidados hogareños. 
Nosotros le regalamos un edredón de Manterol entre Isabel Preysler y Joan Collins en Dinastía. 
Brindamos y fuimos rumbo a la casa de los padres de Jaime, que esa Nochebuena se juntaba toda la familia al completo: todos los hijos con sus respectivas parejas y los cinco sobrinos. 
Como de película americana.
Los niños, son un encanto y un engorro. Muy ricos y a la vez completamente absurdos y molestos. 
Todo manjares que me daba apuro que la madre de Jaime se hubiese metido el tute de preparar todo aquello. 
Cada uno deberíamos llevar un plato, lo tengo claro. 
Me puse morado a todo, mezclando alimentos que no tenía sentido mezclar entre sí. 
Nos perdimos el discurso del Rey, ¿hablaría de que hay que recuperar el Q+ en las siglas?
Luis, mi cuñado, sacó un roscón hecho por él mismo, de trufa, hecha por él mismo también. Estaba sorprendentemente rico y empapadito. Y luego el padre de Jaime sacó su flan tradicional, hecho por él mismo, delicioso. 
Casi reviento. 
En la mesa no se habló de política pero sí de IA y de la importancia de lo público. 
Risas, pullitas cariñosas, conversaciones cruzadas de series, de cómo son los niños, de la locura de la Navidad y cada mochuelo a su olivo. 
A dormir, que tenía que venir Papá Noél… 

A la mañana siguiente, nos despertamos y corrimos al árbol… 
¡Papá Noél había dejado regalos! 
No le oímos entrar... 
Para Jaime: las gafas de realidad virtual de la PlayStation5, el cómic Piel de hombre, el videojuego de AstroBot y la mejor minipimer de Braun del mercado. 
A mi: Día de Michael Cunningham (mi autor favorito), un precioso libro de cocina con las recetas de las películas de Ghibli, el bluray de Furiosa y el juego de mesa de Horrified de monstruos clásicos de la Universal, que es una joya. 
Todo el día para jugar con los regalos, para hojearlos y para disfrutar. 
Vimos Solo en casa 2, perdido en Nueva York. En la que sale Trump. 
Esa tarde habíamos quedado con Ferdi, Vero, Clara y sus primas en los Kinépolis, para ver Nosferatu el día de Navidad. 

Hacía años que no iba a los Kinépolis. 
Los vi en decadencia total. 
El cine estaba a reventar. 
A veces la vanguardia es ir al origen de todo: del horror, del lenguaje cinematográfico, de la construcción del diálogo. 
Robert Eggers le da la espalda al anhelo romántico y hace un Nosferatu sin concesiones. 
Me fascinó el retrato de la repulsión como obsesión psicosexual, todo tan profundamente freudiano. Cómo muestra la desintegración de los convencionalismos sociales a través de lo oculto y de lo inevitable. 
A Jaime le pareció que a la película le faltaba algo. Puede ser. Posee imágenes nuevas, pero no demasiadas y no alcanzan a ser icónicas. 
A Vero le pareció poco romántica, aunque a mi precisamente eso me gustó. 
Todos comparaban la película con el Drácula de Coppola. Yo, viendo este Nosferatu, no la comparé en ningún momento, quizá por eso entré y me fascinó todo lo que vi. Me pareció otra película. Supongo que si la comparas con la de Coppola, no te salen las cuentas. 
Los diálogos, todo lo que sale por la boca de los protagonistas es sublime. 
El ritmo, tan europeo, todo tan sumamente enfermizo. 
Una obra de arte. 

Al salir de las salas de los Kinépolis no había nada para cenar. Nos tuvimos que meter en un Gino’s que es como una promesa incumplida. Pero estuvimos a gusto, recordando lo bien que nos lo habíamos pasado unos días antes en la merienda cumpleaños de Ferdi jugando a Código Secreto y comiendo roscón de San Onofre. 
Ferdi, Vero y Clara se iban a pasar la Nochevieja a Nueva York, sin uvas. 
Las primas de Clara contaban que sus películas favoritas de Miyazaki son Ponyo y El Castillo ambulante. 
Las mías también. 

Por cierto, que no comenté por aquí Anora, de mi adorado Sean Baker. 
No tiene mucho sentido tratar de sacarle punta o enumerar los más (ese personaje y ese actor secundario que al aparecer engrandece y eleva la película por encima de sí misma) y los menos de una película que, simplemente, tiene uno de los más grandes finales de la historia del cine. 

Los días posteriores a la Navidad, entre Navidad y Año Nuevo, son días en el limbo, días absurdos de estar tirado, entre resaca y resaca y a la espera. 
Y entre medias el debilitado día de los Santos Inocentes, con el aun vivo recuerdo de las mierdas de plástico y las bombas fétidas de la infancia y cuyas únicas bromas ya solo son noticias falsasen redes sociales que se confunden con las reales entre tanto bulo y fake new. 

Invitamos a Reyes y a Miha a casa para tomar un piscolabis antes de que terminase el año, para que probasen las gafas de la Play y para echar un Malefiz. 
Pusimos una tabla de embutidos ricos con uvas y con gildas y con panes y tapenades de aceitunas y de morcilla con piñones. 
Reyes y Miha trajeron unos donuts absolutamente foodporn de un sitio de Malasaña que se llama Demasie. Es la primera vez que pruebo unos donuts que no sean de Panrico que realmente saben a donuts reales americanos, gordísimos y esponjosos, y en este caso con un frostin brutal de pistacho y otro de fantasía multicolor, pero absolutamente deliciosos. 

Recuerdo cómo el primer día de 2024 me preguntaba qué sorpresas nos depararía el nuevo año. 
Cada año es como asomarse a un misterioso vacío por llenar. 
Ese primer día de 2024 era absolutamente imposible de imaginar que este 2024 sería para siempre recordado como el año de: 
Gypsy Rose saliendo de la cárcel, Sonia Monroy japonesa, el coquette, el metoo a Carlos Vermut, Toñi Moreno llamando gorda a una chica en directo, el cartel gayer de la Semana Santa de Sevilla, La Pelopony operada en Turquía, Sigourney Weaver en los Goya agradeciendo el premio a la actriz que la dobla al castellano, Feud Capote, Antonio Tejado robando en casa de su tía, la mascletá de Almeida, el cura de Don Benito vendiendo viagras, Anne Hathaway humillando a Aitana, el Willy Wonka experience, Kylie y Madonna juntas, el misterio de la foto de Kate Middleton, el militar crooner, Springsteen se transforma en Tilda Swinton, la madre de Feijoo, la boda de Abby y Brittany, El Exorcista en una Iglesia, El caso Asunta, el sobrino de Almeida, la hermana de Almeida, Rosalía y Hunter, Belen Esteban con Al Pacino, la pareja que vivía escondida en DisneyWorld, a la cola Zaplana, la niña que pellizca al Rey, Broncano y Pablo Motos reventado, la falsa monja con el cadáver en la maleta, el sushi de las Carmelitas descalzas, Mi reno de peluche, Amor Romeira vrsus Sonia Ferrer, los cinco días de Pedro Sánchez, La orgía del Viña Rock, Andy y Lucas contra Eminem, el chicle de Jennifer López, la gira de Taylor Swift en dodotis, el boicot a Eurovisión, político alemán lamiendo urinarios, el cuadro de Carlos de Inglaterra, Ni que fuéramos, el techno alemán patrimonio de la humanidad, Maestro Joao Benita, la segurata chunga de Cannes, la peluca de Warhol/Marilyn novio de Ayuso, el Ozempic, Esther Expósito y Paris Jackson, Fabio MacNamara rezando el Rosario en Ferraz, el guardaespaldas de Britney grabándola tiktoks, Victor Sandoval con el de Locomía, Brat summer, Nicole y Zac Efron, La Pedroche quiere parir una vez al mes, Biden dice que es una mujer negra, Escassi y las trans, Francia con la bandera en el culo frena la extrema derecha, Ángela Dobrowolski se hace un prison break, el disparo a Trump, Brat/Demure, los Juegos Olimpicos (con la última cena de drags, Ryngu la que hacía breakdance, Celine Dion, Imane Khelif y la transfobia, la nadadora y su perrito, el turco que dispara con una mano en el bolsillo, el que perdió porque chocó la barra con la polla…), Victor Sandoval de Fiona de Shrek, Amaia Montero reapareciendo en el concierto de Karol G, Katy Perry en la fiesta Churros y denunciada por Baleares, el cisma Maite Galdeano/Sofía Suescun, ligar en Mercadona a las 19:00h, la demanda a Disney del señor que se murió su mujer y que no pudo demandar porque era socio de Disney+, viviendo un simulacro informático según Nick Bostrom, Zac Efron al hospital de Ibiza volcada de chorro, Puigdemont de hace un Hannah Montana, Teri Hatcher y Letizia coincidiendo en un restaurante de Palma, Potra Salvaje, la sentencia de Daniel Sancho y su blanqueo, el Festival de Venecia con La habitación de al lado, Joaquín Phoenix súper guapo, los hermanos Menéndez, la Coca Cola Oreo, la boda de Lana del Rey con Cocodrilo Dundee, la huelga de alquileres, Megalópolis, Naomi Campbell estafa con su ONG, The Substance, Locktober, fiestas de Puff Daddy con dildos y aceite johnssons, el cisma de La Oreja de Van Gogh, la tarjeta Aitana, la muerte de Liam Payne, Andrew Gardfield en Barrio Sésamo, el beef de Salma Hayek y Nicole Kidman, Errejón, concursos de dobles, influencers en la dana, la Reina Letizia cubierta de barro, Trump presidente, el movimiento 4B, Bluesky, Mattel y Wicked, el clown car, Gisele Pelicot, PSOE borra el Q+, la nariz de Andy, la rentreé de Notre Dame, la criossantizzima, el novio quinqui de Madame de Rosa, Paul Mescal hombre más sexy del año hasta que aparece Luigi Mangione, el yuyú de Raphael en La Revuelta, Lalachús presenta las campanadas. 

Ha sido un año de películas magníficas como La zona de interés o Furiosa, verdaderas joyas. También de Alien Romulus, Pobres Criaturas, Dune parte 2, tres películas que me encantaron. 
Disfruté enormemente Wicked, Hit Man, Jurado n2, Trap. La habitación de al lado me pareció preciosa. Femme y The Substance no me gustaron mucho, aunque reconozco su empuje y la alta iconografía de la segunda. 
Y no llegué a ver El conde de Montecristo, Challengers, Emilia Perez, Bird, Parthenope ni Oh Canada, con lo que amo a Schrader. 
Pero, en cualquier caso, mi top ten de mejores películas de 2024, es el siguiente: 
1.- May December 
2.- Anora 
3.- Nosferatu 
4.- Civil War 
5.- Terrifier 3 
6.- No hard feelings 
7.- Maxxxime 
8.- Oddity 
9.- Love Lies Bleeding 
10.- Rebel Ridge 

Las mejores series de 2024: 
1.- Mi reno de peluche 
2.- Fantasmas 
3.- Ripley 
4.- Feud. Capote vs The Swans 
5.- Mary & George 
6.- Girls5eva 
7.- The Curse 
8.- Monsters 
9.- Big Boys 
10.- Agatha Quién si no 

Las películas más esperadas de 2025: 
After the hunt de Guadagnino con Andrew Gardfield y Julia Roberts. Mickey 17 de Bong Joon Hoo con Robert Pattinson. Frankenstein con Jacob Elordi, Bugonia de Lanthimos, The Bride! sobre la novia de Frankenstein, Alpha de Julia Ducournau, The Monkey de Osgood Perkins, Eddington de Ari Aster, 28 years later de Alex Garland, The Battle of Baktan Cross de Paul Thomas Anderson con Leonardo DiCaprio y Sean Penn… 

Las mejores canciones de 2024: 
1.- End of beginning de Djo 
2.- Good Luck Babe de Chappell Roan 
3.- I like the way you kiss me de Artemas 
4.- Training Season de Dua Lipa 
5.- 360 de Charli XCX 
6.- Espresso de Sabrina Carpenter 
7.- Yes, and? de Ariana Grande 
8.- La noia de Angelina Mango 
9.- Bodyguard de Beyoncé 
10.- Liktelk de Silverster Belt 
11.- Sadness as a gift de Adrianne Lenker 
12.- Carretera perdida de Alizzz 
13.- Telephone de Julia-Sophie 
14.- Diet Pepsi de Addison Rae 
15.- Million dollar baby de Tommy Richman 

Esta noche, recordad; como siempre, cenad lo que más os apetezca, estad al lado solo de quién realmente queráis estar y si no es mejor estar solo, aunque, ojo, muchas veces también es mejor estar rodeado de gente desconocida, por conocer, que solo. Lanzaros a la calle, a la Puerta del Sol, con los desarrapados. 
Puede ser una noche maravillosa. 
O en casa, viendo la tele, Cachitos, los resúmenes del año, el humor chusco. 

Comeros todas y cada una de las uvas o mala suerte. Podéis comerlas sin hueso y elegir solo las más pequeñas. 
Comeros las uvas con TVE o mala suerte. Este año con Lalachús. Y haced zapping corriendo para ver el vestido de La Pedroche. 

Ponerse una bragas rojas mola mucho porque es de pija marrón divorciada. 
Fundamental: empezar el año pisando con el pie derecho. 
Guardad el tapón del champán con el que habéis brindado por el nuevo año y llevadlo siempre, durante todo el año, en vuestro bolso, mochila o riñonera. Será vuestro amuleto porque contiene toda la energía de buenos deseos con la que brindasteis. 
Muy importante. No os vayáis a la cama sin haber fregado los platos. Hay que levantarse el día 1 con los platos fregados. Pero eso sí: no barráis la casa la noche del 31 al 1. La casa se barre ya el día 1, por la mañana. 
No salgáis de fiesta. La calle está llena de manaders borrachos destrozando papeleras porque no han podido violar a ninguna borracha. 
La fiesta en casas de fagotas. 
No hagáis propósitos para el nuevo año. No estáis en la obligación de conseguir nada, ni de mejorar en nada. 
No le pidáis nada al 2025. La vida no es debe nada y el 2025 menos. 

Nos sorprenderemos cada día con cada cosa que ocurra. 
Juntos.

Sunday, September 15, 2024

FEMININOMENON

Leo: “El mundo corporativo le arrebató a la contracultura la exclusividad de los psicoactivos”. Naief Yehya. Por la ventana aún se ve verano. Las hojas se resisten a caer aún, por muchas ganas que tengamos ya de otoño, de cuadros escoceses, de misterios por resolver y de esa placentera melancolía. 
Aunque, no obstante, por las mañanas ya no salimos a desayunar en pelotas a la terraza. Las mañanas ya son de sudadera. Mañanas universitarias. 

Hacía años que una guerra de índices de audiencia no me mantenía en vilo. Concretamente desde la época de María Teresa Campos en Antena 3 mientras Telecinco fichaba para las mañanas a Ana Rosa Quintana, ahora conocida como La Villareja. 
El sorpaso de Broncano a Pablo Motos ha sido emocionante y esperanzador. Me ha hecho creer que otra España hetero es posible. 
Pablo Motos, acojonado, ha eliminado directamente un bloque entero de publicidad de su programa. Ha preferido dejar de ganar dinero a que ninguno de sus espectadores se cambie a Broncano, pero lo harán porque Broncano “mola” y él, sencillamente no. 
Broncano le preguntó a mi admirado Juan José Millás si era más machista o más racista y este respondió: “Me conformo con que, si yo fuese un producto de supermercado, en los ingredientes pusiese “Puede contener trazas de machismo y de racismo”. 

No os lo quería contar. 
Realmente no sé si es una buena o una mala noticia y, francamente, no quiero saberlo. 
Hace un tiempo que bajo a Carrefour y no veo al pajarito, al gorrión que vivía ahí entre estantes.
Posiblemente, quiero pensar, encontró la salida por la que en su momento se había colado. He estado a punto de preguntar a uno de los trabajadores, a alguna de las cajeras, por el pajarito, pero no me he atrevido a hacerlo. 
Estaba preparado para una explicación, pero no para la otra. 
Me decidí por mi propia imaginación, esa armadura que tanto me ha protegido anteriormente en situaciones realmente adversas. 
Además, muy posiblemente, esas optimistas elucubraciones sean acertadas, lo verdaderamente ocurrido. Verdaderamente, la verdad… Ese gorrión encontró, de pronto, la puerta mecánica abierta y logró salir por la misma puerta por la que entró y salió volando a pleno sol, a esos árboles cercanos donde tenía su nido.
Seguramente me lo volveré a encontrar, le volveré a ver, pero no sabré si es él. 
Hay tantos pájaros, tantas personas. 

La imagen de Taylor Swift sosteniendo un gato, ya es historia de occidente. 
Lo es, no por la imagen en sí, sino por el texto que la acompañaba. 
No somos aún conscientes, bueno, yo sí lo soy, de la verdadera relevancia de este post-comunicado oficial (como si fuese un comunicado de una Casa Real, la Casa Real del Pop) y de su alcance político para la historia de los Estados Unidos de América. 
Estamos hablando, nada menos, de que la mayor estrella del pop de las dos últimas décadas, la que más entradas vende, siendo una artista blanca, rubia, americana, la más seguida por niñas de familias republicanas de la América profunda que no escuchan música ni negra ni latina, ha comunicado su rechazo por las políticas de Trump y su apoyo y su voto para Kamala Harris
Mínimo, sus acérrimas fans, las swifters, la van a escuchar, cuando no directamente van a seguir su consejo. 
Un post en Instagram que puede hacer cambiar el rumbo de un país. 

Quedé con Reyes al lado de La Casa Encendida, que Blanca Zurita me había invitado a ver la presentación de la nueva colección de Spastor, dos de mis diseñadores españoles. 
En pases de veinte minutos, los Spastor te explicaban la colección, cada una de las prendas, en un espacio lleno de luz y de agua, una especie de mini galería. 
Hacía que no veía a los Spastor en persona desde 1999. Comiendo en el Vips, City Vips, de Fuencarral, que ahora es un Lidl. Era un Vips increíble con una zona restaurante self service con rincones de ciudades del mundo, videoclub y una librería con libros impresionantes de Taschen al 70%. 
Ya entonces eran unos genios. 
Su nueva colección, prendas blancas sin género, deconstruidas, pensadas al mínimo detalle. El anti-fast fashion. Entre Helmut Lang y el olimpo de los dioses. 
Si tienes que vestir a los dioses del Olimpo les vistes de Spastor. 

Por ahí estaba Daniel Riera, uno de mis fotógrafos españoles favoritos, al que hacía siglos que no le veía, desde un evento de moda que montó Mario Canal con Diane Pernet en Santiago de Compostela. 
También estaba Félix Sabroso con un peinado muy Hollywood años cuarenta, que me contó que iba a estrenar una serie en HBO Max para primavera. 
Tenía que pasarme por Subterfuge, así que Reyes y yo fuimos por la zona de Barquillo (antigua calle de los decomisos, hoy calle de boutiques millennial, hoteles de revista Elle y el flagship de Taschen) para comer algo. 

Reyes no conocía las focaccias de Divorare, en Augusto Figueroa, plena Chueca profunda donde las señoras de Madrid iban a comprar zapatos. La calle donde estaba el Nike, el primer bar en el que caían los gays universitarios de provincias al llegar a Madrid. 
A Reyes le encantaron los bocadillos. 
Nos tomamos el café en el Panod de Prim. Pedí un pain chocolat, que estaba rico porque estaba hecho con mucha mantequilla, pero que no llevaba ni dos pepitas de chocolate. 
No os lo pidáis. 
Reyes se fue a seguir trabajando y yo subí a Subterfuge a hacerme la foto para la nueva portada de la sexta temporada de Pijas Marrones, que arrancará el próximo jueves 19. 

Los MTV VMAS son, junto con la Superbowl y los Grammy, el último reducto del espectáculo. 
Cada año espero volver a encontrarme con una actuación legendaria, al nivel iconográfico de Madonna cantando Vogue vestida de Las Amistades Peligrosas, de Madonna dando un morreo a Britney, de Britney con una serpiente a cuestas, de Britney colocada cantando el Gimme More… 
Este año me ha encantado Chappell Roan, esa nieta de Cyndi Lauper, hijastra de Kate Bush, rutilante con armadura medieval. En la misma gala en la que mandaba a la mierda a un fotógrafo de la alfombra roja. 
Katy Perry hizo una actuación digna de Superbowl, con un toquecito Cirque du soleil Las Vegas, tratando de sacar fuerza hegemónica frente a una audiencia GenZ que no está con ella sino con Charli XCX (por cierto, la gran ausencia de la noche). 
Katy Perry está desconectada de la nueva generación. Ha perdido credibilidad. 

Estuvo chispeante la actuación de Sabrina Carpenter, tan camp, besando a una alienígena, pero lo mejor fue la reacción de Britney Spears en redes diciendo: 
«¿por qué se dio un beso extraterrestre sobre el escenario? La adoro. Me encanta. A muerte. Pero no entendí esa parte. ¿Por qué no besó más bien a una chica? No sé, fue raro». «También creo que el todo (de la actuación) fue algo bastante raro. Pero después de darme un baño muy largo, he empezado a darle forma. Le estoy dando forma. Me gusta dar forma y trazar las cosas y volver sobre ellas. Esta chica Sabrina, dijo mi nombre en la alfombra roja y pensé que qué guay. Porque a veces se me olvida que soy famosa, porque soy madre, soy un poco mayor y eso, bla bla bla. Pero mola esta chica, Sabrina. Carpenter. Dijo algo de mí y pensé que qué guay». 
Maravillosa Britney como cronista. 

Pero, viendo todas las actuaciones, he llegado a la conclusión de que la mejor de todas fue la de Karol G. Karol G. es una artista con suya música no conecto, tampoco con el estética, pero su actuación me pareció cercana, humilde y llena de encanto. 
Muy lejos de esos intentos de epatar con fuegos artificiales y mil cientos millones de bailarines mientras sales volando por los aires y muy cerca de Cuatro Caminos, de la peluquería, del metro, de la calle.

Tokischa y Arca no han actuado en los VMAS pero han hecho un video juntas. Chama. 
De lesbianas nuevas madres de la humanidad.Illuminatti, el nuevo ser humano dominando la naturaleza desde el amor. El videoclip está entre un Lynch y un Cronenberg latino. 
La canción es atmosférica y ambiental, pero la letra es un lastre para la misma que no está a la altura de su alcance poético. 

Ayuso, en un alarde de provocación pueril, sale diciendo que va a hacer un centro para hombres víctimas de abuso sexual. 
¿Le preocupa a Ayuso que haya hombres víctimas de abuso sexual? 
He ahí la pregunta y ahí la respuesta: No. 
Su mezquina medida tan sólo es un insulto, cobarde además, al movimiento feminista, en plena crisis de violencia de género y de abuso sexual en España. Cómo cuando en el 8M dijo que a ver cuándo hacían el día del hombre. 
Una estulticia cínica y tóxica. 
Ya veréis, si a su nuevo centro se presentan víctimas homosexuales o niños abusados por curas, cómo cierra pronto el chiringuito.

Friday, August 02, 2024

LAS PATATAS CON SABOR A JAMÓN SON HOMOFOBÍA

Europa va a prohibir las patatas fritas con sabor a jamón porque pueden producir cáncer. 
Yo me alegro, ya no solo porque siempre me han sabido repugnantes, sino porque las patatas con sabor a jamón son patriarcado. 
Son las patatas de los manaders. 
No hay fagota que coma patatas con sabor a jamón. Esas son las patatas favoritas de Llados, de la gente que va a ver Deadpool con Lobezno, de los que ven Peaky Blinders y la Eurocopa. 
Reivindicar las patatas con sabor a jamón es homofobia. 
Las fagotas somos de Pandilla, Jumpers, patatas light deshidratas, patatas de lima y chili y Match Balls.

 Bajé a la compra con una madalena de casa, para no tener que abrir ningún paquete en Carrefour, con el riesgo de que me lo hicieran pagar, para así echarle comida debajo de los estantes al gorrión del Carrefour. El gorrión se daba un paseo por el pasillo de los congelados. Le eché migas de la madalena pero no las cogía, prefirió meterse debajo del estante de cervezas. 
Muy listo. Hace bien. 
Lancé trozos de madalena ahí debajo, con cuidado de que no me viese ninguno de los trabajadores. Con la gente nunca se sabe. Lo lógico sería que los empleados del Carrefour estuviesen de parte del gorrión antes que del de Carrefour, pero la gente puede ser siempre inesperadamente sombría y lisonjera con sus jefes explotadores. 

 Me habéis preguntado qué opino acerca de los que está ocurriendo en el régimen dictatorial de Venezuela. ¿Cómo voy a opinar yo acerca de lo que está ocurriendo en Venezuela? ¿Os creéis que soy Inés Hernand? ¿qué una misma frase compuesta puedo incluir, como ella, las palabras body positive, Gaza, feminismo, Venezuela y neurodivergencia para ver si así cazo el mayor número posible de likes y me dan un premio Ídolo a la más activista? ¿Me tomáis por Roy Galán? 
Sobre Venezuela deben opinar, únicamente, los venezolanos, que, por cierto, están haciendo muchos y muy buenos vídeos contando con todo lo detalle lo que ahí está aconteciendo. 
Ni los hombres deben instruir acerca de feminismo, ni los cishetero acerca de derechos LGTBIQ+, ni los españoles sobre la situación de Venezuela. A no ser, claro, que seas Zapatero, que puedes opinar sobre todos estos temas y los que te apetezca. 

 Fascinado con las imágenes de los competidores y competidoras en tiro con pistola. Unos modelazos distópicos y ultra-estilosos, como de película de ciencia ficción post-apocalíptica, como de cómic de Frank Miller. Y, de pronto, entre todos los lookazos, aparece un señor turco, sin parafernalia ni gafas futuristas, solo con unas gafas de ver de General Ópticas, con la mano en el bolsillo, apunta, dispara y queda el segundo. 
Muy muso. 
Los Juegos Olímpicos están dando mucho de sí y no podía faltar la transfobia… 

 Ha salido una boxeadora argelina impresionante y enseguida la majadera de Ayuso ha subido un insultante tuit tránsfobo, haciéndose eco del bulo facha de que esta boxeadora era trans, diciendo “la abolición de la mujer es injusta y perversa”. 
Imagino que Inés Hernand ya estará montando un vídeo al respecto y Roy Galán preparando post. 
Que no se les pase. 
Bueno, el caso es que esta boxeadora argelina no es trans, es una mujer cis. Que me da lo mismo lo que sea, pero así es. Todo se reduce a que la biología no es binaria y a hasta qué punto urge incluir la intersexualidad en la realidad social, pero es que, yo aburrido ya frente a esta polémica que se repite una y otra vez en el mundo del deporte, me pregunto, ¿no habrá llegado ya el momento de abolir el género? ¿Tiene sentido que mujeres compitan contra mujeres y hombres contra hombres cuando hay mujeres con mayor fuerza física y envergadura que muchos hombres y hombres menos fuerza física de muchas mujeres? 
Las competiciones deportivas no deberían existir (pero este ya es otro tema), pero de existir, deberían darse entre rangos de tamaño y peso corporal y obviar ya si se es mujer u hombre cis, trans o intersexual. 
Así de simple. 
Venga, lo propongo para los Juegos Olímpicos del 2028. 

 Terelu ha dicho: “Hago malabares para sobrevivir. Una persona de servicio es el lujo que me permito”. 
Lo primero de todo: tener personal de servicio es de ser una persona profundamente acomplejada. 
Tener asistenta es normal. Si no quieres limpiar, pues no quieres limpiar, pero tener a alguien que “te sirva”, a todas horas, es de tener el alma negra. 
Más allá de ver a Terelu comiendo porras, este siempre me ha parecido un personaje repelente e injustificadamente snob. Clasista cuando se trata de una absoluta paleta. Luego, esas ínfulas de intachabilidad moral. Siempre juzgando desde una ética normativa de cristianismo e hipócritas valores familiares. Doña Perfecta. 
Por lo menos Potota tiene más sentido del humor. 

 El mundo del pop burbujea con la aparición del mix de Guess, con Charli XCX, la reina del pop overground, al lado de la cantautora electrónica Billie Eilish. La unión de esta última con la primera, siendo Eilish una artista que se prodiga poco en featurings, pone en valor la hegemonía de Charli en la escena contemporánea. 
El vídeo es lo más, con ellas revolcándose sobra sujetadores. 
Ojalá Charli siga haciendo remixes con artistas, explotando al máximo su era Brat. Ojalá con Rosalía, Madonna, Chappell Roan, Lorde, Loco Mía, Kim Petras, Tove Lo, Kesha, Lil Nas X, Grimes y Courtney Love. 

 Quedé con Ferdi para comer en CostCo, como dos rednecks votantes de Trump. Ferdi vino con unas gafas Mad Men y una camisa hawaiana. Muy Twin Peaks en realidad. 
Los perritos calientes del CostCo son una maravilla. La salchicha está tostada y ultra grasienta y puedes echarte un picadillo de pepinillo increíble. También pedimos pizza de peperoni y de tres quesos, riquísimas, muy pizza americana que es mil veces mejor que la original italiana. En las películas de Scream, ¿comen pizza italiana? No, ¿verdad? Yo todo lo hago como lo haría un personaje de una película de Scream. 
Ferdi me contó que había pasado unos días en barco por Córcega y que había menos gente de la que pensaba que iba a ver y, desde luego, mucha menos gente que en Baleares. Ya no se puede ir a ningún sitio y menos en julio y menos en agosto. 

Entramos al súper para ver las tartas de nevera de Las chicas de oro, los buckets gigantes de alitas fritas con chili, la zona de las vitaminas de parafarmacia en botes y gigantes y el anillo de diamantes de 29.000 euros, con el que Ferdi alucinó. Como de narco ruso que discute con su novia y va al CostCo a comprarla un anillo de diamantes para hacer las paces. Muy de película de Sean Baker.
Estar en el CostCo me hace sentir a salvo, pero... ¿a salvo de qué?