Sunday, November 03, 2024

LO QUE LA DANA DEJÓ AL DESCUBIERTO

La dana ha arrasado con todo, pero ha dejado a la intemperie y en carne viva lo mejor y lo peor del ser humano: el sentido de comunidad, la solidaridad, la virtud, pero también los saqueos, la ponzoña y, por encima de todo, el odio. 
España, las dos Españas, la una y la otra, han quedado expuestas. 
Todo se politiza, dicen… Sí, pero es que todo es política. Y más aquí.
Os hago un breve resumen:

El PP de Mazón, la Generalitat, suprime el año pasado nada más y nada menos que la Unidad de Emergencias de Valencia especializada en catástrofes, mientras dedica 17 millones de euros a la tauromaquia.
Bien. 
15 horas antes de los desastres, la gente ya estaba avisándose por redes sociales del peligro y en Valencia aún no había alerta alguna. 
Y el PP, para quitarse el muerto de encima, empieza a culpar, como siempre, a Pedro Sánchez. 

El miércoles pasado, sólo El País tenía la Dana en portada, en los periódicos de derechas las portada era Begoña Gómez, la mujer de Pedro Sánchez. 

El jueves, la derecha empieza a pasarle la pelota al gobierno diciendo que era el presidente el que tenía que haber dado el Estado de Alarma, cuando el Estado de Alarma de algo que está ocurriendo en un determinado punto de España y no en su totalidad lo da, por competencia, cada comunidad autónoma. 
Si la llega a dar Pedro Sánchez ese día, el PP hubiese dicho que Pedro Sánchez era un dictador dando un golpe de Estado. 

El PP, los de bajar los impuestos, reclamando más ejército, más policías, más ambulancias y más médicos… públicos. 
Y los medios de la fachosfera y las redes logran la manipulación de darle la vuelta a la tortilla para que le culpable sea Pedro Sánchez y que parezca que Mazón, el pobrecito, no se enteraba de nada. 
¿Qué debía hacer Pedro Sánchez? ¿Llevar 500 soldados o llevar 2000? ¿Cómo sabe cuántos tiene que llevar? ¿3000 u 8000? ¿Alguien, de la Generalitat, le puede decir algo? 

Tras la falsa alarma de tormenta torrencial que llegó a los móviles de Madrid el año pasado, con el famoso pitido, Juan Manuel López Zafra, director de economía de la Comunidad de Madrid, escribió en Twitter que se trataba de una alarma que era una “intolerable e inaceptable intromisión del Estado” y Vox propuso que estas alarmas solo llegasen a los móviles de quienes lo hayan pedido. 
No hubo alarma porque esas alarmas son cosas de la izquierda, estupideces de progres. 

Sigo. El viernes, Amancio Ortega dona 4 millones de euros por la Dana, después de haber esquivado 600 millones de euros en impuestos con ingeniería fiscal. Al día siguiente, el Ayuntamiento de Valencia lleva autobuses de voluntarios al centro comercial de Bonaire a limpiar un Zara. 
Los voluntarios se niegan a hacerlo pues han ido para ayudar a la gente, no a Amancio Ortega. 

Un día después llega el chef José Andrés, hambriento de foco. 
Ha habido muchos chefs llevando comida, pero no han llamado a la prensa, como hace el chef de las desgracias. 
Ese mismo sábado, ayer, Juan Roig se acerca por un Mercadona. Unos chicos le recriminan, sin violencia alguna, el que haya permitido que se hiciesen repartos de Mercadona el mismo martes de la tormenta, con trabajadores de su empresa teniendo que ser rescatados de los torrentes.
Y Roig contesta a estos chicos llamándoles gilipollas, gritándoles “una mierda” y echándoles del supermercado. 

Hoy domingo, llegan los Reyes y el presidente del gobierno a Paiporta. 
No deberían haber ido. 
El ambiente estaba caldeado. 
Lo estaba por diversos motivos; por lo sucedido y también por el odio esparcido. 
Lanzan barro a los reyes. Se exponían a ello. Es lo que ocurre cuando el privilegio se asoma al barro; que puede acabar con él en la cara. Es lícito. Es lo que ocurre cuando vas a hacerte la fotito. 
Al presidente del gobierno le agreden con una pala en la espalda. Lo hace un chico que ha sido detenido y que pertenecía a un grupo de extrema derecha. 
Cuando a Rajoy le saltaron las gafas de un golpe, la izquierda en bloque condenó la agresión. 
En cambio la derecha no condena la agresión a Sánchez: se jacta de ella. 
Y es que no, no todos los políticos son iguales y no es lo mismo la derecha que la izquierda. 
Ay, derechas, izquierdas, izquierdas y derechas, ¿cómo no politizar las tragedias cuando todo es política? 
Absolutamente todo, desde el porqué se producen, hasta cómo se solucionan y todo lo que hay alrededor. 
Todo lo que nos rodea.

Me escribe gente de Valencia, gente que ha perdido a familiares. 
Qué puedo decir.
Nada puedo decir. 

Wednesday, October 30, 2024

SPOOKY HALLOWEEN

Nos íbamos a poner una película de terror en el proyector de nuestro dormitorio justo cuando vimos a nuestros gatos, Oni y Frou Frou, agitados mirando por la ventana, como si hubiese alguien fuera... Nos fijamos en qué podía estar llamando su atención y vimos un caracol subiendo por el cristal, en mitad de la lluvia. Abrí la ventana, para colocar al gusano en las macetas y que no pudiese pillarse con la persiana, y nos dimos cuenta de que fuera estaba aconteciendo el diluvio universal con rayos y centellas. 
Me produjo un enorme placer dormir con semejante tormenta fuera. 
Al despertar, hoy, árboles caídos, tumbados. 
Pero Madrid no es Valencia… 

No tardaron en llegarme los mensajes de que Valencia y Alicante estaba como si hubiese pasado el huracán Milton. 
Mucho peor pues ya hay 62 muertos en Valencia mientras que en Florida hubo 25. 
Falta de previsión y una alerta que llegó dos horas tarde y todo porque el PP suprimió la Unidad Valenciana de Emergencias el año pasado, porque según ellos era un gasto innecesario, mientras invertían 17 millones de euros en tauromaquia. 
¿Habrá dimisiones? 
A ver si acertáis… 

Este Halloween, mi chico esta jugando a Silent Hill 2 en la Play5, que da un miedo tremendo y yo a Killer Frequency en la Switch, que es una aventura gráfica de terror en el que eres un locutor de una radio local dando la noticia de que hay un psicópata suelto en el pueblo, esa noche… 

Quedé para comer con Mario Canal por Moncloa. 
Nos apetecía un KFC, de repente, pero pasamos por delante de un Basics by Goiko y decidimos problarlo. Es como de smash burgers. No estaban mal, pero nada muy emocionante. El lugar muy frío y las hamburguesas muy saladas. 
Estuvimos comentando La habitación de al lado y lo guay que hubiese sido que la película hubiesen sido Tilda Swinton e Isabel Pantoja. 
Almodóvar podría hacer realidad esos milagros. 
Fuimos a tomarnos el café al Santagloria de Princesa, que tienen unos croissants preñadísimos de Nutella. 
Y ahí Mario me contó la movida que está ocurriendo con Plutón, que entra en Acuario cerrando un ciclo de 17 años que ha sido duro y una prueba de fuego para signos como Capricornio, Cáncer, Aries y Libra. 
Osea, para Amaia Montero y Winona, que tras el calvario entran en una era renovada. 
Estoy preparado para recibirla. 

Terrifier 3.
Soy muy fan de la saga de Terrifier, de la primera película, que fue la puesta apunto gore que necesitaba el terror contemporáneo y de su secuela, que es aún mejor que su predecesora, igual de bestia pero incluyendo elementos de mitología interna. 
Una secuela que situó al terrorífico payaso Art al lado de los monstruos clásicos e icónicos del cine: Frankenstein, Freddy Krueger, Drácula, Jason, La momia, Chucky o Michael Myers. 
Esperaba con muchas ganas esta tercera parte que, además, entronca dentro del subgénero de terror navideño, junto a míticos títulos como Noche de paz noche de muerte o Black Christmas. 
Terrifier 3 se eleva sobre su propia saga, situando su gore y su brutalismo estético a la categoría de arte. 
Es cine subversivo, pro-abolición de la familia, de la navidad, de los aficionados al true crime y de la sociedad contemporánea. 
Es todo lo que no pudo ser The Substance. 
No os la perdáis. 
En cine. 

Me encantaría acudir a un concurso de dobles míos, de dobles de mi persona. Sería como conectar con mis multiversos. 
Timothee Chalamet lo ha hecho, en Nueva York. 
Se presentó al concurso y no ganó. 
Hay alguien que es más parecido a ti que tu mismo. 
Mientras, Damiano David, el sex symbol rockstar de Moneskin, repasa la lección aprendida gracias a la Madonna de los 80, de True Blue, y hace un radical cambio de imagen virando hacia el Gene Kelly de los grandes musicales. 
Las fans están que trinan porque le quieren rockero, pero siempre hay que hacer lo contrario de lo que quieren las fans. 
Las fans creen saber lo que quieren de su ídolo, pero no lo saben y, de hecho, desean lo contrario. 

Asistiendo a la desintegración de la izquierda en España, con todo el facherío, no satisfechos con el despido y la dimisión de Errejón, acusando a todos los partidos de izquierdas de que conocían la situación de este y callaban. 
Viendo el caso Errejón me he dado cuenta de que nada hetero tiene sentido. 
Solo se puede vivir dentro del LGBTIQA+. 
El hombre heterosexual no entiende a la mujer heterosexual y la mujer heterosexual lo lleva muy crudo con el hombre heterosexual. 
Los hombres y las mujeres no se comprenden. 
No pintan nada entre ellos. 
Es tristísimo. 
Errejón debería hacerse gay y todas las mujeres heterosexuales serían mucho más felices siendo lesbianas. 
Si hoy en día tuviese hijos y saliesen heteros, sufriría mucho por ellos. Si naciesen no binaries sería una verdadera bendición. 

Cristina Fallarás me fascina. 
Si no existiese habría que inventarla. 
Es el tipo de mujer que los manaders llaman loca. 
Es la herida abierta. La rabia. 
Me encantaba verla en las mesas políticas de Telecinco siempre exponiendo al facherío. Es excesiva, tierna, antipática y como debe ser toda activista: radical. 
Tiene, sin embargo, un importante talón de Aquiles: su narcisismo. Habla de empatía, pero ella también carece de ella. 
Justo anteayer publicaba un libro, “No publiques mi nombre”. No ha perdido la oportunidad. ¿Es eso monetizar el sufrimiento ajeno en pos del movimiento social? 

Ayer hicimos el directo con público del Especial Halloween de Pijas Marrones
Abarrotamos el Cupra City Garage en una tarde de lluvia. 
Fue muy emocionante ver a toda esa gente disfrutando con Antía Lousada, con Leo Merman y conmigo.
Muchísimas gracias. 
Y Cupra City Garage un lujo. Nos trataron como a estrellas. 
Sentir al público, su energía. 
Entre el público estaba Greta, mi locutora del programa. 
Unas oyente me trajeron Moscovitas. 
Tras el directo, nos fuimos a cenar al Five Guys de Serrano. 
A partir de mañana jueves ya tenéis el Especial Halloween en todas las plataformas de podcast. 

Este Halloween hay que hacer las calabazas, disfrazarse de Puff Daddy, de Errejón, de Lyle y Erik Menéndez, de Terrifier, de The Substance y de Paz Vega directora. 
Después hay que hacer fiesta pijama con pizza, ouija y maratón de pelis: Trick or treat, Talk to me, Evil Dead Rise, Scream, Barbarian, Malignant, La Monja, Jeepers Creepers… 
Dejad la calabaza encendida o Jack OLantern vendrá y os dira: “Truco o trato!”.

Friday, October 25, 2024

IMBERBES

La oscuridad, el infierno, en la aséptica habitación de un hotel. 
No sabía quién era Liam Payne hasta que ha muerto. 
Creía que One Direction eran cuatro, pero eran cinco. 
Tan solo recordaba las caras y los nombres de dos de ellos: de Harry Styles (esa deconstrucción masculina forzada) y Zayn (rey de la morería). 
Cuando fallece gente tan joven, 31 años, siempre siento el vértigo del que se asoma, de refilón, a lo insoldable. 
Un error, un accidente, la fatalidad. 
Como cuando murió el protagonista de Glee o Anton Yelchin… 
Yo no conocía a Liam Payne, no sabía quién era, pero las fans de One Direction, ese grupo que vendía juventud eterna, sí lo saben. Lloraban su muerte en la puerta de ese hotel/infierno y decían “mi adolescencia, mi infancia”. 
No habrá comeback ni reunión. 
No siempre puede haberlo. 

Este martes 29, a las 19:00h, os espero a todes en la grabación en vivo con público del Especial Halloween de Pijas Marrones, en el mega-espacio Cupra City Garage, en Serrano 88. Va a ser lo más. 
Para reservar vuestras entradas entrad en mi Instagram personal y en el Telegram de Pijas Marrones. 
Trick or treat!!! 

Quedamos con Gerard y con Ana para ir a ver La Habitación De Al Lado
Cine evento. 
A mi chico y a mi no nos apetecían palomitas para ver La habitación de al lado. Entramos con Coca Cola Oreo y con chuches del Belros. 
Cada maricón cree que Almodóvar es suyo y que sabe más de Almodóvar que incluso él mismo. Cada maricón cree saber, exactamente y con todo detalle, cómo tiene que ser una película de Almodóvar, qué tipo de actrices debe elegir y cómo debe ser el tono de los diálogos. Pero lo cierto es que Almodóvar es un señor cuyos deseos acerca de lo quiere hacer o dejar de hacer, van por libre. 
Unas quieren que la nueva película de Almodóvar sea como Pepi Luci Bom, otras que sea como Todo sobre mi madre. 
Nunca va a llover de nuevo a gusto de todas. 
Pero, ¿cómo es realmente La habitación de al lado…? 

La habitación de al lado es una película de madurez. 
Es cine crepuscular, melancólico, reflexivo y urgente. 
Es Almodóvar contándote al oído sus preocupaciones. Las preocupaciones de su yo actual, que no es su yo de 1986, ni el de 2001, sino su yo de 2024, de un cineasta de casi 80 años. Y le ha quedado un film dulce, luminoso, sosegado. 
Viendo La habitación de al lado no quería que terminase nunca semejante placer otoñal. 
Tilda Swinton y Julianne Moore están estupendas. No hay duelo interpretativo; reman juntas. Ellas, junto a John Turturro, hacen posible el milagro de que todas las referencias culturales snobs metidas con calzador y esos temas de actualidad de debate tipo el cambio climático o el auge de la extrema derecha, suenen naturales por primera vez en las películas de Almodóvar. 
Y, luego llega esa sorpresa de casting final, solo a la altura de los grandes. 

Mi chico se fue de viaje de trabajo a Londres, a la city, y es salir por la puerta y llamo corriendo a Papa Johns, porque Jaime no me deja comer pizza, así que me la como a escondidas viendo Gran Hermano
Maica y Daniela son las Romy y Michele de este Gran Hermano. 
Son luz incomprendida por los populares. Las ganadoras. 
Lucía y Paula, las mellizas, no generaban movimiento en la casa, pero verlas haciéndose rutinas de skin care mientras los demás estaban a la gresca, era puro ASMR. 
Ojalá verlas horas maquillándose. 
Y me encanta que Ruvens decía que ellas eran como las gatas de La dama y el vagabundo. 
Me fascinó la horripilante madre de Violenta diciendo de Edi “este tío es un mierda, no es un hombre, es un imberbe”. 

Los stories se copan con los siniestros rostros llenos de odio de los asesinos de Samuel. 
Al enemigo hay que mirarle a la cara. 
Mientras, todas las marcas de lencería o de moda femenina se lanzaban al pinkwashing del cáncer de mama. Haciendo marketing para vender más y no dar un duro por la susodicha enfermedad. Menos mal que entre semejante panorama estaba el vídeo de mi admirado Andrew Gardfield junto a Elmo, en Barrio Sésamo, hablando de la pérdida y de la importancia de saber convivir con la tristeza. 
Andrew Gardfield es mi hombre hetero favorito. 
Está deconstruido de un modo muy natural. Diría que ni siquiera ha tenido que deconstruir ninguna construcción previa. 
Representa la evolución humana. 
Es sagaz, divertido, sexy, intensito, masculino, femenino, canta, baila, no teme mostrarse vulnerable. Es uno de los mejores actores de su generación, espectacular en Silencio, Lo que esconde Silver Lake, en Elimaginario del Doctor Parnassus, dónde le descbrí, en Tik Tik Boom, en Nunca me abandones… 
Pero este vídeo en Barrio Sésamo le ha elevado a la cúspide de la cultura occidental contemporánea. 
No he visto nada igual. 

Salma Hayek y Nicole Kidman, en el desfile de Balenciaga, se tiran los trastos a la cabeza como si fuesen dos drags de Rupaul Drag Race en el werkroom. 
Una espectacular pérdida de papeles en público que resulta refrescante entre tanta corrección y que nos traslada al Hollywood clásico. 

Amo a la gente del show business, como a Trump, que le ha dado rabia que Kamala tratase de conectar con la clase trabajadora, diciendo que había trabajado en McDonalds, y ni corto ni perezoso se mete en un McDonalds a trabajar, a poner patatas y sundaes con su delantal. 
Iconografía pura. 

Trump me cae bien y me divierte, pese a ser un hombre absolutamente trasnochado. Tan trasnochado como esa fiesta boda gitana de Paco León, tan blackface y tan parodia cultural, como del 2005, ajeno por completo a la evolución ética woke de los 20. 
Las gitanas están que trinan. 
O tan trasnochado como ese desfile de Victoria Secret, tan arcaico y de mal gusto. Un Noche de Fiesta a la americana. Me da igual que cantase Cher. Muy mal asesorada. 
Las imágenes parecían del 2003, de no ser porque reconocí que eran de este año porque para contentar al feminismo y al body positive han metido a modelos de setenta años y a modelos curvi. 
Pero todo lo demás igual de anacrónico. 

Martin y Juanjo han roto. 
Jamás duró una flor dos primaveras. 
Ya no existen los chicos y las chicas de OT. Y eso que hace meses fueron importantísimos en mi vida. Pero ya no existen. Menos Martin, que ha cantado con la vilipendiada Leire. 
Martin y Juanjo han roto no por los chemsex, sino porque las relaciones que dan lugar en realities de convivencia raramente entienden que la vida real no es para ellas. 
Son amores nacidos al amparo del aislamiento y del extraño y luminoso momento vital compartido. 
Salir de ahí es despertar del sueño. 

Octavio y Ana habían venido a Madrid, recién casados. Jaime se había hecho un desgarro muscular en el gemelo haciendo ejercicio, pero yo quedé con ellos en Plaza de España, una Plaza de España abarrotada de turistas, de guiris y de una manifestación con banderas de Ucrania. 
Subimos Gran Vía, con sus teatros musicales, por el antiguo cine Azul, que luego fue Friday’s, por los antiguos recreativos Picadilly, que tenían unos coches de choque en la planta de abajo donde estaban todos los moros teen. Y nos metimos por San Bernardo, en cuya esquina antes del IED estaba el mítico club Bali Hai, y por la acera del Morocco llegamos hasta el Tiki Tako, que los tacos son baratísimos y están riquísimos. 
Pedimos tacos al pastor, de suadero, cochinita pibil y tinga de pollo. 

Octavio me trajo un regalo: la colección en blue ray de las películas de mi adorada Agnés Varda, pero encima con el cofre diseñado por él, por Octavio. 
Una joya. 
Me hizo muchísima ilusión. 
Otro tesorito en casa. 
Les comenté que lo material me hace siempre pensar en la muerte. En que cuando muera, inevitablemente, todos los objetos que pare mi tienen valor serán basura de container para otros. 
Todo acabará en la basura. 
Le pregunté a Ana por la situación de Cuba, que Ana es rubia y parece sueca, pero es cubana. 
También salió el tema de los alquileres en Madrid y que la gente joven va a dejar de pagar los alquileres. Va a explotar el tema. 
Les dije que me había encantado La habitación de al lado. 

Quedamos para tomar el café con una amiga de Octavio, Eva, que es como un personaje de una película de Noah Baumbach, en la esquina de Hortaleza con Augusto Figueroa, y bajamos hasta la acogedora cafetería gentrificada sin nombre de Barquillo 18, que tiene un café especialidad delicioso y unos bollos muy europeos. 
Nos sentamos en la salita negra de dentro, que es una sala entre agradable y como de que te van a matar. 
Ahí estaba el presentador este gay de La Sexta que se señaló la pulserita LGTBIQ. 
Tomando un reconfortante café estuvimos hablando de bodorrios, que me encantan, con todos los heteruzos de coca ligando, las canciones esas horrendas que escuchan y cómo piden dinero poniendo la cuenta en las invitaciones. 
No hay mayor ordinariez. 

Ahora que se ha destapado los de Iñigo Errejón, veo sus fotos y me da morbo. 
Y es que los gays no somos mujeres cis heterosexuales. 
 Somos otra cosa que no tiene nada que ver.

Sunday, October 13, 2024

Y HASTA AQUÍ PUEDO LEER

 

Querides todes, este 29 de octubre, martes, a las 19:00h, estáis todes invitades a la grabación en directo, con público, del Especial Halloween de Pijas Marrones en el increíble espacio Cupra City Garage, sito en Serrano 88, enfrente del ABC de Serrano. 
Celebraremos Halloween por todo lo alto. 
¡Os espero! 

Fascinado con lo ocurrido alrededor del término Locktober...
Resulta que los manaders gymbros lo han escuchado en algún sitio y se han creído que es una acción consistente en dejar de ir al gym durante todo el mes de octubre, como una meta de represión asociada al crecimiento personal, pero es que, han metido el cuezo pues Locktober es una dinámica sub/dom, donde el amo/ama mete en castidad a su subby esclave sumise con una cock-gage, una jaula para la polla, durante todo el mes de octubre. 
Una joya. 

Por fin llegó el día de mi temida endodoncia. 
Acudí al dentista completamente acojonado, pues jamás en la vida me habían hecho una endodoncia que, básicamente, consiste en matar el nervio del diente para poder mantener la pieza dental original. 
Me atendió un dentista manader y pensé que se iba a ensañar conmigo por maricón, pero muy al contrario, todo delicadeza. 
Me puso la anestesia local para dormirme media boca y media lengua. Ni me enteré de la anestesia, lo hacen con una aguja muy finita que apenas notas. Esperó un rato hasta que me subiese el efecto y, por temor a que no fuese suficiente, me puso doble ración de anestesia. Cuando ya no sentía la boca, se puso a hurgar en mi diente unos cuarenta minutos, hasta que terminó la endodoncia. 
Me dijo que no masticase de ese lado durante un par de día y listo. 
La endodoncia me costó 165 euros. 
Pensé en cómo hacía la gente que no llega a fin de mes si tienen un diente tocándoles un nervio… 
Sin lugar a dudas, las endodoncias deberían estar cubiertas por la Seguridad Social. 

Llegué a casa, a ver la broca de Marta Riesco y María Patiño en Ni que fuéramos, en la que absolutamente tenía razón Marta Riesco, y de pronto bajó el efecto de la anestesía y sentí mi muela como si un skin me hubiese dado en la mandíbula con un bate de beisbol. 
Me tomé un Enantyum y enseguida se me recuperó la zona. 
Ahora estoy como nuevo. 

El caso de los abusos sexuales en la fiestas de Puff Daddy está siendo el huracán Milton del show business de L.A. 
1.000 litros de aceite Johnssons, 110 consoladores. 
La gente se pregunta acerca del silencio de Beyoncé en torno a esas fiestas en las que ella estuvo. ¿No será en que ellas penetraba a Justin Bieber con consoladores arneses hechos con el molde de la pollita de Jay Z? 
Pero, en aquella época de los dosmiles, ¿no eran así todas las fiestas de todos los raperos? 

Me da igual que el huracán Milton arrasé con toda Florida, pero que no pase por DisneyWorld
Mi DisneyWorld que no me lo toque. 
No creo que se atreva. 
Fuentes cercanas me informan de que ha pasado por Disney ya en nivel 1, y que los parques han cerrado unos días tan solo, metiendo a los clientes en hoteles y animándoles las jornadas con personajes Disney.

Qué ganas ya del especial Halloween en Gran Hermano, con todos los concursantes pasando por el pasaje del terror cubiertos de sangre. Qué ganas de ver ahí a Vanessa, a Maica y a Daniela (estas dos últimas, mis concursantes favoritas). 
Qué impresión ver cómo todos los que le hacían bullying a Oscar, ahora al ver que le público le salva y que recibe aplausos le hacen la pelota. 
Al final va a ser verdad que GH es un experimento antropológico. 

Me invade el desánimo viendo esa España negra de ese siniestro pueblo, Tendilla, en Guadalajara, llena de paletos persiguiendo a un toro en un encierro e invistiéndole con coches. Una España de paletos que me repugna y que hay que erradicar ya con toda la fuerza de la ley. 
Los empresarios fachas de Murcia que tenían sexo con menores a cambio de dinero y que no entrarán en prisión, tan solo harán cursos de reeducación sexual, eso sí, luego celebrando el día de la Hispanidad como esos seguratas del Teatro Barceló que echaron de la discoteca a dos chavales gays por besarse y que le dijeron a uno “tu aliento huele a semen”. 
Todo eso en España, en 2024, esta misma semana. 
Menos mal que hay otra gente que me reconcilia con la especie humana… 

Como, por ejemplo, los activistas GenZ cubriendo el cuadro Maternida de Picasso, en la National Gallery de Londres, con la foto de una madre y su hijo en Gaza. 
Para que los que prefieren mirar ese cuadro en lugar de mirar el genocidio que está llevando a cabo Israel, tengan que verlo, aunque no quieran. 
Marc Giró me da un punto siniestro, pero que haya arrancado su nueva temporada de Late Xou haciendo un número musical con plumas como del Folies Bergere es todo un manifiesto, en la España de la guerra de pollas Motos-Broncano. 
Es una acción realmente relevante. 

Tanto como irrelevante es para mí que Nadal deje el tenis. 
Jamás en mi vida he visto un solo partido de Nadal. 
No hay nada que me pueda interesar menos. 
Recuerdo la época en la que Nadal estaba bueno y hacía campañas de Calvin Klein. Luego empezó a quedarse calvo y en lugar de aceptarlo y raparse para ser un calvo sexy, se aferró a su peinado de Cayetano pero dejando ver el cartón, y de pronto se convirtió en Aznar, en su señor facha acomplejado. 
Empezar bien es difícil, pero aún más lo es acabar. 

Mi chico está enganchado a Heartstopper
Heartstopper es todo lo blanco e inofensivo que el mainstream puede aceptar un producto queer. 
También perpetúa la idea de la atracción gay hacia la masculinidad normativa, pero, aún con todo se trata de un feel-good necesario que supone una gran victoria cultural. 
Es necesario para el espectador infantil, pues Heart Stopper es una serie para niñes de 10 años y luego para adultos que no han podido vivir una adolescencia como las del resto de sus compañeros, que somos todos. 
La crítica a esta serie proviene de que, afortunadamente, el LGTBIQA+ es, de todos los colectivos, el de mayor capacidad de auto-crítica, pero se trata de críticas que provienen, de manera inconsciente, de la culpabilidad social adquirida. Creemos no merecernos lo que han tenido los demás, lo que ha tenido la normatividad, y por eso lo rechazamos. 
Y también estoy a favor de rechazarlo pues, ¿por qué debemos ver que la plenitud es tener lo que ha tenido la normatividad? Somos otra cultura y debemos crear otra cultura nueva. 
Pretty Woman era una historia hetero. El LGTBIQA+ ¿necesita su propia Pretty Woman o necesita crear su propia cultura, con sus propios códigos…? 

Esta semana vino Bajo Cero a Pijas Marrones, a presentar su esplendoroso nuevo single, Catarata, junto a Rev Silver que nos presentó su nuevo álbum Weapon. 
Fue una maravilla de charla, comentando acerca de medicamentos, temazos de música del momento, Métrika, El misterio de Salems Lot, Joker 2, El Hoyo 2, No hables con extraños, películas de psicópatas, el anuncio de los cauetanos, los libros de Tom Spanbauer y Michael Cunningham, el techno…
Por cierto, ya podéis votar a Pijas Marrones para los premios Ivoox
Cada voto cuenta. 

En el súper veo que en la zona de revistas hay una con un titular de Rodolfo Sancho: “la relación con mi hijo es ahora más cercana y divertida”. 
De tal astilla, tal palo.

Fuimos mi chico y yo a ver The Substance, la película evento del momento. 
La película es exactamente lo que me imaginaba, tanto para bien como para mal. 
Además de vuestro dictador soy vuestro vidente del cine. 
Sabía que iba a ser una película atracción de parque de atracciones y también que iba a encerrar impostura a lo Titane. 
Lo más maravilloso que logra este hype es haber llevado a señoras de Vox y del PP y a sus maridos al cine a ver un body horror gore. 
Ya solo eso es histórico. 
Me encantó verla rodeado de matrimonios boomers que creían que iban a ver El discurso del rey. 
Fue toda una experiencia. 
The Substance es la película que ha llevado la serie Z a Cannes. Ahí radica su fuerza y a la vez su debilidad, pues se trata de un divertido bodrio, grosero, hortera, excesivamente subrayado (todo se sobre explica como en un capítulo de Barrio Sésamo), que funciona como buen episodio de Historias de la cripta, pero no si se trata de poner a la altura del cine de Cronenberg o Lynch. 
Es un tipo de película que se disfruta vista a través del prisma del videoclub, pero no a través del prisma del cine de autor. 
La película es atrevida, aguerrida, de un efectismo deshonesto, pero con potencia icónica. 
Mi chico, al salir me dijo “creo que ya no me gusta el cine”. 

De todos los presentadores y presentadoras que ha habido jamás en televisión, únicamente una de ellas logró hacerme sentir que era de mi familia: Mayra Gómez Kemp
Cada vez que aparecía en televisión era volver al hogar, estar en casa, seguro, tranquilo y protegido.
Sentarme a ver el Un Dos Tres era uno de los momentos favoritos de mi infancia y lo era por el programa, que era divertido, chispeante, imprevisible, pero lo era en gran parte por ella, por su complicidad, por su risa. 
Una parte muy importante de mi vida vuelve a ella y la busca.

Tuesday, October 08, 2024

ENANTYUM

Os escribo desde un averno; el averno del dolor. Una muela del juicio, del juicio final, me está tocando un nervio. 
Mascando chicle, de pronto, ví las estrellas. Casi me mareo del pinchazo que hasta me tuve que sentar. Acudí al dentista de urgencia y me dio cita con ondodoncia para seis días después durante los cuales me podía dar un parraque del dolor. Me recetó ibuprofeno y antibiótico, Amoxicilina. 
Apenas me medico, he tomado antibiótico muy pocas veces en mi vida, pero me encanta el antibiótico, siento que me purifica por dentro. 
Es como empezar de nuevo, un reset. 

Viendo a Belén Esteban y a María Patiño en Broncano, ese mix de la España que interesa, la fagota y la hetera. 
Belén Esteban estuvo sembrada, crecida ante el público en directo tras meses sin público delante, y juntas recrearon la pareja cómica clásica del pierrot que corrige al payaso torpe. Una fórmula, en este caso absolutamente no premeditada y natural, que nunca falla. 
Y luego viendo en Gran Hermano cómo se giraban las tornas para Oscar, la marica pija Cayetana, que tras su escarnio ha cogido fuerza y, los habitantes de la casa, al ver que es fuerte entre los espectadores, han empezado a acercarse a él y a hacerle la pelota. 
Al final me veo que Ruvens se va a enrollar con él. 
Echaron a Maite y Jorge Javier fue durísimo con ella en plató, olvidando lo clasista que fue Oscar con ella.  
Max ha lanzado una película original para su carrusel de Halloween: El misterio de Salems Lot, nueva versión de la novela de Stephen King que ya adaptó en su día Tobe Hooper de forma icónica e irregular. 
La película funciona según el prisma desde el que sea vista. Funciona como película de terror spooky para todos los públicos. Una película de terror, de terror de verdad, pero para poder ver con hijes, sobrines, ahijades o nietes. Como Poltergeist, como En los límites de la realidad. Un tipo de terror que se hacía mucho en los ochenta, el cine de terror con el que la infancia se enamoraba del género en el videoclub. 
Desde ese punto de vista, la película es estupenda. 
En cambio, mirándola desde un prisma adulto, la película podría haber sido mucho más inquietante. Bajo ese punto de vista, su terror se encuentra algo desperdiciado. Pero no es esa la película resultante. La película es la que es y se disfruta. 

Habíamos quedado con Reyes en el jardín botánico de la Complutense, en un festival culinario llamado Chefs on fire, con chefs de estrella Michelín haciendo todos cocina a la brasa. 
Hacía un día magnífico, justo el día antes de la verdadera entrada climatológica del otoño. 
Un sábado de sol que parecía primavera. De ponerte y quitarte la sudadera. 
Ahí, rodeados de manaders pijos de La Latina, nos encontramos con Reyes, que estaba con Lara, con Stefan y con María de la Puerta. No sabía que también habían quedado con Laura Ponte, que casualmente me habían preguntado por ella días antes en mis preguntas de Instagram. 
Vino con su hijo, altísimo y guapísimo, ingeniero como mi chico. 
Estuvimos comisqueando en los stands y disfrutando del día. 
Laura me contó que una de las noches pasadas había decidido volver a casa caminando en lugar de en taxi y que se maravilló redescubriendo Madrid, con gente por la calle discutiendo, riendo, una ciudad efervescente que vuelves a admirar si la miras con ojos renovados, con ojos de turista. 

En el evento había ambiente, poco espíritu de Halloween aún, pero ya había gente vestida de marrón otoñal. Vestir de marrón es de cosplay de consulta de psicoanalista en Nueva York, Kramer contra Kramer, Vogue América de los 80, Diane Keaton, Oxford, Cambridge, Jacqueline bissett en Ricas y Famosas. 

Merendando con mi chico vimos dos mesas, cada una con dos señoras merendando y Jaime me preguntó “Viendo a esas cuatro señoras, voy a acertar cuál de ellas es como crees que eres por dentro y cuál de ellas es cómo eres por dentro de verdad”. 
Una de ellas era pizpireta, enérgica, rubia teñida y pensé que así es como creo que soy por dentro y vi a otra, con el pelo teñido de morado, con gesto melancólico y pensé que así es como me hacía gracia pensar que yo era por dentro. 
Mi chico acertó con ambas. No obstante le dije. “Bueno, en realidad, te he dicho cuál es como yo creo ser por dentro pero realmente por dentro no soy como la que te he dicho que soy” Y me dijo que ya lo sabía. 
Mi chico siempre me lee la mente. 
Y yo la suya. 

Teníamos una película pendiente por ver: No hables con extraños. Título perteneciente al género de “me topé con una persona que parecía ser normal pero que resultó ser un psicópata”, género que engrosa grandes títulos en su haber como Misery, Atracción Fatal, De repente un extraño, La mano que mece la cuna, The loved ones, Mujer blanca soltera busca, La huérfana y este magnífico titulo que nos ocupa. 
No hables con extraños resulta ser un remake de una película danesa, Speak No Evil, que no sé si será mejor o peor, pero esta, desde luego, es un survival horror estupendo, tenso, con grandes momentos de vergüenza ajena y en el que todo funciona y todo encaja. 
Tal vez eché en falta que alargasen más la traca final, pero muy bien. 
Además, en No hables con extraños brilla fulgurante el enorme talento actoral de James McAvoy, un actor bestial al que admiro desde Expiación, pasando por los X-Men y muy especialmente por Múltiple, papel por el que debería tener un Oscar. 
De esas películas, que ya hay pocas, en las que te ves gritándole a la pantalla “por ahí no!” “no etres ahí!”. 
Cuando un director logra que el espectador le grite a la pantalla, es que ha conjurado la magia del cine. 

Mientras mi chico ve Heartstopper, yo me pongo Agatha Quién Si No, que va cogiendo fuelle emocional. 
Se percibe que hay algo por debajo que la serie ya sabe y que nosotros solo intuimos. 
Scream 7 ya tiene fecha de estreno: el 27 de febrero 2026. Queda un huevo. 
Por supuesto iré al cine de rodillas. 
Tengo mucha curiosidad, tras la espantada de actrices y director, cómo han reescrito el guión para meter a Neve Campbell de nuevo y cómo tiene previsto dirigirla el mítico y ya mayor Kevin Williamson
Será una maravilla, seguro. 

En mitad de la noche me latigó el dolor de muela. El dolor subía por mi oído hasta mi pómulo. 
Dormí en total dos horas. 
Al día siguiente bajé al dentista para que me recetasen algo más eficiente para el dolor que el Espidifen y me recetaron Enantyum
Fui del dentista a la farmacia a por él y subí a casa casi llorando del dolor. 
Me tomé un Enantyum, me senté a ver Ni que fuéramos y en veinte minutos, la magia: me dejaba de doler. 
Enantyum, que suenas a civilización antigua y a estructura ósea de Lobezno, a ti me encomiendo.

Wednesday, October 02, 2024

MEGALÓPOPY

Octubre, el mes de Halloween, la spooky y la witch season. Esa mezcla de otoño melancólico y divertido terror. Pasamos de autum girl a bruja puta. El tiempo de elegir disfraz, de comprar adornos y dulces americanos de Halloween en CostCo y en Taste of América, todo herejía para la iglesia católica. El mes de volver a ver Pesadilla en Elm Street 3, todas las Scream, Halloween H20, Oculus, Viernes 14 la 4 y la 6, Clownhouse, los Drácula de la Hammer, Terrifier, Jeepers Creepers, la serie de Chucky y de Ash vs Evil Dead. 
De mirar cara a cara al terror y ponernos de su parte. 

Llegamos de la compra y guardo las cosas en la despensa y en la nevera haciendo mi fridge scaping; colocando los productos con etiquetas fea detrás y las etiquetas con logos bonitos, americanos y capitalistas o los más artesanales delante. 
Las mermeladas, las mostazas, los quesos, la fruta estratégicamente situada, haciendo bodegón, para que al abrir la puerta del frigorífico me invada esa sensación de seguridad y de protección que solo da la abundancia. 

Quedamos con Ferdi y Vero para ver Megalópolis
Sabíamos que el plato era fuerte y a la vez, y seguramente por eso, nos excitaba el plan. Era un evento, como tener plan para ir a una ópera pasadísima de rosca o a un concierto de jazz improvisación. Algo insoportable y a la vez efervescente. 
Compramos palomitas, para quitarle hierro al asunto, hicimos nuestras mezclas mágicas de brebajes, que si mezclando en las máquinas Coca Cola de lima y de limón o de Mezzo de melocotón con Fanta de uva, y nos adentramos en la liturgia de la sala oscura… 
Megalópolis empieza bien, prometedora, casi como una película de Fritz Lang, pero no tarda en mostrar su inaudita torpeza, sus pretensiones mal hilvanadas. 
La gente se salía del cine. 
Mi chico salió a rellenar la Coca Cola y se tiró fuera como diez minutos. Se tomó su tiempo para volver. Vero salió y se metió en otra sala, en una película francesa de una matemática o no sé qué. 
Yo me quedé en la sala, no por respeto, ni que estuviese Coppola delante, sino porque la película verdaderamente me estaba entreteniendo, pese al evidente esperpento que observaban mis pupilas. 

Megalópolis es un absoluto desastre, una película subrayada, anticuada, pero es cine libre, indomable y es absolutamente entrañable y cándida, casi infantil. 
Pertenece a ese gran género que tanto amo del cine testamental de chocheo; cuando un director ya anciano ve cercana su muerte y quiere contarlo todo de una vez, su visión del mundo actual, del pasado que jamás volverá y del futuro que no podrá vivir. 
Coppola, ingenuamente, cree que su muerte es el fin del mundo (lo es de su mundo, ¿qué muerte acaso no es el fin de al menos un mundo?), cree que el fin de su cine representa el fin de una era, y así lo plasma en su melancólica e irritante película, pero no es el fin de ninguna era, ni el principio de ninguna otra. 
El mundo sigue girando, sin más. 
Es Megalópolis, por supuesto, la película más personal en toda la carrera de Coppola, junto con, seguramente, Corazonada, mi favorita. Hacía más de treinta años que no veía una película de Coppola en cine. 
La última vez fue Drácula, que me maravilló. Para mi ahí terminó su carrera como director. Con Megalópolis vuelve a hacer cine con mayúsculas, aunque este cine esté desarticulado y pegando tiros al aire. 
Pero recordad: siempre mejor eso que la mediocridad. 
En el reparto, todos los actores están perdidísimos salvo tres interpretes: Shia LaBeouf, Jon Voight y Aubrey Plaza. LaBeouf entiende perfectamente el tono de la película en la que está y entiende que debe retar a Coppola. Sabe que los dos harán el ridículo, pero que lo harán a lo grande. Voight capta también el esperpento del film y lo lleva a su personaje de manera absolutamente consciente. Pero quién se lleva la palma es Aubrey Plaza. Sabéis lo fan que soy de esta peculiar actriz, pero en Megalópolis constata que es capaz de defender y de elevar lo imposible. 

Megalópolis se une, como decía antes, a este noble ciclo del cine testamental de chocheo. 
Hay directores, que ruedan tan mayores, que creen que la película que están rodando es la última, pero luego ruedan más, teniendo varios títulos testamentales de chocheo, como por ejemplo Alain Resnais, que con 87 años rodó la maravilla de Las Malas Hierbas, y después, ya con 92 años, rodó Amar, beber y cantar que es una joya absoluta, compendio de su modo ver ver la vida. 
O Manoel de Oliveira, que con 95 rodó su película testamental, Una película hablada, pero siguió haciendo cine hasta los 108 años. 
También hay cine testamental de gente no anciana pero que siente cercana la muerte de alguna manera, tal es el caso de la hipnótica All that jazz de Bob Fosse, que es como asistir a su propio funeral. 
Incluso hay cine testamental en directores no ancianos pero que creen que nunca más conseguirán dinero para volver a rodar nunca más. Así ocurre con Inland Empire, de David Lynch, con Cosmópolis de Cronenberg o con Holy Motors de Leos Carax. Películas testamentales porque sus directores creían que podían ser las últimas de sus carreras. 
De cine testimonial, siendo Una chica cortada en dos, de Chabrol, una de mis películas preferidas, y siendo el Chico y la garza de Miyazaki una rotunda obra de arte, sin duda me quedo con El último show de Robert Altman, de la que ya escribí en su día en este, vuestro blog. 
En esta joya sin precedentes, Altman utiliza un anticuado programa de radio country como alegoría del fin de un tipo de cine, de una manera de hacer cosas, que llegaba a su fin con él, aprovechando para reflexionar sobre la vejez, las relaciones humanas, el humor y su propia muerte. 
Se despide de sus espectadores y de la vida con educación y alegría. 
El mejor cine, el único de que verdaderamente se aprende , el cine testamental. 

Hay gente que se sale de Megalópolis pero que en cambio se traga Georgina en Netflix… 
No me entra en la cabeza que alguien pueda ver este reality. 
Chicas, poneros el reality de Anna Nicole Smith
Georgina es un personaje absolutamente impostado, sin gracia, no es lista, ni tonta, no es mala, ni buena. 
Simplemente no es nada. 
Entiendo que en los US de A, que no han tenido ni el Tomate, ni Crónicas Marcianas, ni Sálvame, vean Las Kardashian, que aburren a las ovejas, pero que aquí, en España, que fagotas GenZ incautas traguen con Georgina es de tener muy poca cultura trash, kitsch y camp. 
Teniendo en España personajes, como tenemos, tales como Aramis Fuster, Paqui La Coles, Ylenia Padilla, Aída Nízar o Carmen Gahona
Bostezo. 

Veo en una portada de una revista de moda extranjera nada menos que a la mismísima Catherine O’Hara, ahora en alza tras el éxito en taquilla de Bitelchús Bitelchús. 
Es una presencia impagable y absolutamente subversiva. Su mero rostro, por supuesto unido a su inteligencia y a su irónica inventiva gestual, ya es una finísima y a la vez rotunda sátira sobre los convencionalismos normativos. Magnífica de cálida madre de Macauly en Solo en casa, en The Paper, A dos metros bajo tierra, en Very Important Perros… 
Me hubiese encantado verla a las órdenes de John Waters y de Lynch. 
Si Lanthimos es un poco listo la llamará. 

Viendo en stories los memes de la hipopótama bebé malhumorada Moo Deng, que es la nueva estrella de internet. 
Su mera imagen nos facilita el disociar de la broza cotidiana. 
Naomi Campbell es pillada con el carrito del helado y resulta que utilizaba, presuntamente, su asociación benéfica para irse de spas y de vicios. De los cinco millones de euros recaudados, solo 400.000 dólares llegaron a los niños pobres. 
La causa benéfica era ella. 
Villana de ensueño. 

La gente no para de subir contenido de Manu Tenorio, por la polémica esta relacionada con que dice que tiene unos okupas en su casa cuando se trata de unos inquilinos. 
Manu Tenor representa a la España que no interesa. La España de lo mío es mío, de lo primero yo y “los míos”, del irse de putas, de Antena 3, del “ya no quedan valores”, del rebujito, de OkDiario, del “ya es que no se le puede decir un piropo a una chavala porque lo mismo acabas en el calabozo”, del Hormiguero, de la crisis patriarcal, Abascal y Alvisse, del “pero si los gays tienen más derechos que yo”, de los toros, de fumarse un puro, de la caza, de Spagnolo y Vale Cuatro, de Bertín. 
Es el pasado revolviéndose. 

Siempre estamos a punto de ver la película esta de terror de Netflix con Glenn Close, Deliverance, pero nunca nos atrevemos. 
Creemos que va a ser mala y que en realidad no va a ser de terror. 
Pero el caso es que la mera presencia de Glenn Close hace potente una película. Su look es descomunal, entre una Karen de Arkansas y una travesti neoyorquina. 
Los rasgos de esta inmensa actriz hacen que no sepas qué es maquillaje, prótesis o qué es suyo, aunque lo mismo da. 
Es todo máscara y todo verdad. 

Los mediocres de las redes muestran preocupación hacia Camilina y burla hacia la nueva cara de Shania Twain. 
Le hije de Camilo Sesto es todo lo que la sociedad no quiere ver de sí misma y, a la vez, no puede dejar de mirar para auto-reafirmarse en su propio fango. Le hije de Camilo Sesto es subversión, contraculturalidad, ataca directamente a la moral juedo-cristiana ya los convencionalismos normativos. 
Es el fin del género, la reivindicación de la drogadicción, la abolición de la familia, la libertad, el terror, el absurdo de las exigencias capitalistas en una vida fugaz. 
Es un espejo en el que no nosqueremos mirar porque, si lo hacemos, corremos el riesgo de pasar al otro lado, como Alicia. 

Shania Twain es una artista que nunca me ha llamado la atención. 
No la veía marica. 
Siempre la vi para señoras heteronormativas homófobas de la América profunda, lo que visto desde la ironía, es bastante marica de por sí, pero en fin, que nunca me interesó. No soy fan. 
Ha aparecido en una alfombra roja, guapísima, con la cara de Margot Robbie. Y enseguida la gentuza ha salido a criticarla, que si está irreconocible, que si se ha vuelto loca. 
A ver, irreconocible está, pero es que tampoco era muy reconocible antes… 
El caso es que la pobre debe estar pasando muy mal rato y me parece terrible cómo la industria del entretenimiento ensalza la juventud, repudiando a artistas como Katy Perry en cuanto cumplen 35, empujándolas a intervenir sus rostros para retrasar los signos del envejecimiento y, cuando lo hacen, se las tacha de dementes y de absurdas. 
Es lamentable y perverso. 

Un otoño, como cada otoño, en el que Madrid se llena de nuevos estudiantes en su primer año de carrera dispuestos a comerse la ciudad, a vivir el sueño madrileño, a ser ellos mismos, quienes no podían ser en sus provincias, a hacerse célebres y populares haciendo fotos, música, moda, cine o simplemente saliendo a bailar con lookazos. 
Llegaron el mes pasado, llegan cada septiembre. 
Aún no sabemos quiénes son pero muy pronto lo sabremos pues elles crean la cultura y construyen Madrid.

Saturday, September 28, 2024

POPY, ¿QUIÉN SI NO?

Quedé con Mario para comer un comer hasta reventar del Domino’s y nada más llegar, al verme, me dijo que me veía rejuvenecido. Le dije que me había pinchado la Substance de la peli de Demi Moore. 
Me muero de ganas por ver esa película que es un subproducto que de pronto ha maravillado en Cannes. Espero que no sea una estafa como la de Titane, simulación de una pija que jugaba a ser Cronenberg. 

El Domino’s con teenagers y con gente sola disfuncional y maravillosa comiendo, en plan Escritorasabeonda y Evita Camilla. 
Las listas de las mejores pizzas de Madrid, de España y del mundo, no me llaman la más mínima atención pues, aunque por supuesto que la pizza italiana, napolitana, la disfruto y me gusta, para mí la pizza es americana, ya lo sabéis bien. Pizza de Alf, de Beverly Hills 90210, de Scream. Una vez más mi yo infantil negándose a ser encerrado. 
Me encanta el Domino’s, que es algo parecido a Pizza Hut, pero, aunque una de mis pizzas franquicia favorita de ahora es la Papa John’s, tengo que decir que, sin duda, la mejor pizza americana que se puede probar es la de CostCo. 

Escucho la nueva canción de Rosalía, Omega, con Ralphie Choo (¿será hijo de Jimmy Choo?) y la canción me resulta preciosa y romántica y el videoclip otra preciosidad, con ese cutrismo tan GenZ y a la vez tan poético. 
Temazo de otoño. 
Pero, de pronto, se lo pongo en el coche a mi chico y me dice que menudo horror de canción, que cuando Rosalía se de cuenta del horror de canción que ha hecho va a flipar. 

Al hilo de Beverly Hills 90210, me topé con un storie de mi querida y admirada Tori Spelling en Dancing With The Stars, el Mira quién baila americano que es el Ni que fuéramos de los US de A, un templo pop del trash. 
No solo tienen a Tori (que, por cierto, no os perdáis la ultima temporada meta de Sensación de vivir que ella misma produjo, mostrando que era digna hija de gran productor, que es una absoluta obra maestra), sino que en el Mira Quién Baila yanqui también tienen a la legendaria Anna Delvey, la chica esta rusa pobre que se hizo pasar por una pija alemana para estafar a pijos y a sus bancos y de la que Netflix hizo una serie. 
Pues bien, claro, las fagotas americanas enloquecieron cuando Anna Delvey aparece en el escenario para bailar y lo primero que muestra para que vean las cámaras es su tobillera grillete electrónico policial recubierto de brillantes swaroski. 
Musa absoluta. 

Ya hemos terminado Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menendez, que ha sido una verdadera montaña rusa de emociones y de hipótesis, con ese espectacular capítulo monólogo en plano fijo con zoom de la confesión de Erik, pero sobre todo de ese inmenso actor que es Cooper Koch. 
Tras ver la serie creo que realmente ocurrió, pues lo que ocurrió, pero, ¿y si no? 
Una ficción fascinante. 
Y empecé a ver Agatha ¿Quién Si No?, aka Agatha All Along. 

Tenía muchas ganas de hincarle el diente a la tan esperada serie de Agatha Harkness. Sabéis que Wandavision está entre mis series favoritas de la historia de la televisión, y este es un spin off salido de ese universo. 
Agatha me está gustando, me parece una serie divertida, muy a lo Sabrina, un buen entretenimiento para calentar motores de cara al mes de Halloween, pero carece por completo, al menos por ahora, de la alta descarga emocional de su predecesora. 
Aún así, sigue siendo una serie muy travesti, hecha para nosotros y hay que darle al play para que Disney+ lo note y continúe por esa senda fagota. 
Kathryn Hahn es una actriz superdotada. Habitual en todas las series de culto, la descubrí en Afternoon Delight, pero su consagración fue como Miss Fletcher y siendo está Agatha en ese momento tan marica de Wandavision. A su lado hay otras actrices de culto gay como Aubrey Plaza, Patti Lupone y el niño de Heartstopper. 
A ver por dónde lo llevan. 

Esta semana recibí en Pijas Marrones a Néstor Barbosa y a Mario Canal, en una agradable tertulia otoñal charlando sobre: realidades marginales, la superluna, la Coca Cola Oreo, Jimmy Giménez Arnau, los Emmy... Ya sabéis que tenéis el programa en todas las plataformas de podcasts.

Me pasan por un grupo de Whastapp las fotos del Rey emérito besuqueando a Bárbara Rey, publicadas en una revista extranjera del primer mundo. 
Tiene gracia que en la imagen de Juan Carlos I besando a la co-protagonista de Me siento extraña, aparezca exactamente con el mismo perfil de las extintas monedas de veinte duros. Por lo demás, no me impactan lo más mínimo. 
Llegan tarde y mal. 
Son una bomba desactivada y caducada. 
Como mucho, lo único reseñable de dichas instantáneas sea su capacidad de despertar nostalgia de una España que ha dejado de existir; la entrañable España de los contestadores automáticos, de corbata de sección de caballeros de El Corte Inglés, carrete Kodak, JB y DYC, zapatillas Paredes, gel Fá y Tulipán Negro, cassette de doble pletina Sanyo, Pryca, Jesús Hermida y Margaret Astor. 

Era el cumple de Vero y fui a una tienda de juegos de mesa a comprarle el 7 Wonders, que es un juego que encanta a la gente que juega mucho a juegos de mesa. 
A mi chico y a mi nos encanta, llegado el otoño, jugar a juegos de mesa con Vero y Popote. Código Secreto, Mysterium, Las mansiones de la locura. Calor de hogar.
En la tienda de juego me llamó la atención un juego nuevo titulado Horrified que tiene a los monstruos clásicos de la Universal: Drácula, Frankenstein, La Momia, El hombre invisible, el monstruo del pantano, la novia de Frankenstein y El hombre lobo. Como en su momento esa maravillosa versión del Cluedo llamado Misterio. 
Los monstruos de la Universal me atraen enormemente desde niño. Acercarte a aquello que, en teoría debe darte miedo, tratar de domar esa emoción acercándote a esos románticos monstruos iluminados en verde, rojo y azul, pese a haber nacido en blanco y negro. 

Y fuimos a casa de Vero y Popote, que esa noche jugábamos a Evergreen, con baos y brochetas de pollo del CostCo, comentando la serie de los hermanos Menéndez y una película hetero de Netflix que resultó ser una joya del cine: Rebel Ridge
Toda una sorpresa. 
Cine hetero pero con temple y a la vez energía electrizante. 
Un thriller de acción social y racial, heredero del gran cine americano de los setenta, de Fuller y Peckinpah. Y claro, al buscar quién ha dirigido esta joya la sorpresa se explica, pues se trata de Jeremy Saulnier, director de dos joyas como Blue Ruin y Green Room. 

Por la calle vi un Tesla, del tránsfobo de Elon Musk, y me fije en el tipo que iba dentro… Un cateto bitcoin. Tener un Tesla es muy de plebeyo de ceos de startup, de Daniel Sancho. Es muy Llados haciendo burpees con mallas Under Armour, gyozas congeladas del Mercadona, Ibiza, Nacho Cano, conferencia de trading de Josef Ajram, el 33, NFT. Helado de proteínas, emprendedor en Dubai, ligar en Mercadona, crossfit y estrellas Michelín. Cryptobro, IPhone a plazos. Metaverso, Theranos. 
Es un fail. 

Mueren Julián Muñoz y Maggie Smith. 
Julián Muñoz perfectamente podría haber salido en Harry Potter haciendo de bedel o de mago borracho del pueblo. 
Maggie Smith esa clase y refinada ironía. Me encantaba, de joven, en las películas de Poirot de Muerte en el Nilo y Maldad bajo el sol, en Una habitación con vistas, de monja en Sister Act, pero yo creo que donde más me gusta es en Gosford Park de Robert Altman. 
Queridísima gracias a Harry Potter y a Downton Abbey. Hace nada fue imagen de Loewe. 
Viendo sus imágenes en las pelis de Poirot pienso inevitablemente en lo fugaz que es la vida. 
Maggie Smith era tan british que perfectamente podría haber sido la amante de la mismísima Reina de Inglaterra y a los ingleses les hubiese parecido fenomenal. 

Julián Muñoz fue la redención de la España negra. La realidad que Bigas Luna retrató en su mítica Huevos de oro. Limpiarse la boca de grasa de espetos con las servilletas de bar que no absorben, corrupción, hemorroides, desfalco, cedés de Jose Manuel Soto en la guantera del Mercedes gris, recalificación de terrenos, puticlubs, mordidas, coto de caza, Aquí hay tomate, puros, toros, sobornos, “yo soy un caballero”, chantajes, “dientes, que es lo que les jode”, fajos de billetes en bolsas de basura, whisky, cárcel, olvidarte de tu mujer y de tus hijas cuando te va bien, volver a ellas con la cabeza gacha cuando te estás muriendo y estás arruinado, decadencia y ternura. 

Viendo resumen de Gran Hermano
Elsa es tan homófoba que no sabe que es lesbiana. 
Aparece el presentador del debate, Ion Aramendi, y mi chico dice: Este, ¿cómo se llamaba? ¿Ione Belarra?

Sunday, September 22, 2024

EUSEXUA

Compro la Coca Cola Oreo porque es como comprar un pedazo de la América prometida, antes de haber descubierto los muertos en su armario. Una lata con los US de A de los 90 envasados al vacío, con Brandon y Brenda, Pizza Hut, Milli Vanilli, el teléfono Gardfield, Britney, Todo en un día de John Hughes.
Subo a casa, me pongo un vaso con hielos, abro la lata, vierto su contenido y me dispongo a probarla, a hacer la cata. 
Sabe a Oreo. 
Inexplicable y milagrosamente es una Coca Cola que sabe a galleta Oreo. Como de laboratorio de Willy Wonka. Obviamente iba a saber a Oreo, era imposible que el sabor no estuviese conseguido. De haber sido así, esa multinacional siniestra que nos hace soñar no hubiese permitido que ese brebaje hubiese visto alguna vez los estantes de supermercado. 
El sabor de la Coca Cola Oreo, siendo yo más de sabores cítricos en la Coca Cola que de sabores dulces, me reconforta, me hace sentir a salvo, lava mi cerebro, que acaso dudó. 
Ese sabor, ese producto intachable y absurdo, pese a tantas certezas, me reconcilia con el capitalismo. 
Lo siento mucho: soy capitalista. 

Este año los premios Emmy se han repartido con gran acierto y particular tino. Cosa que no suele acontecer con tanta frecuencia. 
Mi reno de peluche se ha llevado todos los premios de miniserie y muy bien llevados. Ha sido una serie realmente rompedora a muchos niveles, sobre todo rompedora de tabúes emocionales en un momento histórico en el que creíamos que ya estaba todo dicho en cuanto a confesiones personales. Premios más que merecidos, pero me chirrió de un modo particular ver al creador de la serie, Richard Gadd, enarbolar de nuevo el tóxico discurso, propio de ególatra borracho de éxito, de “perseguid vuestros sueños, nunca os rindáis”. Como si el que no logra triunfar en Netflix es que no lo ha intentado lo suficiente. Esa lacra. Como si, de hecho, hubiese que perseguir los sueños, o tener sueños, que es una ordinariez enorme. Soñar con triunfar. 
Algo relativamente nuevo pues, los pioneros de Hollywood lo fueron no por perseguir un sueño, sino por salir y por sacar a su familia de la pobreza extrema. 
Richard Gadd, no satisfecho, llega a pronunciar en su discurso que si las cosas te van mal, finalmente irán mejor. De locos. ¿Acaso no sabe, teniendo el mundo que tiene, que hay mucha gente a la que las cosas no le llegan nunca a ir mejor? A su acosadora en la vida real, por ejemplo.

Mi reno de peluche ha sido la mejor miniserie, con premios a su creador y al casting y a Jessica Gunning, magnífica actriz, pero no se ha olvidado a la brillante y hitchconiana Ripley, dándole el premio a mejor dirección. 
Muy bien repartido. 
La mejor serie dramática ha sido Shogun, que yo no la he visto, pero es que las otras nominadas eran un cuadro. La mejor serie de comedia Hacks, también sin rival. Ha habido Emmy para el carisma y el temple de Jeremy Allen White, para la gran diva que es Jean Smart, para Jodie Foster (aunque no hubiese estado tampoco mal Naomi Watts por Capote vs The Swans), Elizabeth Debicki, actriz que me fascina, por hacer de Lady Di… 

Isabel Pantoja le dice a una periodista que se ocupe de España y la madre de Nacho Cano espeta “me escuece España”. 
A mi me escuece España cuando veo, por ejemplo, promociones de Masterchef. 
No hay un programa que me pueda repugnar más. 
Ultra tóxico. 
Me asombra que haya gente capaz de ir con lo que el programa hizo con Verónica Forqué. De personajes zoolander como Pelayo te lo esperas, al fin y al cabo de ha hecho fotos de moda en monumentos a víctimas del holocausto, pero de quién, en teoría uno no se lo espera es de fraudes como Inés Hernand, tan adalid de la salud mental en redes para pillar likes. Luego, eso sí, lo de Verónica Forqué le suda un pie. Todo por el cheque. 
Ese tipo de gente es peor que Vox. 

El padre de Jaime le comentó que había visto de nuevo Cortina Rasgada de Hitchcock y nos entró ganas de verla. 
Nos la pusimos en Movistar. 
Cortina Rasgada es de las películas menos célebres del mago del suspense y, sin embargo, es curioso ver cómo una de sus películas, en teoría (digo en teoría porque es magnífica) más flojas, vale más que todo el cine alemán, quitando a Fassbinder y Fritz Lang. 
La película es fascinante, divertida, tensa. La escena en la cocina de la granja, la del autobús, la del teatro. Una película que ha sido inspiración para Brian De Palma, por supuesto, pero también para David Fincher y para Polanski. 
Paul Newman está fatal, guapísimo, pero ausente. Julie Andrews, en cambio, está impresionante. Es la perfección. Pero quien se queda con la película es Lila Kedrova, una actriz tragicómica que arrampla con todo. 

Estamos viéndonos todos los resúmenes de GH a la hora de la siesta. En GH han eliminado (aunque este año no eliminan a nadie, por ahora) a Oscar, el pijo fagota, no por clasista sino por mete-mierda entre Elsa y Maica. Le han desmontado rapidito. 
Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. 
El caso es que tras la pillada, se han cebado bastante con él; homofobia. 
Elsa, la vasca, es tan homófoba que no sabe que es lesbiana. 
Ella es el verdadero macho alfa de la casa. 
Manu, el dj exgordo, se está agobiando mucho con el terrorismo emocional de Laura, la hija de María José Galera. Es lo que Astrud llamaba una novia instantánea. 
Adri, el boxeador mulato, va detrás de Maica porque quiere que sea su princesita y esta, que quería un pijo, no sabe qué hacer porque claro, el boxeador la pone cachonda, pero no se imagina fuera de la casa con él. 
Amo los modelitos de Vanessa, como de circo. Todo por el espectáculo, siempre. 
O como dicen en La Fábrica de la tele: “remar a favor de obra”. 

Monsters The Lyle and Kyle Menendez Story.
Magistral. 
Ryan Murphy y su brillante guionista Ian Brennan realmente han pillado el punto de cocción del trasvase del true crime a la ficción, de recrear esos momentos que nadie conoce, que solo los asesinos y sus víctimas conocieron cómo fueron. 
Ojalá hagan ellos la serie de Daniel Sancho. 
Pero, aún por encima del guión, brilla con fuerza la dirección, la puesta en escena y el ritmo del director Carl Franklyn, un director de verdadero lujo para lo que viene a ser televisión. 
La historia de estos dos chicos pijos y perfectos de Beverly Hills que matan a tiros a sus padres está contada de un modo original, fascinante, con recreación en los detalles en teoría absurdos que logran crear el retrato robot de sus protagonistas. 
Todo el reparto es excepcional, Javier Bardem, Chloe Sevigny, pero los dos actores jovencísimos que interpretan a los hermanos parricidas, son dos talentos bestiales de la interpretación: Nicholas Alexander Chavez, que es salvaje, apabullante y, aún por encima de él, Cooper Koch, que lleva a cabo un trabajo sutil y descarnado de enorme exigencia dramática y muy arriesgado en el tono. 
Y mención aparte, por supuesto, para Ari Graynor, actriz fuera de serie a la vimos antes en Mrs. America con Cate Blanchett, incluso a las órdenes de mi admirado Todd Solondz en Wiener-Dog.
Una serie sobre la relatividad de la verdad y de la culpabilidad. 
Otro motivo más para no quitarse Netflix. 

A mi chico y a mi últimamente nos ha dado por ver YouTubes de Jessica Kirson, una cómica de stand-up comedy, la manera suave de nombrar a los monólogos, súper hija de puta y muy ocurrente. Se dedica a insultar a su público, a dejarles en ridículo, pero lo hace con un sarcasmo clarividente que saca a la palestra el absurdo de la sociedad contemporánea. 
Un ejercicio en el que ella antepone su propio desastre personal, como si estuviese desnuda. 

Atención. “La crítica” ha puesto a caer de un burro a The Crow, pero este Cuervo ya es de culto. Desde luego que es una película imperfecta, está mal montada y le falta verdadero desgarro emocional y tempo en su tragedia, pero es una película absolutamente contemporánea, Z, romántica y gore. 
FKA Twigs representando a la juventud perdida, Bill Skarsgsrd, el payaso de It, haciendo de Yung Beef. 
Una joya. 

Leo que Galicia es la comunidad de España con más gente mayor de 100 años. Qué horror pensar en todos esos hijos, ya de 75 años, que no han podido disfrutar de la herencia de esas tierras y esos pisos y qué desazón imaginar a esos nietos, ya cincuentones, deseando que sus abuelos doblen servilleta. Una España lúgubre.

Wednesday, September 18, 2024

SÚPER LUNA

Termina el chispeante verano, despidiéndose con una superluna de hombre lobo, de aventura nocturna de gato por los tejados mientras la ciudad duerme. Aquél primer día del verano, ya lejano, que era una promesa sexy y efervescente, y ahora este último día de verano, de acogedora melancolía. 
Carpetazo. 
Ya es otoño, tiempo detectivesco de descubrir misterios, de cuadros escoceses de Miss Marple y Poirot. De melodrama neoyorquino confesándose al psicoanalista. Los colores ocres de las hojas caídas, ver Solo asesinatos en el edifico y ser una autumn girl con el Starbucks en la mano, pasadísima. Siempre con todo el cosplay. 
La época del año en la que Madrid está más bonita. 

Mi chico y yo quedamos con Vero y Popote para ir a probar la hamburguesa del Hundred, que hoy, en el mes de septiembre de 2024, está considerada la mejor hamburguesa del mundo, nada menos, por la prestigiosa lista sueca The World,s Best Burgers. La segunda y la tercera están en Nueva York. 
Comer hamburguesas es muy 2009, lo sé, pero yo no soy GenZ y un dictador no tiene que dar explicación ninguna. 
Fui hasta nervioso a la plaza Pedro Zerolo donde tantas tardes pasé con Roberto, con Clementina, con Noel, con Julio. 
La plaza del Long Play. 
El restaurante de Hundred estaba decorado en plan universitario, casa Alpha, Beta y Gamma, con un ligero aire Abercrombie. Se nota que en breve va a ser una franquicia con toda la intención de aplastar a Goiko. 
Las camareras, conscientes del boom, nos tomaron nota como haciéndonos un favor por ponernos esa hamburguesa que claramente no nos merecíamos. En el resto de mesas había gente súper cachas… 
Pedimos dos y dos para compartir: la Loser, que tiene una salsa muy particular, y la Singular, que lleva beicon crujiente. 
Deliciosas. 
La salsa de la Loser me gustó mucho, pero la que más me gustó fue la Singular. La mezcla de la carne con el queso y con el bollo de brioche se deshacía en la boca. Sabrosa, jugosa. 
Si la hamburguesería crece, dudo que sea capaz de mantener el nivel de calidad que tiene ahora. 
Pedimos la cuenta y nos sorprendió lo barato que es, además. 

Había quedado en Subterfuge con Juan Gómez Alemán, pope de La Juan Gallery, que hizo resurgir la performance en Madrid, y con Antonio, del grupo Pintalaniña, para grabar el primer Pijas Marrones de la temporada. 
Sexta temporada ya. 
Parece que fue ayer cuando hice el primer programa con Samantha Hudson y Antonio Gut Derby. 
Y realmente, es que fue ayer. 
Lo pasamos muy bien haciendo repaso al verano que nos acaba de dejar. 
Un verano inolvidable, el de 2024, que siempre será recordado por ser el verano de: 

Brat summer, Brat/Demure, los Juegos Olimpicos (con la última cena de drags, Ryngu la que hacía breakdance, Celine Dion, Imane Khelif y la transfobia, la nadadora y su perrito, el turco que dispara con una mano en el bolsillo, el que perdió porque chocó la barra con la polla…), la horterísima burger de Dabiz Muñoz, Sabrina Carpenter y Espresso, Chappell Roan, los 47 árboles talados en la plaza de Santa Ana, Victor Sandoval Fiona de Shrek, Amaia Montero reapareciendo en el concierto de Karol G, Katy Perry en la fiesta Churros y denunciada por Baleares, Kamala Harris, Tim Walz, el atentado a Trump, el cisma Maite Galdeano/Sofía Suescun, ligar en Mercadona a las 19:00h, Ana Rosa contra JJV, la portada del Hola de Ana Obregón con su hija/nieta flipando, el Ozempic y los suicidios, Madonna haciendo la fiesta de cumple a Rocco en Pompeya, la demanda a Disney del señor que se murió su mujer y que no pudo demandar porque era socio de Disney+, MaXXXine, Rosalía con Lisa en New Woman, la boda Raquel Mosquera y su parecido con Divine, la muerte de Gena Rowlands y Carlos Ferrando, viviendo un simulacro informático según Nick Bostrom, Alien Romulus, The Boyfriend en Netflix, Zac Efron al hospital de Ibiza, Celine Dion y The White Stripes demandan a Trump por usar su música, Puigdemont a lo Hannah Montana, Teri Hatcher y Letizia coinciden en un restaurante de Palma, Trap La Trampa de Shyamalan, Potra Salvaje, David Lynch con efisema sin salir de casa, la sentencia de Daniel Sancho y su blanqueo, la restauración de la hermita del Mirón en Soria, Longlegs, el homófobo camping San Jorge de Huesca, patatas fritas sabor a Jamón prohibidas, tongo electoral en Venezuela, el Festival de Venecia con La habitación de al lado, Joaquín Phoenix super guapo, el adiós Mónica del Raval, el alcalde de Vita en Ávila cantando a la pederastia, la innecesaria vuelta de Oasis y Taylor Swift apoyando a Kamala. 

Al salir de Pijas Marrones, había quedado con Néstor Barbosa para merendar y que me diese su último libro, Riquiño. 
Fuimos a tomarnos un helado al Mistura de Augusto Figueroa. Néstor se pidió uno de pistacho, que en realidad es el mejor, y yo uno de chocolate, porque el chocolate es claramente una de las debilidades de vuestro dictador. 
Dejando atrás Hortaleza, adentrándonos en la maraña de Gran Vía, no dando crédito con el desfile de rostros. Vimos a una chica muy salida de la película Motín en el reformatorio de mujeres y justo detrás suya a una guiri con la cara completamente roja y pelándose, muy La Pandilla Basura. 
Esa tarde Felipe Olaya presentaba su cortometraje He robado tus cenizas en el cine Embajadores Río, así que, sorteando voluntarios solidarios y osos gigantes inflables, cogimos el metro en Sol hasta Embajadores. 

Siempre que un amigo me dice que ha hecho un corto, o una obra de teatro, voy acojonado, porque claro, luego te preguntan y en mi no cabe la opción del paño caliente. Por eso, normalmente, prefiero no ir y no ver nada que haga gente que conozco. 
Pero esta vez decidí ir. 
Ahí me encontré con Goyo Ramos, con Andrés Borque, con Inés de León. Enseguida cogimos asiento. 
El corto resultó ser bonito y particularmente inmersivo. Me hizo pensar en mi relación con Jaime, en el momento inevitable en que alguno de los dos se tenga que enfrentar a la muerte del otro. Fue especialmente emotivo para mi. 
Isabel Ordaz, que es una verdadera genia de la interpretación, logra que el monólogo sea tan dramático como divertido, creando magia en torno al sentimiento. 
Qué gran actriz Isabel Ordaz, de lo que es capaz y lo desperdiciada que está. Una verdadera diva. 
Y Felipe Olaya qué temple al saber centrarse en ella y qué tino al ofrecerle este vehículo actoral. 
Un precioso debut. 

En casa me esperaba mi chico, que me había preparado un pollo de teriyaki casero espectacular, y el resumen de Gran Hermano, que Oscar, el pijo maricón clasista, dice que se ha enamorado de Ruvens y Maica, que es muy hipocondríaca, está como loca porque todos se están pegando los herpes entre todos. La hija de María José Galera, como Edi no le hace caso, se está intentando enamorar de Manu, el DJ ex gordo, y este se está agobiando un poco porque lo ve todo forzado e intenso de más. 
Ojalá echen a Juan, el profesor de baile. 
Me parece un personaje siniestro. 

Ayer vi que en las preguntas de Instagram alguien me preguntaba por Jimmy Giménez Arnau. Después leí que alguien más me preguntaba por él, lo que me resultó extraño, hasta que otra persona me escribió “La muerte de Jimmy Giménez Arnau”. 
Inmediatamente puse Ni que fuésamos Shhh y fui hacía atrás, hasta el momento en el que se lo comunican en directo. 
Sentí una pena, pues yo era y soy un gran admirador de Jimmy Giménez Arnau. 
Se ha muerto una de mis personas favoritas de España. 
El creador de “mortero o monedero”. 
Jimmy me recordaba mucho a mi padre: ese tipo de hombre, facha por herencia familiar, criado en los privilegios del franquismo, que al salir y al ver mundo, solo podía, inevitablemente, convertirse en un hombre moderno, por no decir post-moderno. Liberados de la doble moral, cerrando bares, rodeados de travestis y de m4r1Ç0n€5, leales, ahora que la palabra lealtad ya no significa nada. 
Inteligente, tolerante, incorrecto, de refinadísimo sentido del humor. 
 Jimmy era de la especie de Mila. Una persona vivida. Sus anécdotas eran oro y de ellas siempre se extraía un valioso aprendizaje vital. 
Una estirpe en serio peligro de extinción. Una manera de estar en el mundo que desaparece. 
El programa fue precioso. No sabía lo amigo que era desde hace años de Víctor Sandoval. Las palabras de Pilar Eyre fueron desarmantes, cuando dijo que se había muerto su amigo del alma y no imaginaba un mundo sin Jimmy. 
Qué suerte morir y que alguien pueda decir algo así de ti.

Sunday, September 15, 2024

FEMININOMENON

Leo: “El mundo corporativo le arrebató a la contracultura la exclusividad de los psicoactivos”. Naief Yehya. Por la ventana aún se ve verano. Las hojas se resisten a caer aún, por muchas ganas que tengamos ya de otoño, de cuadros escoceses, de misterios por resolver y de esa placentera melancolía. 
Aunque, no obstante, por las mañanas ya no salimos a desayunar en pelotas a la terraza. Las mañanas ya son de sudadera. Mañanas universitarias. 

Hacía años que una guerra de índices de audiencia no me mantenía en vilo. Concretamente desde la época de María Teresa Campos en Antena 3 mientras Telecinco fichaba para las mañanas a Ana Rosa Quintana, ahora conocida como La Villareja. 
El sorpaso de Broncano a Pablo Motos ha sido emocionante y esperanzador. Me ha hecho creer que otra España hetero es posible. 
Pablo Motos, acojonado, ha eliminado directamente un bloque entero de publicidad de su programa. Ha preferido dejar de ganar dinero a que ninguno de sus espectadores se cambie a Broncano, pero lo harán porque Broncano “mola” y él, sencillamente no. 
Broncano le preguntó a mi admirado Juan José Millás si era más machista o más racista y este respondió: “Me conformo con que, si yo fuese un producto de supermercado, en los ingredientes pusiese “Puede contener trazas de machismo y de racismo”. 

No os lo quería contar. 
Realmente no sé si es una buena o una mala noticia y, francamente, no quiero saberlo. 
Hace un tiempo que bajo a Carrefour y no veo al pajarito, al gorrión que vivía ahí entre estantes.
Posiblemente, quiero pensar, encontró la salida por la que en su momento se había colado. He estado a punto de preguntar a uno de los trabajadores, a alguna de las cajeras, por el pajarito, pero no me he atrevido a hacerlo. 
Estaba preparado para una explicación, pero no para la otra. 
Me decidí por mi propia imaginación, esa armadura que tanto me ha protegido anteriormente en situaciones realmente adversas. 
Además, muy posiblemente, esas optimistas elucubraciones sean acertadas, lo verdaderamente ocurrido. Verdaderamente, la verdad… Ese gorrión encontró, de pronto, la puerta mecánica abierta y logró salir por la misma puerta por la que entró y salió volando a pleno sol, a esos árboles cercanos donde tenía su nido.
Seguramente me lo volveré a encontrar, le volveré a ver, pero no sabré si es él. 
Hay tantos pájaros, tantas personas. 

La imagen de Taylor Swift sosteniendo un gato, ya es historia de occidente. 
Lo es, no por la imagen en sí, sino por el texto que la acompañaba. 
No somos aún conscientes, bueno, yo sí lo soy, de la verdadera relevancia de este post-comunicado oficial (como si fuese un comunicado de una Casa Real, la Casa Real del Pop) y de su alcance político para la historia de los Estados Unidos de América. 
Estamos hablando, nada menos, de que la mayor estrella del pop de las dos últimas décadas, la que más entradas vende, siendo una artista blanca, rubia, americana, la más seguida por niñas de familias republicanas de la América profunda que no escuchan música ni negra ni latina, ha comunicado su rechazo por las políticas de Trump y su apoyo y su voto para Kamala Harris
Mínimo, sus acérrimas fans, las swifters, la van a escuchar, cuando no directamente van a seguir su consejo. 
Un post en Instagram que puede hacer cambiar el rumbo de un país. 

Quedé con Reyes al lado de La Casa Encendida, que Blanca Zurita me había invitado a ver la presentación de la nueva colección de Spastor, dos de mis diseñadores españoles. 
En pases de veinte minutos, los Spastor te explicaban la colección, cada una de las prendas, en un espacio lleno de luz y de agua, una especie de mini galería. 
Hacía que no veía a los Spastor en persona desde 1999. Comiendo en el Vips, City Vips, de Fuencarral, que ahora es un Lidl. Era un Vips increíble con una zona restaurante self service con rincones de ciudades del mundo, videoclub y una librería con libros impresionantes de Taschen al 70%. 
Ya entonces eran unos genios. 
Su nueva colección, prendas blancas sin género, deconstruidas, pensadas al mínimo detalle. El anti-fast fashion. Entre Helmut Lang y el olimpo de los dioses. 
Si tienes que vestir a los dioses del Olimpo les vistes de Spastor. 

Por ahí estaba Daniel Riera, uno de mis fotógrafos españoles favoritos, al que hacía siglos que no le veía, desde un evento de moda que montó Mario Canal con Diane Pernet en Santiago de Compostela. 
También estaba Félix Sabroso con un peinado muy Hollywood años cuarenta, que me contó que iba a estrenar una serie en HBO Max para primavera. 
Tenía que pasarme por Subterfuge, así que Reyes y yo fuimos por la zona de Barquillo (antigua calle de los decomisos, hoy calle de boutiques millennial, hoteles de revista Elle y el flagship de Taschen) para comer algo. 

Reyes no conocía las focaccias de Divorare, en Augusto Figueroa, plena Chueca profunda donde las señoras de Madrid iban a comprar zapatos. La calle donde estaba el Nike, el primer bar en el que caían los gays universitarios de provincias al llegar a Madrid. 
A Reyes le encantaron los bocadillos. 
Nos tomamos el café en el Panod de Prim. Pedí un pain chocolat, que estaba rico porque estaba hecho con mucha mantequilla, pero que no llevaba ni dos pepitas de chocolate. 
No os lo pidáis. 
Reyes se fue a seguir trabajando y yo subí a Subterfuge a hacerme la foto para la nueva portada de la sexta temporada de Pijas Marrones, que arrancará el próximo jueves 19. 

Los MTV VMAS son, junto con la Superbowl y los Grammy, el último reducto del espectáculo. 
Cada año espero volver a encontrarme con una actuación legendaria, al nivel iconográfico de Madonna cantando Vogue vestida de Las Amistades Peligrosas, de Madonna dando un morreo a Britney, de Britney con una serpiente a cuestas, de Britney colocada cantando el Gimme More… 
Este año me ha encantado Chappell Roan, esa nieta de Cyndi Lauper, hijastra de Kate Bush, rutilante con armadura medieval. En la misma gala en la que mandaba a la mierda a un fotógrafo de la alfombra roja. 
Katy Perry hizo una actuación digna de Superbowl, con un toquecito Cirque du soleil Las Vegas, tratando de sacar fuerza hegemónica frente a una audiencia GenZ que no está con ella sino con Charli XCX (por cierto, la gran ausencia de la noche). 
Katy Perry está desconectada de la nueva generación. Ha perdido credibilidad. 

Estuvo chispeante la actuación de Sabrina Carpenter, tan camp, besando a una alienígena, pero lo mejor fue la reacción de Britney Spears en redes diciendo: 
«¿por qué se dio un beso extraterrestre sobre el escenario? La adoro. Me encanta. A muerte. Pero no entendí esa parte. ¿Por qué no besó más bien a una chica? No sé, fue raro». «También creo que el todo (de la actuación) fue algo bastante raro. Pero después de darme un baño muy largo, he empezado a darle forma. Le estoy dando forma. Me gusta dar forma y trazar las cosas y volver sobre ellas. Esta chica Sabrina, dijo mi nombre en la alfombra roja y pensé que qué guay. Porque a veces se me olvida que soy famosa, porque soy madre, soy un poco mayor y eso, bla bla bla. Pero mola esta chica, Sabrina. Carpenter. Dijo algo de mí y pensé que qué guay». 
Maravillosa Britney como cronista. 

Pero, viendo todas las actuaciones, he llegado a la conclusión de que la mejor de todas fue la de Karol G. Karol G. es una artista con suya música no conecto, tampoco con el estética, pero su actuación me pareció cercana, humilde y llena de encanto. 
Muy lejos de esos intentos de epatar con fuegos artificiales y mil cientos millones de bailarines mientras sales volando por los aires y muy cerca de Cuatro Caminos, de la peluquería, del metro, de la calle.

Tokischa y Arca no han actuado en los VMAS pero han hecho un video juntas. Chama. 
De lesbianas nuevas madres de la humanidad.Illuminatti, el nuevo ser humano dominando la naturaleza desde el amor. El videoclip está entre un Lynch y un Cronenberg latino. 
La canción es atmosférica y ambiental, pero la letra es un lastre para la misma que no está a la altura de su alcance poético. 

Ayuso, en un alarde de provocación pueril, sale diciendo que va a hacer un centro para hombres víctimas de abuso sexual. 
¿Le preocupa a Ayuso que haya hombres víctimas de abuso sexual? 
He ahí la pregunta y ahí la respuesta: No. 
Su mezquina medida tan sólo es un insulto, cobarde además, al movimiento feminista, en plena crisis de violencia de género y de abuso sexual en España. Cómo cuando en el 8M dijo que a ver cuándo hacían el día del hombre. 
Una estulticia cínica y tóxica. 
Ya veréis, si a su nuevo centro se presentan víctimas homosexuales o niños abusados por curas, cómo cierra pronto el chiringuito.