Tuesday, September 10, 2024

SUEÑO DISFUNCIONAL

La depresión post-vacacional, aun siendo consecuencia de la exigencia y de la explotación capitalista, no deja de ser una mera construcción social. Un tópico, un sentimiento de segunda mano. 
Deprimirte porque tienes que volver a la rutina no deja de ser humano y, precisamente por ello, un lugar común más. Pero la rutina también tiene algo acogedor y nos espera con nuevos regalos que precisamente nos coloca el capitalismo para que no nos tiremos a las vías del metro: Aída Nízar en Ni que fuéramos shhhhh, Solo asesinatos en el edificio en Disney+, Vanessa y Maica en el nuevo Gran Hermano, Bitelchús Bitelchús, Monsters Menendez Brothers en Netflix… 

Almodóvar, nuestra madre cultural junto con Madonna, ha hecho historia dirigiendo la primera película española en ganar el León de Oro del Festival de Venecia. 
Cuando cualquier deportista español gana cualquier medalla de cualquier deporte, el PP y la Casa Real no dudan en felicitarle por Twitter X. A Almodóvar, en cambio, como si nada hubiese ocurrido. 
Así es como la España conservadora maltrata la cultura de su propio país. 
Todo un piropo para el carácter progresista de Almodóvar, que sigue conectado con la sociedad de su momento mientras muchos coetáneos suyos se han convertido en boomers negacionistas frustrados por el fracaso del tiempo. 
Isabelle Huppert, presidenta del jurado este año, es quién le ha dado el León al director que, en el último momento, plantó a Cate Blanchett, que ahora debe estar fumando en pipa viendo las red carpets de Tilda y Julienne. 

Otro de los protagonistas de este Festival de Venecia ha sido Joaquin Phoenix
Se le ha visto más guapo que nunca. Con sus canas, con muy buen color, como de pasear por el campo, con unos kilitos más que cuando hizo de Joker. Tiene unos estupendos 50 años. 
Por los papeles que elige y por su manera de interpretarlos (a lo Daniel Day Lewis/Sean Penn), siempre pienso que se debe tratar de un hombre ególatra e intenso, pero luego en sus comparecencias públicas se le ve dulce y encantador. 
Un niño-hombre. 
Ha dejado tirado a Todd Haynes a cinco días de rodar. ¿Por qué lo habrá hecho?
Es uno de los más grandes actores de su generación, junto con Michael Shannon, James McAvoy, Leonardo DiCaprio, Peter Sarsgaard y Michael Fassbender. 

Vimos el arranque de Gran Hermano, deseosos de que volviese su espíritu de marginalidad mainstream. Así fue. 
El programa tuvo momentos catetos de pretendida espectacularidad, como presentar a un concursante desde una pantalla de Times Square, cuando ya todos sabemos que cualquier pija alquila esas pantallas durante segundos por su cumple, pero el programa estuvo trufado de efectos de guión vodevilescos, muy propios de la marca. 
Han metido a un gallego guapito, a la hija de María José Galera, que se perfila muy favorita del público, a dos amigas peleadas por un pavo falso-feo en plena época de sororidad, a un boxeador gymbro, al típico payaso que se cree graciosillo, a una vasca invisible, a un pijo cayetano venido a menos, a un profesor de baile tóxico, a un DJ, a dos hermanas mellizas que no se parecen nada y, entre todos ellos, unos cuantos concursantes interesantes: 
Jorge, un militar tendente a la melancolía, Maite, una cretina muy ordinaria, Maica, una modelo naif que dice ser una mujer de alto valor y que es cómica natural, al igual que Daniela, que habla spanglish y, los mejores; Jorge y Vanessa… 

Vanessa y Jorge son un sueño de disfuncionalidad. 
La verdadera esencia del Gran Hermano clásico. Una pareja, anclada en 1999, que en su cerebro es una pareja normal, normativa. 
Han entrado como pareja y Vanessa ya ha contado en el confesionario, a dos días de programa, que se quiere separar. 
Ha entrado en Gran Hermano para divorciarse. 
Maravilla. 
¿Sabéis qué tienen en común Tim Burton, John Waters, Fellini, el primer Almodóvar (el de Fabio Macnamara) y David Lynch? A Vanessa y Jorge. 
Cuando más allá del mainstream, el laggard, cruza la barrera de sí misma y se convierte en verdadera inspiración estética para artistas y trend setters. 

Volviendo de Denia, parando en estaciones de servicio. 
Me fascinan los lugares de paso. Esa energía anónima, con desconocidas historias anteriores y posteriores a ese momento.
Me encanta parar en mitad de un viaje en coche y entrar en uno de esos mesones que venden navajas, quesos, empanadas, con restaurantes decorados al estilo remordimiento español (madera con adornos curvos castellanos, lámparas medievales). Pedirme quizá un plato combinado, o un bocadillo gigante. 
Rodeado de camioneros, de gente humilde y trabajadora, de pijos, de moteros, familias veraneantes, fagotas, españoles, rumanos, latinos. Espacios verdaderamente inclusivos donde todo el mundo es igual. 
Mear, lavarme las manos con esos geles de color verde fosforito o rosa chicle, y seguir con el viaje. 

Fuera, entre los coches aparcados, vi esas pegatinas de monigotes que simulan ser los miembros de la familia del coche. Hay algo pretendidamente inocente y, al mismo tiempo, profundamente siniestro en estas pegatinas. ¿Las venden, por ejemplo, con opción de incluir a dos mamás? ¿Qué haces si tu hija mayor no lleva coletas? 
Las únicas familias que proceden son las que elige uno mismo, nunca las que vienen impuestas y mucho menos por una pegatinas. 

Ya en casa, me crucé con nuestro vecino… 
Tenemos un vecino que es el señor de Up. 
Es tal cual, solo que más exagerado aún. Debe tener unos 85 años, siempre en traje o en camisa con corbata, con su bastón y una cara de mala ostia tremenda, y lo que no es la cara. Un día le salude y gruñó. 
Una tarde, a lo lejos, le vi increpar a un matrimonio latino, levantando el bastón y toso. 
Siempre va solo. Creo que es viudo. Le veo mucho paseando. 
Come de menú en un bar de la zona. Una vez le vi que para leer la carta sacó una lupa, como de detective Sherlock Holmes. No debe ver tres en un burro. Posiblemente tampoco oye y no me escuchó saludarle. O sí me escuchó y pensó “jodido maricón”, porque, claro, este señor posiblemente más que de Vox sea de la Falange misma. 
Al verle pienso que quizá no quiere hablar con nadie más ni ser simpático con nadie porque ya no está su mujer. 
Luego pienso que ese señor posiblemente podría ser Jaime, mi chico, de mayor, cuando yo ya no esté en este mundo. 
Pensar que ese señor pudiese ser Jaime inunda mi corazón de un fluido doloroso. Pensar que una vez tuvimos nuestra vida, nuestras vacaciones y ahora es un señor solo, malumorado, que no quiere saber nada de nadie porque sabe que todo es volátil y pasajero. 
Abro la puerta al señor y ni me mira a la cara. 
Y muy bien que hace. 

Fuimos al cine a ver Bitelchús Bitelchús
Estuvimos a punto de no verla. 
Ya hemos asistido a varios comebacks inertes, por no decir lamentables y que jamás debieron darse, como Sarah Connor en Terminator, Matrix. 
Ver comebacks fallidos me frustra. También los he visto buenos, como del de Jamie Lee Curtis en Halloween. El caso es que las críticas del Festival de Venecia no ponían nada mal la vuelta de Bitelchús, así que nos animamos. Además habíamos vuelto a ver la original hace poco. 
Fue un placer ver como Tim Burton se reconciliaba consigo mismo volviendo al humor, a la artesanalidad y a la sanísima desmitificación de la muerte en una fiesta reunión, que, siendo nostálgica, logra ser fresca y efervescente. 
Una secuela que no es una película, sino entrar en una enérgica y alegre atracción de Bitelchús de la que no quieres bajar. 
Es cierto que la película tiene un exceso de subtramas que entorpecen el relato, cuando la original era una película mucho más sencilla, pero el espíritu está. 
La película más divertida de Tim Burton desde Sombras tenebrosas y la mejor desde Charlie y la fábrica de chocolate, que tampoco es que fuese su mejor película (su mejor película es Ed Wood, seguida Eduardo Manostijeras y Batman Vuelve). 
Bitelchús Bitelchús ha arrasado en taquilla, de lo cuál me alegro mucho, por Winona y por Catherine O’Hara. 
El espectador sigue con ellas. 

Vimos el tráiler de La pareja perfecta, una nueva serie de Netflix con Nicole Kidman y yo todo lo que hace la coprotagonista de Prácticamente Magia lo tengo que ver porque su sola presencia y su aura de estrella clásica de Hollywood causa en mi fascinación. 
Nos pusimos la serie y un bodrio. 
No es la primera vez que Nicole Kidman fracasa en su intento de hacer un The White Lotus. Ya lo hizo con Nine Perfect Strangers también con resultados lamentables. 
La pareja perfecta es garrafón de The White Lotus, pero también de Big Little Lies. 
Mira qué está Isabelle Adjani y Meghan Fahy, pero ni a eso nos podemos agarrar. Todo es mediocre, mal escrito, mal dirigido, con personaje planos, situaciones desperdiciadas. 
Estoy aburrido de la crítica a la burguesía. 
Next. 

La batalla entre Broncano y Pablo Motos ha pasado a ser un conflicto político, de estado. 
Puede parecer que son solo dos programas de televisión, pero son mucho más que eso. 
El Hormiguero era un programa blanco, un late night para niños, que con el tiempo y en respuesta a las críticas feministas ante el trasnochado humor sexista de su conductor, se politizó convirtiéndose en propaganda de la derecha contra el gobierno. 
Broncano es la alternativa a esa mezquina propaganda populista. 
Ayer vi su estreno. Un programa que no está hecho para mi, desde luego. No soy hetero. Del mismo modo que Ni que fueramos shhhh es un programa que un hetero no pilla. Yo sí pillo el humor de Broncano, por supuesto, pero no me motiva. La Revuelta es para la chavalada heteronormativa GenZ, pero me pareció un formato, idéntico al de La Resistencia, con una naturalidad y un absurdo efervescente. 
El arranque fue fresco y ácido. 
Ha sido un éxito de audiencia y continuará subiendo. 
El target entre 16 y 25 años se va a pasar a Broncano. 
Aunque en access prime time lo que debería haber es Pijas Marrones. Eso es así.

Friday, September 06, 2024

SOMBRA AZUL

Esa sombra azul de ojos. 
Sombra protectora de inadaptados e incomprendidos, sombra azul como máscara de superheroína, ocultando su verdadera identidad, que a la vez es su propia máscara. La verdadera personalidad de Selina Kyle, ¿es la de Selina Kyle o es la de Catwoman? 
Mónica del Raval fue un icono liberador, cálido y callejero, un escudo contra el convencionalismo social. Una mujer que era un símbolo. Representaba algo que todos llevamos dentro y que reprimimos para encajar y ser aceptados por el sistema. 
Era portadora de lo primigenio. 

Teníamos mesa en El Estanyo, la mejor fideua de Denia. Siempre pedimos fuera en la terraza. El restaurante es como de padre. Lo han reformado recientemente, dándole un toque urbano amaderado boomer. Antes de la fideua siempre nos pedimos una ensalada fresquita de tomate y ventresca. Por supuesto sin lechuga. Pan con ali-oli y después llega el escándalo de esa sabrosa fideua con ese intenso sabor a marisco, con su socarrat. 
Mi chico y yo nunca nos servimos en el plato; la comemos directamente de la paella. 
De quedarse bizcos. 
Comentando las películas que se estaban estrenando en el Festival de Venecia… 

Anjelina Jolie llorando mientras la aplaudían por interpretar a María Callas en la última película de Pablo Larraín, ha ablandado mi corazón. 
Ojalá la den el Oscar. 
Parece ser que Joker Folie a Deux, con Phoenix y Lady Gaga, confirma el globo inflado de la perimera película, que siempre sostuve que tan solo se trataba de una exploit de Taxi Driver. Parece ser que esta segunda parte llega directamente hueca y desactivada. 
Clooney derrochando glamour del Hollywood dorado en la alfombra roja. 
Luca Guadagnino presentó Queer, con Daniel Craig, basado en la autodestructiva y hedonista crónica de William S. Burroughs. A mi es que Luca Guadagnino… solo me ha gustado en Yo soy el amor y We are who we are. Cegados por el sol y Suspiria son película disfrutables por su estética, pero absolutamente vacuas. Y Call me by your name directamente me parece homófoba. 
En Venecia también se ha estrenado la sugerente nueva serie de Alfonso Cuarón con Cate Blanchett, Observada, cuyo tráiler resulta bastante inquietante, entre Fincher y Polanski. 
La mejor película del festival parece ser The brutalist, de Brady Corbet (un actor guapito que como director hizo Vox Lux y The Crowded Room). Pues bien, parece ser que se trata de una obra maestra descomunal y que será la gran vuelta al cine de Adrien Brody. 
Pero la ovación más larga de todo el certamen, 17 minutos de aplausos, ha sido para La habitación de al lado, de Almodóvar, con sus dos glamurosas protagonistas. 
La película ha gustado mucho a la crítica internacional, a excepción de la estadounidense que llega a decir incluso que esos diálogos en inglés directamente están mal traducidos. 
Me muero de ganas por verla. 

Amo Denia. Las Rotas, donde compraron casas los nazis huidos, nuestra playa de Les Deveses, el auto-cine Drive In, nuestra torre en el castillo… 
Ir al LIDL de los guiris a comprar comida para los gatos que merodean por nuestra casa. 
Siempre fantaseo con la reforma de la casa de Denia, pero al ser ilegal y estar en la misma arena de la playa, no está permitido reformarla. 
Es hasta que se caiga sola. 
Incluso una ley de costas puede, en cualquier momento, ordenar derribarla. 
Sería lo justo. 
Una casa que no tiene precio. Vale millones y no vale nada. Como todo. El verdadero lujo. 
El verdadero lujo siempre es el privilegio. Poder hacer algo que los demás, simplemente, no pueden hacer o tener algo que los demás no pueden tener. 
La gamba roja es un lujo porque hay pocas. Si se multiplicasen y todo el mundo pudiese comprar gamba roja barata a puñados, estaría igual de rica, pero ya no sería un lujo. 
Algo es lujoso tanto en cuanto es privilegiado. 

Leo que se ha puesto de moda meterse patatas fritas por el culo
Me parece una noticia muy fetish hasta que profundizo en su texto y leo que se trata de patatas fritas congeladas y que se hace en el caso de tener hemorroides, que a mi me gusta más llamarlas almorranas, como las llamaba mi padre, que tenía almorranas y que le explotaban cada vez que comía pimientos de Padrón, de los que unos pican y otros no. 

Teníamos pendiente Trap aka La Trampa
Shyamalan nunca decepciona. A la vez, Shyamalan no es para todos los espectadores. Hay que saber entender su cerebro de niño de 14 años. Los vulgares códigos de la verosimilitud no siempre van con este gran cineasta. 
Conozco a gente que asegura que Tiempo aka Old es un bodrio y se trata de una de mis películas favoritas. Pero claro, qué me importa a mi la gente y a vosotros, que solo os importa mi opinión. 
Cuando vi el tráiler de La Trampa lamenté haberle dado al play. Parece que el tráiler cuenta demasiado y enseguida uno piensa que hubiese sido mejor llevarse la sorpresa. Qué ingenuo soy al pensar que con el tráiler ya estaba todo el pescao vendido. Ningún tráiler destripa nada aunque lo parezca. 
La Trampa es una joya absoluta del suspense, del thriller de “thrill”. 
Y hasta aquí puedo leer. 
Sí diré que la interpretación de Josh Harnett es de las que construyen el prestigio de la carrera de un actor. 
Recuerdo la primera vez que vi a Josh Harnett, en un cine de Gran Vía que ahora es un H&M, en Halloween H20, una de los películas favoritas de la saga de Halloween y la más Scream de todas. Él era el protagonista. Recuerdo que era igualito de cara a Sara Montiel. Después en la magnífica The Facullty, de ídolo romántico en Las vírgenes suicidad de Sofía Coppola. El fracaso de Pearl Harbor, un Titanic horrible y patriota, enterró su carrera. 
Volví a verle en la estupenda Penny Dreadful y ya me di cuenta que la madurez le había sentado estupendamente a nivel interpretativo. 
Confirmado con La Trampa. 

Mi top Shyamalan es: 
1.- Tiempo 
2.- El protegido 
3.- La trampa 
4.- La visita 
5.- Llaman a la puerta 
6.- El incidente 
7.- Airbender 
8.- Señales 
9.- El sexto sentido 
10.- El bosque 
11.- Múltiple 
12.- La joven del agua 
13.- Glass 

 En nuestra playa he vuelto a ver a la familia que veranea cada año al lado nuestro. 
Una familia joven, normal y corriente: un padre, fuerte y protector, que carga con la sombrilla y con la barca inflable, una madre cuidadora que vigila que los niños lleven crema, la gorra, y los dos hijos pequeños, de unos cinco o seis años. Deben ser mellizos. 
Les veo en la playa, juntos, montando su rincón con las toallas, los cubos y los rastrillos de los niños y les veo tan vulnerables, de pronto. Una pequeña familia más, un pequeño núcleo de cuatro vidas. 
Siento de repente una honda melancolía a pleno sol. 
Esas mañanas de playa impactarán a esos niños hasta el final de sus días, siendo ellos ancianos. Ahora ninguno de ellos, tampoco los padres, son conscientes de lo importante que es ese verano para todos ellos. Los hijos, siendo ancianos, recordarán que su madre, que su padre, les llevaban a la playa. 
No saben que yo les miraba. 
Yo; el destructor de familias tradicionales, que sólo desea que estén siempre unidos y que sean felices siempre, como lo fueron en esa playa. 

Puse el programa de Latre, Babylon Show, para ver qué se cocía. Un importante descalabro de audiencia frente al imbatible Hormiguero. 
Espero que, pronto, algún programa de otra cadena logre barrer el facherío de Pablo Motos. 
Ya de entrada, los programas que nacen con la intención de desbancar a otro, lo tienen crudo pues no nacen desde la honestidad. Los programas que triunfan lo hacen siempre por casualidad y por sorpresa. 
El programa que logrará enterrar a El Hormiguero será uno que no tenga nada que ver con este, que no se parezca en nada ni en formato ni en contenidos. 
Pan con pan, comida de tontos. 
Volviendo a Babylon Show, me pareció un programa que vendía “locura”, que cualquier cosa puede ocurrir, cuando no es un programa nada loco, más bien acartonado. Todo añejo, anticuado. 
Marta Torné, que siempre me ha encantado en todos los programas que ha hecho, está en un registro de condescendencia, como si estuviese ahí cumpliendo el expediente sin creer en el programa. 
Pero, sobre todo, lo que no encaja es Carlos Latre. Su manera de presentar resulta impostada, poco natural. No es un presentador que transmita cercanía. Se le ve fingiendo en todo momento, haciendo el papel de presentador. Su risa exagerada y sus maneras no transmiten eso que el público define como “buen rollo”. 

Bastante más interesante es lo que está ocurriendo en Ni que fuéramos Shhhh con el inesperado fichaje de la inefable Aída Nízar. La concursante de Gran Hermano más indomable en la historia de todo el concurso sigue siendo un gran misterio para el espectador, que nunca sabe a ciencia cierta si ella es realmente como muestra o si finge un papel. 
Lo primero significaría que estamos ante una persona altamente peligrosa, lo segundo que estaríamos ante una verdadera genia de la comunicación. 
Sin duda, sea como fuese, estamos ante ambas cosas. 
El primer día ya dijo que ella se dedicaba a hacer que el espectador tuviese “orgasmos televisivos”. Imposible definir mejor cada una de sus violentas y disparatadas apariciones. 
La gusta llevar un bolígrafo Mont Blanc en la mano, para señalar, nunca apunta nada. El otro día llevaba tres Mont Blanc en la mano. 
No sé cuánto durará en el programa. Aída Nízar es una revienta-formatos televisivos pero lo es por el único motivo de que ella es el formato en sí mismo y un formato tapa al otro. 

Entre reels me topo con un vídeo de un siniestro señor llamado Antonio Martín Hernández, alcalde de Vita (Ávila) por el PP, cantando en un acto público una canción sobre una agresión sexual a una niña: “Me encontré a una niña en el bosque, la metí en mi camita, la subí la faldita, la bajé la braguita, la eché el primer caliqueño”. 
Yo, no daba crédito a lo que veían mis ojos y a lo que escuchaban mis oídos, y eso que a lo largo del día veo y escucho muchas barbaridades, pero esta performance superaba todos los límites imaginables. De hecho, me costó entender lo que estaba viendo. Prácticamente tenía que pellizcarme para comprobar si estaba despierto o lo que estaba presenciando era fruto de la duermevela. 
Una pesadilla. Pero no; era cierto. 
El PP, rápidamente, echó a Antonio Martín Hernández del partido. Yo aún seguía en shock. 
La misma semana que en Francia una mujer denunciaba que su marido permitiese que la violasen 51 hombres, que una atleta olímpica era quemada viva por su marido… 
Lo típico es que alguien pregunte ¿qué está pasando?, pero lo que está pasando es muy claro y es una guerra. Una guerra sin bombas, pero con muertes. Sin disparos pero con heridos. 
No lo van a poner tan fácil, ¿qué creíais? 

Dos chicas denuncian a por abuso sexual a dos futbolistas y aparece la lúgubre y malvada Isabel San Sebastian, la típica periodista boomer facha y dice que irse a las cinco de la mañana con dos futbolistas es asumir un riesgo que la víctima podría haber evitado. Y lo dice siendo mujer. 
Una mujer culpabilizando a otra de las agresiones que sufre. Decir que los únicos responsables deberían ser y son los agresores, parece una obviedad pero resulta no serlo. Parece ser que si una mujer puede evitar esas agresiones, entonces las que lo han sufrido es que no han hecho lo que debían para evitarlas. Esto lanza el mensaje de que la mujer no pueda estar en los espacios públicos en igualdad de condiciones que los hombres. 
Y que lo diga una mujer. 
Ahí lo preocupante.

Monday, September 02, 2024

MI ENGOGAMIA

 Os escribo enfrente del mar. 
A lo Tamara Gorro. 
En nuestra casita de la playa, ilegal, en plena arena, una playa para nosotros, después de que la gente haya vuelto a sus oficinas a trabajar. Qué placer saber que mientras me doy baños la gente está jodida, con depresión post-vacacional. 
Lo disfruto. Lo gozo. 

 Hace unos días, antes de venir a Denia… La noche antes de la sentencia a Daniel Sancho, estábamos inquietos. Si la sentencia era favorable para el chef asesino, habría ganado el fascismo. Si finalmente la sentencia era dura para el nieto de Curro Jimenez, se habría hecho justicia LGTBIQA+. 
Los rumores youtubers de que al ser el descuartizador ahijado de Adolfo Suarez tal vez hubiese habido presión por parte del consulado, me hacían pensar en una nueva injusticia vía privilegio. 
La sentencia se fallaba a eso de las cuatro de la mañana y aunque Two Yupa, que me fascina que los youtubers incels la hayan elevado a máxima experta en las cárceles y las sentencias tailandesas, estaba en directo y era un gran aliciente, preferimos descansar para descubrir la condena por la mañana. 
Como cuando vienen los Reyes Magos. ¿qué traerán? 

Afortunadamente, la condena que yo esperaba: Pena de muerte conmutada a cadena perpetua por haber colaborado con la policía el día de su detención. Pero el blanqueo a este asesino descuartizador, por parte de los medios de la fachosfera, ha sido inquietante y ha generado mucha incertidumbre alrededor de una sentencia que finalmente ha sido modélica y ajena por completo al clasismo, al patriotismo cateto, al racismo y a la homofobia fascista. 
Cómo se ha puesto en duda la culpabilidad de un homicida sociópata (como no se ha hecho con ningún otro, ni con Miguel Carcaño, ni con Charo Porto, ni con Ana Julia, ni con el Chicle), teniendo todas las evidencias, tan solo porque la víctima era latina y homosexual, siendo el acusado español, “heterosexual”, con un delantal con la banderita de España y supuestamente pijo, es algo que retumbará en la conciencia de la sociedad española por mucho tiempo. 

Jaime preparó unas tostadas y unos cafés y pusimos las noticias de Telecinco y no dejamos de sorprendernos con el continuo blanqueo, como si hubiesen detenido a un deportista olímpico español en un país extraño e incivilizado. 
Una locura. 
Pero la sentencia es la que es y así se va a quedar por mucho que recurran. Solo un 20% de las sentencias recurridas ven mejora para el acusado y no es el caso de Tailandia, donde ven fatal el contradecir a la justicia. 
Así que ojo con que el recurso no les salga tiro por la culata y acabe en pena de muerte. 
Y el descubrimiento de Juango Ospina, el abogado de la familia Arrieta, que es el abogado de mi dictadura. El sex symbol de finales de agosto. Enigmático, con clase, con una masculinidad de spot de perfume de los noventa. 
Quiero que le fiche el PSOE. 

 Metimos los bañadores y las toallas de playa en el maletero, y mientras al otro lado de la autopista las familias volvían a Madrid, nosotros nos íbamos a la playa, escuchando en Spotify a Cyndi Lauper, Iván, Chappell Roan, Bobby Brown, Artemas, Robyn, INXS, a Troye, HAIM, BTS, Javiera Mena, Kim Petras, The Shins… 
Con el termo Stanley lleno de Coca Cola de limón mezclada con Coca Cola de lima, sacamos los Jumpers. Amo los Jumpers. Son mi snack favorito de bolsa por encima de los Cheetos Pandilla. Son como de El Bulli, con esa textura sobrenatural y ese intenso sabor a mantequilla. 
Me puse el masajeador de lumbares, pasando por gigantescos molinos de viento, pasando toros de Osborne de nuestras infancias y de Jamón Jamón de Bigas Luna. 

Nos cuesta mucho separarnos de Oni y Frou Frou. Nuestros hijos. Echamos de menos a nuestros mininos nada más arrancar el coche. Menos mal que les dejamos en buenas manos, con Vero y Popote, que aman a los animales y van cada día a ponerles comidita y agua y a abrirles un rato la terraza para que salgan a curiosear.

Viendo reels, el glamour del festival de Venecia, con Nicole Kidman, la última gran estrella de Hollywood del brillo en peligro de extinción. Cate Blanchett divina pero con unas gafas de sol horrendas que parecían de Hawkers. 
Isabelle Huppert cazada por paparazzis al llegar en chándal y gorra, con una clase y un estilo que tira para atrás, una clase innata. 
Angelina Jolie ha hecho de María Callas en una película. 

Al llegar colgamos las camisas y dimos de comer a los gatos de Denia, entre callejeros y gatos de nuestra vecina inglesa. Rondan tres: uno negro, precioso pero muy malo, que es un gato mafioso que si no le das de comer te muerde las piernas, otro gato negro medio bizco y una gatita atigrada juguetona, cariñosa y zalamera.

 Claudia aún seguía en Denia y nos invitó a su casa a merendar, fartones, horchata y blanco y negro de Verdú. Una casa preciosa, moderna pero con el gusto de mantener detalles autóctonos mediterráneos como las puertas o los azulejos de la piscina. 
Pasamos un rato estupendo con Fernando, su marido, su suegra, Charo, una señora estupenda con un sarcasmo delicioso, y con sus sobrinas. Una de ellas nos recomendó un restaurante; El baret de Mikel. Charo nos dijo que debíamos ir al mercadillo del pueblo Jesús el Pobre. 
Arreglando el mundo, hablando de proyectos. Claudia tiene una perrita caniche marrón que es un peluche con vida propia. 

 Me he traído Biografía de X, de Catherine Lacey, a la playa. Una novela magnética, divertida y contemporánea. 
Desentrañando el misterio humano a través de un argumento audaz de gran enganche y, salpicado en tanto en tanto de gran literatura. De esos párrafos que te hacen levantar la mirada de la página, pensar en la autora y decir: “vaya, vaya”. 
A ver por dónde me lleva. 

 Cuando estamos en Denia nos gusta mucho cenar en el patio interior de la Senia de Federico, pero esa noche optamos por ir a la mejor pizzería de Denia: Da Edoardo. Un restaurante italiano que resulta que ha puesto a su horno a un pizzero napolitano y, claro, te mueres con las pizzas y tiene el sitio petado. 
Pocas veces he visto a mi chico disfrutar tanto con una pizza. 

 Antes de que Ryan Murphy estrene su Monster: La historia de Lyle y Erik Menéndez, en Netflix, con Javier Bardem haciendo del padre de estos dos chicos, nos pusimos el documental en la cama, en el ordenador. 
Uno de los varios documentales que hay. 
¿Cómo dos chicos guapos y pijos, de Beverly Hills, terminan matando a tiros a su padre y a su madre? 
La historia es tremenda, controvertida, aunque yo no tengo la más mínima de lo ocurrido y creo que esos chicos deberían estar libres, en la calle.  
No os cuento más porque obviamente, habrá que ver la serie. 

 Desayunando al borde del mar, enterándome de la actualidad por stories. 
Mi burbuja, mi endogamia. 
Vi que volvía Oasis, que se cumplían 30 años de estreno de Pulp Fiction… 
Oasis. Un comeback para pollas rancias violadoras. De manaders malasañeros tocando Wonderwall en la guitarrita. Cero interés. Es cierto que estos dos hermanitos, en su día, sacaron un disco digno de los Beatles. Las cosas hay que decirlas como son. Pero yo, en aquella época brit-pop era más de Suede, que eran mucho más Bowie. 
Y de Pulp, de Jarvis Cocker. 

 Pulp Fiction es una joya absoluta del cine lastrada por su fandom heteruzo incel de bar de Malasaña que han abaratado y vulgarizado la película llevándola en camisetas con olor a sobaco. Pero las obras maestras están por encima del vilipendio y esta Palma de Oro en Cannes que es cine libre, imperecedero, altamente icónico, entre el thriller serie B de videoclub y la nouvelle vague, que confirmó a un autor único, es prueba de ello. 

 Cansado del temita de las piñas en el Mercadona. Por un lado, ciertamente ha sido divertido ver a los chavales haciendo el tonto en el Mercadona, con los seguratas sacando las piñas de las cestas. Es incluso bonito, por socialmente ingenuo, por berlangiano, pero hasta un límite. 
Pasado el simpático esperpento popular inicial, vuelvo a no querer saber nada del siniestro Mercadona, que financia el FAES de Aznar. Pero sobre todo porque comprar en Mercadona es deprimente. Con ese packaging como de la china comunista. 
Mercadona dejó de molar hace diez años, pasado el boom de “wow, Hacendado, una marca blanca que no es repugnante”. Ahora todas las marcas blancas son igual de buenas o malas, pero ninguna reconforta al verlas en la despensa. En la despensa debe haber fantasía, marcas, logotipos diferentes. 
El supermercado donde hay que comprar ahora, en 2024, es BM, que es mi supermercado favorito después del Sánchez Romero. 

 Quedamos con Octavio y con su novia Ana, a la cual no conocíamos aún, para picotear algo en la tasca Eulalia de la frondosa y animada calle Marqués de Campos de Denia y luego para tomar un postre en Verdú. 
Hacía siglos que no veíamos a Octavio, desde que se había ido de Madrid. Ana, que es rubia de aspecto holandés pero que es cubana, de La Habana, nos pareció encantadora e inteligente, incisiva. Se nota que es psicóloga. Me divertí mucho hablando con ella de Fran Lebowitz, de tener hijos o no tenerlos, de viajar o no viajar, de las bodas españolas y de Daniel Sancho, de cómo la gente le subestima compadeciéndose de él al estar rodeado de presos asesinos, cuando el preso asesino más peligroso es él. 
A Octavio le vi fenomenal, como siempre. 
Nos dijeron que en octubre vendrían a Madrid y quedaríamos para cenar. 
En Madrid, la ciudad donde ocurre todo.

Wednesday, August 28, 2024

EL CRUISING ES NUESTRO

Qué deprimentes y qué cenizos aquellos que, cuando se les terminan las vacaciones, escriben “el final del verano”. Será el final del verano para ti. El verano se acaba el 22 de septiembre y hasta ese día muchos de los que nos negamos a pisar playas masificadas en agosto, seguimos yéndonos de vacaciones. 

 Wini y Julia, mis cuñados, hacían barbacoa en su pisci. 
Al llegar nos enseñaron su huerto, con unos tomates hermosísimos. Siempre hay que tener un huerto por si viene un apocalipsis zombie, un The last of us. 
Ahí estaban ya los padres de Jaime y nuestros sobrinos Lucas, Vega y Carla. 
Mientras nos comíamos unas croquetas riquísimas de pollo asado, llegaron Diana (hermana de mi chico) y Luis (su marido) con nuestros otros dos sobrinos, Candela y Luis. 
En cuanto se juntaron todos los sobrinos, se lanzaron todos a la piscina mientras Wini estaba a los fuegos de la paella y a las brasas de las hamburguesas y la butifarra. 
Miraba a los niños jugar con las colchonetas y los bazokas de agua y me preguntaba cómo serían de mayores, si serían felices o desdichados, quiénes de ellos serían fagotas, quienes bolleras. 
Yo mi herencia se la pienso dejar solo a mis sobrines que sean LGTBIQ+, bueno, ahora es, más correctamente, LGTTTBIQA2S+, según le dijo el otro día ChatGPT a mi chico. 
A los salgan heteros no les vamos a dejar nada. 

 Todo en la barbacoa estaba delicioso y sabía a verano. 
Estuve con el padre de Jaime hablando del cine de Berlanga, de Los jueves milagro, de El Verdugo y de la ternura con la que Berlanga hubiese retratado la España de ahora, de la polarización. 
Berlanga no ha dejado sucesor. Yo pensé, hace muchos años, que el sucesor de Berlanga posiblemente podría haber sido Álex de la Iglesia, que en El día de la bestia, La Comunidad y en Las brujas de Zigarramurdi fue como un Berlanga mezcla con James Gunn, pero le sobra dispersión y noble emotividad. 
En la mesa comentaban lo decepcionante que había sido para todos la segunda temporada de La casa del dragón. 
Yo no pasé del cuarto capítulo de la primera temporada. 
Yo soy más de Capote, las Swans, White Lotus, de Mary & George… A mi con lo mío. 

Wini sacó unos cafés con bourbon, que son como carajillos, y Jaime y Diana se pusieron a jugar con el Quién es Quién de los niños. 
Mi chico quiere hacer un Quién es Quién pero con fotos de cada miembro de la familia, para criticar jugando al Quién es Quién en plan “¿Está amargada?, ¿es facha? ¿predica con el ejemplo?”. 

 Durante la vuelta en coche estuve con mi chico hablando de la cagada de Kamala. 
Kamala es tan siniestra como Trump. Peor aún. Al menos Trump no oculta serlo. 
 Kamala, tan progresista, en su meeting, diciendo que está orgullosa de que el ejercito de los US de A sea el ejercito más letal del planeta. 
Ojo que esto no le haga perder las elecciones. 
El votante demócrata no es un votante incondicional, como el republicano. El votante demócrata, si percibe algo extraño y disonante, se abstiene. 
Kamala ni es brat, ni es demure. 

 Justin Bieber ha sido papá. 
Cómo pasa el tiempo. Recuerdo cuando John Waters decía que para cazar a los pedófilos de USA la policía lo tenía bien sencillo: acudir a los conciertos de Justin Bieber y detener a todos los señores de más de cuarenta. En nuestra cabeza, Justin Bieber tiene 14 años, pero lo cierto es que es un señor treintañero con canas en los huevos, aunque se siga poniendo la gorra hacia atrás. 
¿Será buen padre? No será peor padre que la mayoría de padres que creen ser buenos padres, desde luego. ¿Qué hombre heterosexual sabe ser padre? Ninguno. Todos hacen lo que pueden y lo hacen mal, pero con el tiempo sus hijes les redescubren. Les perdonan. 
También os diré que la mayoría de hijes son muy pesades queriendo tener un padre que no tienen. El padre de las series. 
Pues chica, tu padre es este y no hay más. 

Nos pusimos en Mi Tele el De Viernes de Sofía Suescun contando el cisma con su madre, Maite Galdeano, con unos salmorejos. 
Sofía Suescun es demure y Maite Galdeano es brat. 
Sofía está haciendo lo que toda hija con madre tóxica debe hacer en cuanto tiene independencia económica: romper con su madre. Las relaciones tóxicas madre-hija tienen los días contados. Van con fecha de caducidad. Las madres que anulan su vida con la maternidad tratan de anular a sus hijas hasta que es insostenible. Muchas veces, como en el caso de Gypsy Rose, acaba en true crime. 
Maite Galdeano amenaza a su hija con suicidarse. Sofía, simple y llanamente, debe no volver a tener contacto con su madre nunca más. Así de sencillo. 
Está siendo increíble y una verdadera maravilla trash ver los reels de Maite Galdeano haciéndoles magia negra a Sofía y a Kiko. 

 Sabrina Carpenter, la de Espresso, que iba a ser la canción gay del verano hasta que irrumpió Charli XCX (por cierto, qué increíbles la fotos que le ha hecho David Lachapelle para el Hollywood Reporter tan finales de los 90), ha sacado, Sabrina, que es demure, un nuevo videoclip: Taste. 
La canción es inexistente. El vídeo, un divertimento pop veraniego, de cartoon gore, al lado de con Jenna Ortega (X de Ti West, Scream 5 y 6 y Miércoles), con varios elementos que ya no funcionan (aquello de soy una Barbie Killer, el tan anticuado catfight), mezclados con otros que sí lo hacen (esos guiños a La muerte os sienta tan bien, a Kill Bill a “quién no se ha dado un pepitazo con una amiga”). 
En cualquier caso se agradece que todavía alguien haga videoclips. 

Salta a redes que el vulgo está yendo a ligar al Mercadona de 19:00 a 20:00, poniendo una piña en el carro. 
La heteronormatividad de Tinder haciendo apropiación cultural gay. 
El cruising es nuestro. 
Pero sobre todo: marketing de Mercadona en redes digno de premio.
Mejor ir a ligar al Sánchez Romero y echarte un novio rico. 

 Ana Rosa entrevista a Jorge Javier Vázquez en su programa fascista. Cara a cara. 
Alien vs Predator. 
JJV vuelve a estar en lo más alto, poniéndole a la Villareja los puntos sobre la íes y las barras sobre las tés. 
No he visto la entrevista entera porque, obviamente, yo no veo el programa de AR, no veo Tardeargh, pero los pocos cortes que he visto compartidos en redes han sido un verdadero goce para mí. 
Un disfrute absoluto. 
No recuerdo beefs televisivos semejantes desde que estaba viva María Teresa Campos (contra La Gemio y la propia AR) o Rupert vs Carmina Ordoñez. 
Ana Rosa es demure, pero Jorge Javier es brat y es demure a la vez. 

Atención. Nueva joya del terror: Oddity. 
Tenía muchas ganas de ver una película de terror buena, que no fuese indie, ni un dramón, ni tardo-hipter a los A24. Y es esta: Oddity. 
Una película elegante, con clase, con sarcasmo en los diálogos, un cuento clásico de fantasmas y suspense. Una película muy atrevida, juguetona, que cae de pie gracias al talento de su director, Damian McCarthy, creando escenas de terror. Una obra original, que no pretende serlo. 
Un gran Historias para no dormir. 
Oddity es una película de terror demure. 

 Ni Broncano en la 1, ni Latre en Telecinco. El fichaje de la nueva temporada es Aída Nízar en Ten, en Ni que fuéramos Shhhh. Un comeback incendiario tras los magníficos reels de mi narcisista favorita en moto acuática y descapotable, a lo White Lotus. 
Qué grandes momentos me ha dado Aída, diciéndole al paralítico de Crónica Marciana que Dios le da a cada uno lo que se merece, diciéndole a Daniela Blume en Gran Hermano VIP: “Con los joven y guapa que eres, ¿por qué eres tan insegura?”. 
Incombustible. 
Aída Nízar, brat y demure a la vez, por supuesto.

Saturday, August 24, 2024

CAPILLA SPA

Pasé por delante de una tienda de juguetes para niños pensada para madres Pinterest que quieren ir de finas porque se sienten unas horteras. La típica tienda con juguetes de madera en colores nude, pretendidamente educativo y vintage. 
En el escaparate había un tipi, lo que viene a ser una tienda de campaña de indio cherokee, de película de indios y vaqueros. Las madres de Pozuelo compran el tipi y dicen “así mi hijo tiene un espacio suyo donde jugar y estar recogido, sin pantallas”, mientras su hijo dice “dame la Switch que quiero jugar al Fortnite, puta”. 

Nos pusimos Dream Scenario, que estaba en Movistar. 
Dream Scenario es una película interesante, menos especial de lo que pretende ser. Como fábula en torno a la fama, al ego y a la cancelación, funciona, pese a adolecer de ciertas arritmias que tienen que ver con cómo se trata de estirar la anécdota. 
Como en la mayoría de películas de la productora A24, uno tiene la impresión de que le estén tratando de vender sardinas a precio de caviar. 
La idea central de la película es bonita y me hizo pensar en lo estupenda que hubiese sido la película si, en lugar de tratar de copiar a Charlie Kaufman, hubiese estado directamente escrita, dirigida y protagonizada por Woody Allen. En su lugar, un amaneramiento en la realización, propio de videoclip de grupo indie, que me aleja más que acercarme. 
Nicolas Cage tan magnífico como siempre y Julianne Nicholson, una actriz que siempre se las apaña para que todo sea de verdad. Actriz de enorme prestigio desde Kinsey, Boardwalk Empire, aunque yo la descubrí en Agosto y más adelante en Mare of Easttown. 

Y de pronto los quioscos de verano nos pillan por sorpresa con la portada de Ana Obregón con su hija-nieta. 
Ana Obregón es demure, pero es bastante más brat que demure. 
La portada en sí ya es historia de España, de la cultura pop y del trash. Es puro camp. Una elocuente fotografía que sirve como prístina alegoría del absurdo contemporáneo y del surrealismo capitalista. 
La expresión de resignada confusión de la hija-nieta in vitro subrogada ante el feliz despiporre de la madre-abuela. Anita, clavada a su difunto padre, arqueando las cejas al estilo del screwball comedy del Hollywood dorado. 
El cartel de la película que quiero ver. 

Y de nuevo en redes se reabren las críticas del populacho que espetan que en el caso Ana Obregón-nieta debería intervenir asuntos sociales, que esa niña ha venido para tapar un vacío… Vamos a ver, obviamente sí, pero los asuntos sociales deberían intervenir en el 90% de los hogares españoles. Desde luego en las casas de todos los bebés con padres que votan a Alvise o a Vox, de todos los padres que llevan a sus hijos a misa los domingos o a fiestas de toros. No solo a casa de Ana Obregón. Y venir al mundo para tapar un vacío hemos venido todos. O bien por mero capricho, para tapar una crisis, una infidelidad, para no enfrentarse a la vida real y ser “simplemente madre”, por puro convencionalismo social “por que es lo que toca”. Anita no es la única que viene para tapar cosas. 

En el coche, escuchando a Bryan Ferry, camino de Valladolid, con el termo de café y dos napolitanas de chocolate para el viaje. 
Bryan Ferry es nocturnidad, neón, apagar un cigarro con un tacón. Es misterio. 
Bryan Ferry es demure. 
Qué enigmático es Valladolid. No me extraña que los guiris vengan a España y se queden estupefactos. Valladolid es mil veces más bonito con Copenhague y, además, la gente no se quiere suicidar y todo es a mitad de precio. 
Una ciudad acogedora y señorial, llena de rincones y recovecos. Muy entre Agatha Christie y el remordimiento castellano. 
Además me fijé que había Burger, Taco Bell. Perfectamente podría vivir en Valladolid y venir a Madrid una vez al año al teatro a ver a Robert LePage y al Parque Warner, aunque, pensándolo mejor, casi prefiero vivir en Madrid e ir una vez al año a Valladolid a comer Valadar. 
Valladolid es demure.

Me encantó el Pasaje Gutiérrez, un pasaje comercial que deja mal parados a los pasajes que vimos en París. 
Que no lo vea Wes Anderson que viene a rodar y lo pinta de rosa. 
Un monasterio muy bien plantado, todo muy recogido.
En sus calles vi un cartel que anunciaba la segunda temporada de The Bear, esa serie de chefs con Jeremy Allen White que es una serie para mamones. 
Serie de manaders. 
El frondoso y romántico parque Campo Grande. ¿Por qué en Madrid no tenemos un parque tan tupido? 

Entramos en un mercado para echar un ojo y nos dimos cuenta de lo bien que habla la gente en Valladolid. Hablando castellano vocalizando cada sílaba, con las palabras ajustadas. 
Las fruteras eran como si las pijas del barrio de Salamanca de Madrid hubiesen pasado al otro lado del mostrador. Los macarras, los canis de rapado en degradado, hablando como catedráticos en filología.
Fuimos a probar las tapas de Jero, que son un escándalo. Compartimos un montado de bacalao con boletus, otro de cecina con membrillo, el de morcilla con manzana… Intentamos decidir cuál nos había gustado más y no fue posible. 
Y luego fuimos a por unas croquetas de El Corcho, riquísimas. 
 Ahí mi chico me comentó que se había publicado un estudio que relacionaba la toma de Ozempic con intentos de suicidio. Bueno, desde Rocío Contar la verdad para seguir viva me gusta decir “intentos autolíticos”. Quizá sea un plan del Club Binderberg para reducir la población. 
Me parece estupendo. 

Y rumbo al hotel Monasterio de Valbuena, en la Ribera de Duero, entre Vega Sicilia y Pesquera de Duero.
Una zona inhóspita, con pueblos de terror en plan La Matanza de Texas y al lado viñedos de lujo, con arquitecturas a los Frank Lloyd Wright. 
Llegamos al monasterio, que se encuentra a orillas del río Duero. 
Un hotel muy White Lotus. 
Demure. 
Me encanta que los monasterios se conviertan en hoteles, discotecas, spas y cuartos oscuros. Me parece una herejía y un sacrilegio precioso. 
Donde siglos antes dio lugar la inquisición, ahora Popy se da baños con su novio. 

En el spa capilla me acordé de que Madonna había celebrado el cumple de Rocco en Pompeya. Usando el patrimonio de la humanidad como si fuese su sala de fiestas. 
Ella puede. 
Me encantaría que trasladase su casa de verano a las ruinas de Pompeya y que las reformase a su gusto. Que pintase los muros. Al final, ¿qué mejor para una ruina que ser morada de la Reina del pop? 

Volviendo a casa le conté a mi chico lo que para mi ha sido una de las anécdotas del verano: la de la demanda anulada por tener Disney+. Resulta que en mi adorado Orlando, en Disney Springs, ha fallecido la esposa de un señor en un restaurante, a consecuencia de una alergia. El marido dijo que iba a demandar al restaurante de Disney y los del restaurante le dijeron “me temo que no”. El marido “¿Perdone?”. “¿Está usted suscrito a Disney+? Pues léase el contrato porque si usted es socio de Disney+ no puede demandarnos”. El marido se quedó a cuadros, lógicamente y es que, efectivamente, si firmas con Disney+, firmas que no puedes demandar a Disney. 
USA siempre se las arregla para dejarme perplejo. 

MaXXXine. 
Sabéis bien lo mucho que amo a Ti West desde House of the devil (película que cogió James Wan como inspiración estilística para The Conjuring Expediente Warren) y desde The Innkeepers, una de las películas de fantasmas más bonitas que recuerdo. 
Ti West, como director, posee lo que le falta a Oz Perkins (Longlegs): honestidad. 
El director de The Sacrament tuvo unos años crudos dedicándose a dirigir capítulos de series de televisión, hasta que se enamoró de Mia Goth y esto le hizo volver a empezar de nuevo haciendo una trilogía entera para estar cerca de ella y para enamorarla. 
Esta trilogía arrancó con X, un turgente homenaje a la estética de los 70, Tobe Hooper y el porno setentón. Continuó con la precuela Pearl, que indagaba en el lenguaje del horror de los años treinta. Una de sus mejores películas y la mejor interpretación de la carrera de Mia Goth, que da un verdadero recital de recursos a lo Baby Jane. 
MaXXXine es el tercer título de la trilogía y es puro amor a la gente que hace cine, al Hollywood marginal, al slasher ochentero, y a su actriz protagonista que se convierte en una actriz-autora. 
Un ejercicio de estilo con corazón palpitante, siempre a punto de ser devorada por si misma pero siempre escapando de sus propias fauces. De Palma, Argento y Michael Mann. 
MaXXXine es una recreación, pero una recreación sincera e inteligente, con poesía en su médula. 
Qué importante es que un director esté enamorado de su actriz, como Cassavetes con Gena Rowlands, como Paul Schrader con Natassja Kinski. 
Las musas que hacen que el creador esté alerta, inspirado y que lo dé todo por ellas. 
Mia Goth es brat y es demure.

Tuesday, August 20, 2024

DEMURE

El verano es Brat, pero el otoño será Demure. 
Very demure, very mindful. 
Jools Lebron ha rescatado, descubierto y reinventado el adjetivo y lo ha puesto sobre a la palestra de las redes sociales. Ser brat es ser una pícara y ser demure es ser una chica fina. Pero lo brat y lo demure, al ser estados del espíritu, están por encima de estaciones, de veranos y otoños. Se es brat o no se es tanto en invierno como en primavera. Se es demure o no se es en verano y otoño. Y lo más importante; se puede ser brat y ser demure al mismo tiempo. No es incompatible. Se puede ambas cosas, una o ninguna. 
Hay personajes que no son brat y que tampoco son demure, como, por ejemplo, Carrie Bradshaw. En cambio, Troye Sivan es demure y es brat al mismo tiempo. 

¿Qué es demure y qué no lo es...? Al igual que con el bratismo, no ser demure no es nada negativo. Me gustan muchas cosas que no son demure. 
Shun de The Boyfriend es demure. El termo Stanley es demure, al igual que Sydney Sweeney, Celine Dion, la restauración de la ermita del Mirón, David Lynch, Bibiana Fernández, Letizia Ortiz, Taylor Swift, Julianne Moore, Sabrina Carpenter, Pedro Sánchez, Shannen Doherty, Escassi y Julian Assange son demure. 
Unos me gustan más que otros, pero todes elles son demure. 
Carlos Ferrando, Alien Romulus, Imane Khelif, Zac Efron, Ryngu o Víctor Sandoval, me encantan pero no son demure. 
Pero, por ejemplo, Esther Expósito es demure y no me gusta nada. 

Maite Galdeano es brat, pero no es demure. Ni falta que le hace. Sofía Suescun, su hija, es demure pero también es brat. Este verano estoy muy preocupado porque Sofía ha echado a su Maite de casa y la intérprete de “Los papeles del camión”, madre tóxica donde las haya, lo está pasando muy mal porque no puede estar separada de su hija. Culpa a Kiko Hernández (que es verdadera nueva masculinidad) del distanciamiento de su hija, incapaz de aceptar que esta tenga una pareja con la que necesite intimidad.
Sofía ha declarado que va a mirar su salud mental y por su tranquilidad. 
Romper con la madre. 
Alien. 

 Mi chico y yo, dando un paseo, pasamos por delante de un quiosco de helados Frigo y entonces Jaime me propuso un juego: Acertar los tres helados que me pediría de toda la carta y el orden de los tres en caso de no tener el primero. Miré la carta de helados, me lo pensé un poco, aunque no tuve mucho que pensar: el Cornetto de Nocilla, si no queda, el Magnum doble chocolate y si este tampoco está, el Cornetto XXL de chocolate. 
Dije “ya” y mi chico dijo “este, este y este” y por su orden. 
Me conoce como si me hubiese parido. 
Qué tranquilidad saber que si le dijo que baje a por un helado, me trae el que quiero. 

 Ha fallecido Alain Delon. 
Todo el mundo con que “menudo veranito llevamos”, pero es que es normal que la gente vieja se muera. Es ley de vida. 
Mira que era facha el cabrón de Alain Delon, pero qué gran mito del cine. Poseedor de una malévola belleza de la que se percibía que convenía mantenerse alejado, de ahí el inmenso magnetismo que irradiaba. 
Era un actor máscara, una estrella. Su seguridad en el totém de su rostro le permitió no necesitar gesticular, simplemente “estar”. 
Su belleza duró poco. Rápidamente, el alcohol, el tabaco y los excesos propios de la segunda mitad del siglo XX convirtieron esa imagen de amor de verano golfo que te rompe el corazón, en la de un putero de pub. 
Fue el mejor Ripley en A pleno sol, estupendo en El Gatopardo, en El Eclipse de Antonioni, al lado de Mónica Vitti, que era clavadita a mi madre. Particularmente simpático en La Piscina, al lado de mi adorada Romy Schneider, pero donde realmente Delon está inolvidable es en Rocco y sus hermanos, donde Visconti logró sacar al grandísimo actor que este icono llevaba dentro. 

 Nueva canción del verano en los cascos yendo a entrenar, el temazo de Lisa, que no sabía quién puñetas era esta niña, con nuestra Rosalía de los peines: New Woman. 
La canción suena contemporánea y GenZ, es una bratada. Lo de ahora. 
Lisa es demure y Rosalía es brat, aunque cuando más brat ha sido Rosalía ha sido, sin duda, cuando la tiraron del casting de Tú sí que vales. 
El videoclip de la canción de marras es una joya. Un video sin unidad interior, pero saturado de momentos que lo convierten en un auténtico festín de perrerío fino. 
Con esta unión de Rosalía con Lisa es evidente que nuestra tonadillera pretende hacer las conquistas del lejano oriente. 
Lo conseguirá. 

 Bodas de revista de piscina, de peluquería, papel cuché. Pasar las hojas chupándose el dedo corazón. La boda de Raquel Mosquera, que vestida de novia parece Divine, absoluta reina trash, y la boda del lúgubre Antonio Rossi (fagota PP, pero bien que si se ha podido casar ha sido gracias a Zapatero) con un chico monísimo, de inocente y pura sonrisa. 
Los invitados a la boda, todos vestidos como con las sobras de los burros de las estilistas de los pasillos de Mediaset. Telajes con brilli-brilli de boutique marbellí. 
Entre los invitados había gente muy cutre, en plan la tránsfoba Sonia Ferrer o el fiera Dan Brown de Cristian Gálvez, pero también verdaderas fantasías trash de la altura de Cristina Tárrega, Paloma García Pelayo (que es demure), Belén Rodríguez o Marta López, que jamás defraudan. 

 Fresquitos con el aire acondicionado y sandía nos pusimos Slaxx, en Filmin, una película sobre unos pantalones vaqueros asesinos que prometía estar graciosa, pero era tan mala que la tuvimos que quitar a los diez minutos. 
Nos dimos una vuelta por Netflix, para ver qué había, y anunciaban que pronto quitaban Muerte Muerte Muerte, aka Bodies Bodies Bodies. Nos la pusimos y, lo que parecía una Euphoriada, resultó ser una obra maestra. Una especie de Agatha Christie ravera GenZ. Una película muy Brat summer, cero demure. Comedia slasher generacional. 
La película arranca dudosa y dubitativa, pero enseguida coge el volante, elevando la película a lo alto, sin freno. 
El reparto es fabuloso: Maria Bakalova, que me maravilló en Borat 2, aquí en un registro dramático completamente opuesto y bordándolo. Myhala cada vez mejor, con lo estupenda que está en Industry y en Dejar del mundo atrás. Chase Sue Wonders, de Genera+ion (que pena que cancelasen esta serie tan increíble), Rachel Sennott muy graciosa (a la que vi hace poco en una película horrible, Bottoms), Lee Pace ya mayorcito pero mono (Pushing Daisies, The Fall) y la gran sorpresa que es ver a Pete Davidson, ex de Kim Kardashian y de Ariana Grande, con trastorno límite de la personalidad y, presumiblemente, monster cock. 

 Ya ha salido el teaser de La habitación de al lado, la nueva película de Almodóvar, nuestra segunda madre. Con reportajón de Tilda y la Moore juntas en el Vogue incluido. 
El teaser es cine con mayúsculas, recuerda a Antonioni y a Bergman. Sabe a buen melodrama europeo. En apenas un minuto ya se aprecia que las dos divas van a estar espectaculares. Y el gran espectáculo que es hoy en día Almodóvar; si hace décadas eran sus diálogos, ahora son sus encuadres y su dirección de arte. Ver qué muebles, que localizaciones y qué estilismos van a rodear a sus actrices. 
Tan solo una única cosa me ha chirriado: las barandillas de cristal. Tan paletas, tan de casa de futbolista del Real Madrid. Impropio de Almodóvar, que debería usar siempre barandillas metálicas en sus películas, pintadas de color. 
Y el reportaje del Vogue. Lo mejor: Julianne Moore confesando que durante el rodaje de la película y su estancia en el barrio de Salamanca, cada día bajaba a El Corte Inglés y la encantaba, hasta el punto de decirse a si misma que no era necesario que fuese cada día. 
Espero que El Corte Inglés esté espabilado y la proponga el próximo anuncio de Las Rebajas.

Saturday, August 17, 2024

LA REALIDAD SIMULADA

 Ha fallecido la mejor actriz de la historia del cine: Gena Rowlands. 
Recuerdo la primera vez que vi Una mujer bajo la influencia en el cine Doré, en la Filmoteca; esa interpretación tan tensa, sobrecogedora, de las que cortan el aliento. En la inolvidable Gloria, con ese gesto que tenía una distancia trágica y resignada, de indescifrable procedencia. Opening night, Noche en la Tierra… En Otra mujer, la mejor película de Woody Allen, depuró su técnica interpretativa, dominando el gesto mínimo y haciendo de la sobriedad un estallido de elocuencia. 
Gena Rowlands era una actriz/actor. No era una actriz femenina. Actuaba como si fuese Robert Mitchum o John Wayne. Era no binaria sin saberlo, de ahí su magnetismo. 
En el olimpo, al lado de Bette Davis y Romy Schneider. 
Su gesto, grabado a fuego en mi memoria para siempre. 
Gena Rowlands era Brat. 

 Nos pusimos un Misterios sin resolver, que me encantan, con esa musiquita tan enigmática de la cortinilla, comiendo melón. Vimos un caso de un chico que va por el bosque y se encuentra una cabeza de una señora, con el pelo blanco y peinado típico de señora. 
Muy Terciopelo azul, estar un pueblo idílico, evangelista, de bosques y casas perfectas, y encontrarte una oreja o una cabeza. 
Nadie sabe de quién era esa cabeza… 

 Carlos Ferrando. El mejor periodista del corazón que ha habido en España. Mordaz, sarcástico, pero con una clase que te mueres. Nunca resultaba hiriente. Un torrente de anécdotas. 
Fue secretario de Esperanza Roy, jefe de prensa de Ana Belén y de Pedro Almodóvar. Él fue quien presentó a Almodóvar y a Penélope Cruz. Fue íntimo de Rocío Jurado, de Sara Montiel y de Carmina Ordoñez. 
Me encantaba verle en el programa de María Teresa Campos cada vez que no iba al cole. 
Creó escuela periodística. Fue el Tomate antes del Tomate y Sálvame antes de Crónica Marcianas. 
Me encanta la anécdota que contaba, de que Encarna Sánchez vivía debajo de Esperanza Roy y esta última y Carlos Ferrando se tumbaban en el suelo para escuchar qué hablaba con las actrices que metía en su casa. 
Carlos Ferrando era Brat. 

 Fuimos a comer al Yokaloka de Huertas, el japo de los que empezaron en el mercado de Antón Martín. A Jaime, de haber visto The Boyfriend en Netflix le apetecía comida japonesa. Este, el Yokaloka, es de los restaurantes de sushi y ramen de mayor calidad-precio. Todo riquísimo y bien fresco. La decoración me encantó, muy parque temático EPCOT de la zona de Japón. 
Mis japoneses favoritos de Madrid con Naomi, Miky y Pilar Akaneya. 
Al lado nuestro había tres señoras chicas de oro poniéndose moradas, las tres entre del PSOE y Sumar, con sus gafas de pasta señorita Pepis, y sus chales estampados ochenteros a lo Carmen Alborch/Karmele Merchante, como de señoras que van a galerías de arte y compran pendientes grandes. 
 Al otro lado teníamos a una familia pretendidamente culta de padre, madre e hija. Los padres con aspecto de profesores, de ver Cifras y Letras, y la hija con resignación de alumna comiendo sushi en lugar de lo que ella quería comer que era Taco Bell. 

Entonces, después de la sopa miso, mi chico me contó la teoría de que todo lo que estamos viviendo, de que el planeta Tierra mismo, es una simulación. Más allá del constructo; directamente una simulación, un juego de una inteligencia y de una tecnología superior. 
Resulta que el filósofo Nick Bostrom ha publicado una teoría que está levantando mucho revuelo y que muestra la posibilidad de que estemos viviendo siendo parte de un simulacro informático. Hoy en día ya se sabe que es posible crear realidades simuladas, por inteligencia artificial. Ya nosotros lo hacemos. Por tanto es fácil suponer que ya existan otras civilizaciones que hayan creado realidades simuladas en la que existen y habitan seres conscientes. Teniendo esto en cuenta, resulta que es más probable, estadísticamente, que vivamos en una realidad simulada que en una realidad real. 
Me fascina. 
Nada tenía sentido antes de saber esto, pero ahora menos y, a la vez, el saberlo no va a hacer que sufras menos por amor o que te preocupe menos quedarte sin trabajo, aunque debería. 

Al salir de Yokaloka, vimos a un chico escupiendo un cajero e insultándolo. Jaime me preguntó qué le pasaba a ese chico y yo le dije que seguramente tendría alguna patología mental. El centro de Madrid siempre ha estado llena de gente colgadísima. 
En la calle Príncipe, de pronto, vi a Meriam, una amiga de la escena clubbing de los noventa a la que hacía que no veía veinte años. 
La vi estupenda y muy cariñosa. 
Aún la recuerdo bajando las escaleras del Bocaccio Dance con sus tacones de aguja y sus kilométricas piernas que inmortalizó Sara Zorraquino en las páginas de Neo2 (la revista clubkid de finales de los noventa principios de los dosmiles). 

Meriam era bollo, y lo sigue siendo, pero se echó un novio árabe top model, Samir. Nos contaba que tenía un pollón enorme y que la dolía mucho cuando se la metía por el coño, así que se la metía por el culo, que por el culo no la dolía. Yo no entendía nada, pero me maravillaba. 
Samir top model la invitó a su pueblo en Arabia, a casa de sus padres y limpiando unos vasos en la cocina, mirando por la ventana que daba a una colina, vio como piedras que caían desde lo alto del montículo. Meriam preguntó que por qué caían piedras y Samir le dijo que no eran piedras, que eran cabezas. 
Con Meriam, arreglándonos en nuestra casa de Montera, justo antes de salir al Bali-Hai, bailando con Julio el Into The Groove de Madonna a toda pastilla, bailando como locos y cantándola a gritos. Y luego a tomar la Gran Vía. 

Le di un fuerte abrazo a Meriam y mi chico y yo fuimos a regar las plantas del despacho de Jaime y abajo nos tomamos un café cortado en una cafetería y entonces Jaime me dijo: “Mira, Popy”, señalándome a una señora mayor de espaldas, con el típico peinado y pelo blanco de señora, “es la cabeza”. 
Me dio un escalofrío y luego la risa. 

 Siempre me habían parecido ridículas las pseudo-influencers que iban por la calle haciéndose fotos con el termo Stanley de pajita, pues bien, pasamos por enfrente del Wow y entramos para comprarnos el termo Stanley para llevarlos en nuestro coche nuevo lleno de Coca Cola fresquita o de café caliente para los viajes. 
Al final el termo Stanley es el mejor termo, que tiene doble aislamiento y una base que encaja con la medida estándar de los posavasos de los coches. 
Luego, es un termo muy de Karen americana. 
Lo que yo soy. 

 Fuera, un señor descalzo, con los pies negros de mugre, cruzaba la Gran Vía desafiando a los coches a parar. Jaime me preguntó que porqué hacía eso. Primero el chico que escupía al cajero y ahora el señor descalzo. Me sorprendió que mi chico no entendiese que se trataba de gente absolutamente Twin Peaks. Es como si pensase que todo el mundo era normal, que se trataba de gente “normal” haciendo cosas extrañas. 

Fuimos al Imax a ver Alien Romulus. 
En las máquinas refill de refrescos de que hay en los cines, en Five Guys y en Burger King, siempre suelo combinar Coca Cola Light de limón con Coca Cola Light de Lima, dando con un refresco que sabe a Coca Cola con Calippo, pero también he dado con otra mezcla bastante curiosa: combinar Mezzo de melocotón con Fanta de uva. 

Alien Romulus es la mejor secuela de la saga de Alien, por encima de Aliens El Regreso de James Cameron. 
Es la magia del cine y del horror. 
Fede Álvarez dirige con potencia electrizante una versión fiel al universo y a todo lo que rodea las dos primeras películas, sin la pretensión de reinventar la rueda, pero con la pretensión, lograda, de potenciar cada unos de los atractivos, llevándolos a su máximo extremo y elevándolos. Un remix de hits remasterizados, coronados con secuencias nunca antes vistas en la saga. 
Alien Romulus, además, vuelve al terror en estado puro, al gore, a la tensión, en un in crescendo que no cesa de subir, presentando unos personajes GenZ magníficamente construidos con tres pinceladas, de las veces que más he empatizado con personajes de películas de terror sci-fi, llevándoles hacia un verdadero pasaje de los horrores. 
Amo a Andy. Qué impactante interpretación de David Jonsson, al que había visto previamente en la estupenda Industry. 
Cailee Spaney sabéis que no es ninguna sorpresa para mí, después de lo mucho que la reivindiqué por la secuela remake de Jóvenes y brujas y más recientemente por Civil War. No hay marcha atrás para ella y muy pronto la veremos en la tercera parte de Puñales por la espalda. 
Salimos de Alien Romulus, con Vero y Popote, igualmente entusiasmados. 
El cine lleno. 
Ojalá Alien haga un Barbie. 

Lady Gaga y Bruno Mars han sacado un tema y un videoclip juntos, con portadón incluido, los dos con un lookazo entre rendido y paródico country pop colorido David Lachapelle. La canción se titula Die with a smile, por lo que parece ser quizás la canción de la película Joker 2, en la carrera al Oscar a mejor canción. No lo sé. El caso es que, aunque ver juntas a dos estrellas de la música de actuación de Superbowl siempre me parece que procede, en este caso les he visto un tanto demodé. 
La canción es flojita, meliflua, como de decadencia millennial, nada Brat. 
Y el caso es que los dos me caen bien. Aunque Bruno Mars tiene ese rollo como de boda mainstream, me cae muy simpático y ha sido un gran revulsivo, sin duda, para el género funky. Lady Gaga, por otro lado, ha pasado de mamarracha mariliende aspirante a nueva Madonna, a gran dama de la canción, lo cual tiene mérito, pero el caso es que me parece que esta vez no ha habido temazo. 

Muy fan de Imane Khelif, la boxeadora argelina de las Olimpiadas, que es Brat, por haber interpuesto una demanda por “actos de ciber-acoso agravado” a Elon Musk y a JK Rowling. En concreto esta última escribió que Imane era un hombre disfrutando de pegar a una mujer. Desde hace ya una semana, la autora tránsfoba de Harry Potter no abre la boca en Twitter ni para decir “esta boca es mía”. 
Ojalá ella y Lex Luthor acaben en el trullo o, al menos, que tengan que untar bien a Khelif. 
Ha llegado la hora.

Wednesday, August 14, 2024

BREAK DANCE

 Con Reyes en el Sánchez Romero, ese supermercado donde nos sentimos protegidos, encontramos una cosa que no había visto en mi vida: huevos azules. Bueno, más concretamente unos eran azules clarito y otros verde Brat summer. Qué ganas de que mi chico me haga una buena tortillita con ellos. También compramos unas limonadas Galvania.

 El deporte competitivo es sufrimiento, frustración y patología mental, pero me da un poco de pena que se hayan terminado los Juegos Olímpicos. Este verano con Snoop Dogg, que es una cosa tan icónica como Goofy, Fido Dido o Snoopy. Un carisma descomunal, que vuelve pícaro y absurdo todo lo que toca. La NBC le ha pagado medio millón de dólares por cada día que estaba en las Olimpiadas. Poco me parece.
Snoop Dogg es Brat. 
Qué bonito la nadadora que al ganar el oro se ha puesto a llorar dedicándole la victoria a su perrito recién fallecido y en la entrevista diciendo que lo hacía todo por él. La gente así justifica que el ser humano no se extinga. 
Esta nadadora no es Brat, pero es que no hace falta ser Brat para ser increíble. Hay mucha gente que me encanta que no es Brat, y gente Brat que me cae fatal (por ejemplo, Nacho Cano es Brat). Aunque ser Brat ya de por sí mola mucho. 
Y en los Juegos Olímpicos que llegan a su fin, el ya mítico break dance de la australiana Ryngu. 

 Ha habido mucho debate sobre si los Juegos Olímpicos deben incluir el break dance como disciplina. Un baile que tiene mucho de acrobacia, como la gimnasia rítmica, pero al ser un baile hace plantear la duda de si entonces también debería estar la danza clásica como disciplina olímpica. Debates absurdos, partiendo de la base de que unas olimpiadas ya son de por sí completamente absurdas. Por mi, como si incluyen la auto-felación como deporte. Dicho esto, tengo claro que para mi, el lugar del break dance está y debe estar en la calle y en los clubs. 
 Pero volviendo a la maravillosa Ryngu, tan Tina Fey, tan Unbreakable Kimmy Schmidt. Si la gente vulgar la encuentra ridícula, solo puede estar en nuestro equipo. 
En mi dictadura haría una beca con su nombre. Representa todo lo que amé de Romy y Michelle, de Drew Barrymore en Nunca me han besado, de Una rubia muy legal, pero hecha realidad. 
Su inconsciencia, su pureza y su absoluta falta de pudor son pura subversión. 
Raygun es la protagonista de una romcom en la que ella gana, deja a los mediocres bullers en ridículo y enamora a quién no se fijó en ella al principio de la película. 

 Fui a regar las plantas de Vero y Popote, que se habían ido unos días de vacaciones y al volver, Jaime me estaba esperando con el proyector encendido para ver Cualquiera menos tú, en Movistar, la comedia romántica sleeper (ya sabéis, sleeper es una película que tenía previsto un éxito moderado y que de pronto se convierte en un taquillazo) con el chico de moda, Glen Powell, y Sydney Sweeney, la tetona de Euphoria, que es una actriz magnífica. 

La película es una nueva comedia clásica de Hollywood, del Hollywood contemporáneo, heredero de las comedias románticas de Kate Hudson y Matthew McConaughey, o de Ashton Kutcher y Brittany Murphy, que a su vez lo eran de las de Tom Hanks y Meg Ryan, Julia Roberts y Richard Gere, que a su mismo tiempo lo fueron de las de Rock Hudson y Doris Day, y estos de las de Fred Astaire y Ginger Rodgers, etc… Hollywood en constante reset. 
 Cualquiera menos tú no oculta sus lugares comunes, al revés, los pone en valor y los explota al máximo, sabiendo que lo sabemos. Hora y media de gente guapa, cuerpos turgentes, gente millonaria que actúa como si fuesen de clase media en mansiones y barcos, guerra de sexos normativa pre-woke, diálogos vulgares pero chispeantes y ritmo de vodevil trepidante. 
Me encanta Sydney Sweeney, pero tengo serias dudas acerca de su potencial como estrella de estudio. A veces se hace pequeña. Me sorprendió mucho ver a mi admirada Rachel Griffiths, la Brenda de A dos metros bajo tierra (que en esta serie hace una interpretación que solo puedo definir como un estado del alma), hacer de madre pija mediocre. Lo hace impresionante. Es una actriz inmensa. Debería estar trabajando con Eggers, Lanthimos, Nolan, Fincher, Cronenberg, etc. 
Rachel Griffiths es Brat. 
Y hablando de romcoms, mis comedias románticas favoritas de la historia son: Harold y Maude, El banquete de bodas, Nunca me han besado, Jeffrey, Sucedió una noche, La boda de mi mejor amigo, Con amor Simon, Hechizo de luna, Confesiones a medianoche, Cuando Harry encontró a Sally y Rojo blanco y sangre azul. 

 Verano 2024, enganchados a The Boyfriend en Netflix. Un bonito reality LGTBIQA+ japonés que es un acogedor y palpitante Gran Hermano de las Tentaciones K-pop kawai. 
Me fascina la educación de geisha y la discreción de las fagotas japonesas. Sufriendo todas por dentro, incapaces de exteriorizar sus emociones hasta que ya es demasiado tarde. 
El desamor de Ryota, el gogó cachas que parecía simplón y que resultó ser el mejor, el cocinero que enamoró a todos y se veía saturadísimo de proposiciones… pero el protagonista absoluto ha sido Shun, una diva femme fatale, ultra tóxica y narcisista. Traumada, fascinante, manipuladora, fría como un témpano de hielo, superviviente nata. Es Isabelle Adjani, Isabelle Huppert. Es puro glamour destilado.
Este reality, en España hubiese sido una orgía chemsex, pero en Japón es como una novela de Jane Austen. 
Los chicos de The Boyfriend no son Brat, pero les amo. 

 Las fagotas no se creen que Zac Efron se diese un golpecito al tirarse de cabeza en la piscina. Creen que había estado volcando de chorro en demasie. Menuda obviedad. Yo creo que se la estaba chupando a un chapero bielorruso bajo el agua. 
Zac Efron es Brat. 
Mientras tanto, la inefable Celine Dion, que es Brat, emitía un comunicado diciendo que ella no da permiso alguno para que Trump utilice su canción de Titanic My heart will go on en sus grotescos mítines republicanos. Y, diva como ella sola, apostilla el comunicado con un “And, really… that song?”. 
Musa. 

Y ahora Baleares investiga a Katy Perry (que no es Brat aunque quiere serlo fuerte) por un posible atentado medioambiental efectuado durante el rodaje de su videoclip Lifetimes, donde bailotea, flaca de chutarse Mounjaro, sobre una dunas de Formentera que no se deben pisar. Homofobia, gerascofobia y edadismo. Claro, como la cantante de Besé a la chica y de Fuegos artificiales ya no es una niñata como Charli XCX, como ya está desfasada, pues todo contra ella. Me niego. Todos somos Katy Perry. 

 Mi chico preparó una pasta Cacio e Pepe, que son espaguetis con pimienta tostada y queso pecorino, una receta de pastores italianos que se hace tostando pimienta a la que se añade agua de la cocción de la pasta, la pasta, para que se termine de cocinar en su propia salsa y una buena cantidad de pecorino. 
Cenando le comenté a mi chico que Joaquín Phoenix (que es Brat pese a todo) había dejado tirado a mi admirado Todd Solondz (director Brat de esa joya demoledora que es Bienvenido a la casa de muñecas, de Happiness, una de las mejores películas de la historia del cine, y de perlas como Storytelling, Palíndromos). Pero resulta que no es a Todd Solondz a quien ha dejado tirado, sino a Todd Haynes. Otro Todd al que amo y del que os recomiendo mucho su última película May December, que ya está en Prime y que es una obra maestra sin parangón, súper enferma y adulta. Bueno pues parece ser que el propio Phoenix impulsó el proyecto, Love Child, junto a Haynes, pero de pronto, en el último momento, vio que las escenas de sexo gay eran demasiado fuertecitas y ha decidido recular. Y claro, la productora independiente de la película ahora está en pérdidas. 
La policía debería obligar a Phoenix a rodar. Osea, forzado a actuar. Quiero ver Love Child. Si Phoenix no quiere hacerla, que Haynes la haga con Kevin Spacey o con Armie Hammer. 
Esto le pasa por, viniendo del underground y de Velvet Goldmine, querer rodar con estrellas que ganan Oscars, en lugar de con gente cancelada, que es con quienes debería trabajar. 
En el pecado viene la penitencia. 

 En un vídeo de la tránsfoba J.K. Rowling, que tanto mal hace hace al mundo, se ha visto que la muy cerda tiene mó en las paredes. No a Mó, la hermana de Pé, no; mó de humedades de las que mataron a Brittany Murphy y de las que te vuelven loca y te hace, en lugar de escribir novelas, escribir siniestros tuits diciendo que las mujeres reales tienen vulva. 
J.K. Rowling es el anti-Brat.

Sunday, August 11, 2024

LAS UÑAS DE MARC JACOBS

Siesta viendo Juegos Olímpicos por Max. El aire acondicionado a tope. Con lanzamientos de disco, saltos en trampolín de fondo, mi chico me acaricia el pelo. De pronto me acuerdo de cuando mi madre me buscaba piojos en la cabeza. Me producía un placer profundo y cautivo. Los sonidos de locutores y ruidos de público de las olimpiadas se entremezclan en mi sueño de siesta. Sueño con un Madrid que solo existe en mis sueños. Una Plaza de Oriente con distintos edificios, que desemboca en otras calles recurrentes que únicamente se encuentran en mi ensoñación. Varias noches he visto esas calles desde "el otro lado". 
Como si mi subconsciente tuviese sus propios arquitectos. 

 En Viena, intentaban atentar durante un concierto de Taylor Swift. Ella, que es Dazzler, lo hubiese frenado con sus poderes Marvel, pero suspendieron el concierto, con las fans fuera llorando que hubiesen preferido ver el concierto aún con atentado dentro. 
Mientras, la que antaño, en tiempos pre-sororidad, fue archienemiga de Taylor, Katy Perra, lanzaba nuevo videoclip: Lifetimes. 
La canción suena antigua, a mil veces oída, pero el videoclip es precioso. Me encanta que sea como una colección de reels de unas vacaciones de una guiri. Es un videoclip en apariencia simple pero que posee hondura y sentimiento. Aquí Katy Perry retrata el Ibiza de ahora mismo, de hoy, que es el mejor Ibiza porque Ibiza siempre está en su mejor momento. 
Los de la época de Loco Mía del Ku echaban pestes de la época del Ushuaia y del Bora Bora y decían que la mejor Ibiza fue la suya. Los del Ushuaia y Bora Bora dicen que la Ibiza de ahora es un parque temático.
Siempre lo fue. Siempre fue de guiris. De toda la vida de Dios. 
Una isla telúrica, grosera, hechicera, con esa particular mezcla de paraíso e infierno de fiesta. 

 Por fin Instagram me levanta el castigo y me permite usar stories. No desde mi iPhone, es como si reconociese mi numero de teléfono o mi dispositivo y no lo permitiese, pero sí desde otro móvil. 
Ahora estoy como Lydia Lozano, con dos móviles. 
Estar sin stories es muy extraño, como si dejases de tomar de golpe una medicación. Pero luego, ciertamente te sientes libre y limpio. Sin que sepan de ti y sin saber de nadie. 
Mi parón de dos semanas en stories ha hecho que retomase mis crónicas en formato extenso, que no pienso dejar de lado. Uno de vosotros me escribió una cosa preciosa: “tu blog es como esa carta que me gustaría recibir de un amigo y que no me escriben”. 
Esta es vuestra carta. 
El parón también me ha hecho abrirme a otros formatos como TikTok y el grupo de Telegram de Pijas Marrones, que ya era previo al castigo censura de IG. 
Que todo en esta vida es volátil y que todo se puede perder de un día para otro, ya lo sabía de antes, desde hace mucho… Y que nunca pasa nada. 

 Viendo y gozando la aparición/performance de la patética e icónica Puigdemont, entre Hannah Montana y Marina Abramovic, con una fan indepe gritando como si estuviese viendo a Shawn Mendes. 
Y de pronto, cuando parece que la poli le va a pillar para meterle en el trullo, desparece cual Mago Pop. Se busca. 

 Nos pusimos Sangre en los labios en el mega-proyector del dormitorio, que es como estar en los cines Luxury. 
Sangre en los labios aka Love lies bleeding ya está en Filmin. Se trata de un muy interesante noir white trash noventero bollero. Entre Lazos ardientes de las Wachowski y ese cine grunge policiaco maravilloso que se hacía en los noventa en plan Kalifornia de Dominic Sena, Amor a quemarropa de Tony Scott o Doble juego de Peter Medak. 
La cosa arranca como un ejercicio excesivamente ensimismado en la estética redneck, algo impostado, pero enseguida alcanza verdadera emoción y noble romanticismo. 
El conjunto, pese a ser imperfecto y descontrolado, tiene verdad y en su tramo final se eleva sobre sí mismo con un gran impacto de lirismo. 
Kristen Stewart esta magnífica. Qué gran actriz. Intensa, pero sobria, magnética. 
No os la perdáis. 

 Hacía siglos que no entrábamos en un Starbucks, antes refugio capitalista, hoy símbolo de la promesa millennial no cumplida, pero nos apetecía un granizado tipo Frapuccino así que entramos a ver qué había.
Pedí un Frapuccino Creme Broulé, que resultó estar impresionante. 
Lo de Starbucks más que cafés con batidos. 
Ahí mi chico me contó que había fallecido un chico en la atracción del pulpo en una feria de Vigo. Hay que estar loco para subirse en una atracción de feria. Me encanta verlas desde fuera, sus luces, sus sonidos, sus murales, tan macarras, pero subirme, ni loco. 
Yo solo me subo en las atracciones de Disney World. 

Le conté a Jaime que Teri Hatcher y Letizia habían coincidido en un restaurante de Palma de Mallorca. Inesperado mash-up, encuentro en la cumbre. Teri Hatcher mira con admiración y curiosidad a la Reina pasar, fingiendo normalidad como la fingiría, torpemente, Susan en Mujeres desesperadas. ¿Qué hace Marc Cherry que no está haciendo todo el rato Mujeres desesperadas con diferentes títulos y repartos? Esa comedia con misterio y esos personajes tratando constantemente de hacer las cosas bien y siempre cayendo en el más absoluto de los ridículos. 

 Marta Ortega se ha comprado el jet privado más rápido del mundo por unos 65 millones de euros. ¿Para qué quiere Marta Ortega un Jet privado ultra rápido? ¿a qué no puede llegar tarde Marta Ortega? Todos la esperan porque es millonaria. Puede tardar lo que quiera, retrasarse lo que la venga en gana. 
Y privado, ¿para qué? ¿Alguien reconoce esa cara en un avión? Marta Ortega puede viajar tranquilamente en primera clase, siendo más sostenible, pues a la gente le da absolutamente lo mismo esta chica. Si la tengo sentada al lado ni me inmuto. No despierta, ni en mi ni en nadie, ningún sentimiento, ninguna emoción. De hecho, es irreconocible. Pero que Marta Ortega me lleve en su jet ultra-sónico para no llegar tarde a nada, por favor. 
Marta Ortega en su jet es pura depresión. El no poder poseer lo fundamental, lo más deseado. 
Es la gran tragedia. 

 Esta semana Shyamalan estrena La Trampa, que no sé si ir al cine a verla o si esperarme a que esté en streaming. Me gusta dejarme algo para las plataformas, que si no luego no tengo nada nuevo para ver. 
Sé que el tráiler de La Trampa, aunque parezca que lo desvela todo, se guarda algún as en la manga, siempre ocurre, pero creo que desvela demasiadas capas. 
Me hubiese encantado ver la película sin saber nada y sin haber visto el tráiler. 
Tras boom de El sexto sentido, Shyamalan empezó muy subido, muy a lo gran autor con esa maravilla que es El protegido y con las fallidas pero rebosantes de sello y personalidad Señales y El bosque. Entonces Shyamalan era como un nuevo Spielberg, con un modo único de rodar y de encuadrar. Entonces vino un bodrio que me encanta; La joven del agua, entre cuento de hadas y Aquí no hay quien viva. Su siguiente película me pareció una maravilla, de mis favoritas: El incidente, pero después llegó su declive con Airbender (magnífica película de aventuras que no dio un duro) y el descalabro artístico y comercial de After Earth con Will Smith y su hijo. 
Shyamalan tocó fondo, los estudio le dieron de lado. Paró, reflexionó y volvió con una película de bajísimo presupuesto, que es como si fuese su primera película de nuevo: La visita. Una joya del terror que le hizo renacer. Desde entonces, cada película magnífica que hace es como un capítulo de lujo de Alfred Hitchcock presenta: Tiempo, Llaman a la puerta… 
Un cine siempre en la cuerda floja y, por tanto, excitante.